logotipo

img_google
Cuaderno de viaje en Italia
Vida y mentiras de un spagnolo en el Belpaese
Acerca de
Nuevo paės, nueva etapa. Espero que merezca la pena contarlo.
Sindicaciķn
 
Una democracia "mās democrātica"

Nicolas Sarkozy ha ganado las elecciones generales en Francia. Es decir, la derecha se ha impuesto a la izquierda. O, como ha declarado Silvio Berlusconi con su habitual visiōn sensacionalista y partidista de la realidad: “la derrota de Segolene Royal prueba que los europeos ya consideran agotada la capacidad de gobernar de la izquierda”. Deberėa hacer un archivo con las mejores declaraciones de este “personaje” polėtico. El otro dėa vi una baraja de cartas que habėa repartido su partido como parte de alguna campanha electoral. Parecėa una broma barata realizada por su peor enemigo. Mira, hoy tengo ganas de hablar de la polėtica italiana.

Una de los primeros detalles que me sorprendieron al llegar a Italia fueron las pāginas de informaciōn polėtica de los periōdicos. En ellas aparecėan diāriamente un sin fin de nombres de dirigentes y de partidos polėticos dando su opiniōn sobre los diferentes temas de actualidad. Me resultaba casi imposible ubicar en ese inmenso “gazpacho nominativo” quičn era quičn y quč papel jugaba en el panorama polėtico del paės. Conceptos tan bāsicos como saber quč partidos formaban parte del gobierno y cuāles estaban en la oposiciōn me costaba un verdadero quebradero de cabeza (tarea dificultada por la facilidad con la que formaciones aliadas se lanzaban feroces crėticas, tirāndose casas enteras contra su proprio tejado). Con el paso del tiempo y la ayuda de internet, conseguė poner a cada persona y a cada partido en su sitio. Pero, a pesar de tener ya cada pieza colocada en su sitio, el rompecabezas de la polėtica italiana se me presentō casi mās confuso y complejo que al principio. Desde cuāndo, siempre a mi humilde entender, pueden formar alianza un partido liberal y democristiano (por muy centrista que sea) y un partido comunista de la vieja escuela. En la polėtica italiana el fin justifica los medios y cualquier combinaciōn es posible para conseguir el poder (o no dejārselo a Berlusconi, fin que justifica aųn mās los medios).

Vasos con agua y aceite aparte, la polėtica italiana puede presumir de ser mucho “mās democrātica” que, por ejemplo, democracias como la espanhola. Quč quiero decir con tan atrevida afirmaciōn? El inmenso “gazpacho nominativo” que aparece en las pāginas de los diarios italianos no es mās que el reflejo de un amplėsimo abānico de partidos que defienden todos y cada uno de los niveles ideolōgicos que hay entre la izquierda y la derecha. Todos forman parte de la opiniōn pųblica. Liberales, socialistas, democristianos, progresistas, nacionalistas, comunistas, centristas, ecologistas, conservadores… Todos tienen voz. Por tanto, una sociedad compleja, heterogčnea y multicultural como la italiana puede sentirse realmente representada en su panorama polėtico. En cambio, en Espanha vivimos anclados en un bipartidismo (a la americana?) que infrarrepresenta a los ciudadanos y que, al no existir verdaderas alternativas que reflejen su realidad social (compleja, heterogčnea y multicultural), provoca el desarraigo polėtico y desvaloriza el derecho al voto. El bipartidismo acerca la polėtica a conceptos demasiado mercantilistas. Por tanto, el pluripartidismo italiano es la consecuencia lōgica de una democracia “mās democrātica”.

Pero el sistema polėtico de Italia, si bien mās atractivo para los votantes y mās idealista teōricamente hablando, sufre un mal endčmico: su incapacidad para formar gobiernos estables. Es decir, su sistema no es funcional. Un dato escalofriante: el actual Gobierno, encabezado por Romano Prodi, es el nųmero 60 en los 61 anhos de Repųblica Italiana. Estā claro que algo falla. El ųltimo ejemplo tuvo lugar hace un par de meses cuando Prodi dimitiō, para luego dar marcha atrās, tras una grave crisis de Gobierno. La causa directa fue la falta de consenso sobre el mantenimiento de las tropas italianas en Afghanistan entre los partidos gobernantes y, mās en concreto, por la negativa de los partidos comunistas que votaron en contra del acuerdo. Cōmo va a ser viable un gobierno compuesto por tendencias ideolōgicas tan heterogčneas como irreconciliable? La democracia “mās democrātica” no sirve para hacer democracia?

Yo no sé la respuesta, pero parece que Prodi y los suyos sė, y ya se han puesto manos a la obra. Su gobierno ha iniciado una discutida reforma en el sistema electoral que favorecerā a las grandes formaciones polėticas y, por tanto, restarā poder a los grupos minoritarios. Las consecuencias no se han hecho esperar y hace un par de semanas Demōcratas de Izquierda, partido formado por ex integrantes del PCI, y La Margarita, formado por liberales de centro, se disolvieron para fusionarse bajo un nuevo nombre: Partido Demōcrata. El camino hacia la funcionalidad polėtica en Italia se ha iniciado y, lo que es lo mismo, hacia el reducionismo ideolōgico y las estrategias mercantilistas. Esperemos que sea para bien.


Ci sentiamo!

No