Una parada de autobús
La primera noche que pase en Bologna fue durante un viaje que realicé por el norte de Italia con un par de amigos. En aquella ocasión no encontramos a alguien que nos acogiera en su casa y acabamos durmiendo en una plaza –que no parecía una plaza, sino una calle más ancha- y, más en concreto, en una parada de autobús.
Ahora, dos años después, vivo en una piso situado en aquella plaza, que se llama Piazza Aldrovandi, y, desde la ventana de mi habitación, se ve aquella parada de autobús.





