El Jefe, un egoísta de la risa
El Jefe es un ser omnipotente por naturaleza. Él, como propietario legal del espacio laboral donde desarrolla su actividad, ya sea un restaurante, un almacén o una oficina, se considera también propietario, por ley no escrita, de todo lo que hay en él, incluyendo sus empleados. Un instinto irracional de posesión que el Jefe ha desarrollado como consecuencia lógica de ser humano y vivir en nuestra sociedad capitalista, en la que el dinero es la medida cuantitativa del valor de las cosas y en la que todo está en venta, ya sea algo material, como un coche o una mesa, o inmaterial, como la libertad de una país y sus ciudadanos.
El Jefe, como dueño tácito de sus empleados, esclavos retribuidos y por contrato, ejerce una rígida dictadura emocional sobre ellos, siendo el único con derecho a imponer un estado de ánimo. La felicidad, la apatía o la tristeza no son una consecuencia de la situación personal de los empleados, sino una imposición del Jefe. Una codicia emocional que se acentúa cuando se trata de la alegría. El Jefe es un egoísta de la risa. Así, en su espacio de trabajo, él es la única persona apta, a excepción de los clientes y su incontestable razón, a ser feliz y materializarlo con comentarios jocosos, bromas improvisadas, carcajadas ruidosas o cualquier otra demostración pública de alegría. Una felicidad que, según su nivel de buen humor y su necesidad de transmitirlo, el Jefe puede compartir con sus empleados, delegándoles temporalmente el derecho a sonreír mientras están trabajando.
La alegría de los empleados, ejercida espontáneamente y por iniciativa propia, provoca la mayoría de las broncas del Jefe, cuya intensidad dependerá de su estado de ánimo.
A pesar de todo, el empleado aún disfruta de una pequeña posibilidad de ser feliz en su puesto de trabajo, ya que el Jefe, producto genético de nuestra sociedad capitalista, siente una avaricia más profunda e irracional que la emocional: la económica.
Comentario:
Puti puti. Muy bueno el Post. Algún dia serás un gran jefe. Ya puedes pajearte en el baño de algún bar pensando en tu futuro carguillo, ja jajra. Oye , llevo tres dias en el estado de Rio Grande do Sul, Brasil. En el puebo no pararemos mucho, es una paranoia en medio de la selva gaucha. Hasta final de Junio estaremos viajando por la zona. Por ahora vamos a intentar aprovechar lo que queda de verano por las costas de Florianapolis y Santa Catarina, proximamente, Rio de Janeiro, Cataratas de Iguazú, Paraguay, Montevideo, Buenos Aires y si pudieramos bajar a ver las ballenas en la Patagonia seria increible. Estás invitado amigo chinito. Yo fliparía si vinieras. Tu lo sabes y eso me pone. Sería lo máximo. Tudo bom. beijinhos





