Las Cinco del Viernes XI: Cinco dormilonas
Como una tradición de la infancia recuperada, de forma adictiva vuelvo a contestar las cinco una semana más, casi como si no hubiera perdido muchos otros viernes:
1) ¿Te levantas al primer toque del despertador? ¿O eres de los que apagan el snooze una y otra vez?
La verdad es que, aunque me cueste muchísimo, tengo que levantarme al primer odioso pitido, pues suelo calcular el tiempo justo para hacer todo lo que tengo pensado antes de salir.
2) ¿Desayunas antes de salir de casa, o prefieres dedicar esos preciosos minutos extra a dormir?
Siempre desayuno, dicen que es la comida más importante del día (o al menos eso fue lo que me inculcaron de pequeñita); yo sin desayuno no soy nadie. Además creo que llevo desayunando lo mismo por años: polen (un energético natural), un Actimel y demos gracias si me da para un tazón de cereales.
3) ¿Te echas una siesta al mediodía?¿Te gustaría pero no puedes?¿O tienes una incapacidad fisiológica (como yo) para ello?
Hay días en los que me gustaría dormirla, pero de ordinario no tengo tiempo para ello y, aunque tuviera, sé que en cuanto apoyara la cabeza en la almohada sería incapaz de cerrar los ojos. No puedo dormir con la luz del día.
4) Si sales de marcha, y te vas a dormir muy tarde (pongamos a las siete de la mañana), puedes dormir ocho horas seguidas (o más)?
Nopes. Lo más tarde que podría despertarme (digamos en un fin de semana llegando a las siete) serían las 11. Volvemos a mi incapacidad de soportar la luz solar bañando mis sueños.
5) Por la noche ¿es un placer meterse en la cama, o alargas la velada hasta la madrugada, aunque tengas que ir a trabajar/estudiar al día siguiente?
Todo depende del cansancio con el que llegue a casa. Hay veces que llego tan zombie que sería capaz de ir a dormir incluso vestida y con zapatos, pero hay veces que el sueño no llega por mucho que lo espere... Lo más normal es que la alargue leyendo o escribiendo.
1) ¿Te levantas al primer toque del despertador? ¿O eres de los que apagan el snooze una y otra vez?
La verdad es que, aunque me cueste muchísimo, tengo que levantarme al primer odioso pitido, pues suelo calcular el tiempo justo para hacer todo lo que tengo pensado antes de salir.
2) ¿Desayunas antes de salir de casa, o prefieres dedicar esos preciosos minutos extra a dormir?
Siempre desayuno, dicen que es la comida más importante del día (o al menos eso fue lo que me inculcaron de pequeñita); yo sin desayuno no soy nadie. Además creo que llevo desayunando lo mismo por años: polen (un energético natural), un Actimel y demos gracias si me da para un tazón de cereales.
3) ¿Te echas una siesta al mediodía?¿Te gustaría pero no puedes?¿O tienes una incapacidad fisiológica (como yo) para ello?
Hay días en los que me gustaría dormirla, pero de ordinario no tengo tiempo para ello y, aunque tuviera, sé que en cuanto apoyara la cabeza en la almohada sería incapaz de cerrar los ojos. No puedo dormir con la luz del día.
4) Si sales de marcha, y te vas a dormir muy tarde (pongamos a las siete de la mañana), puedes dormir ocho horas seguidas (o más)?
Nopes. Lo más tarde que podría despertarme (digamos en un fin de semana llegando a las siete) serían las 11. Volvemos a mi incapacidad de soportar la luz solar bañando mis sueños.
5) Por la noche ¿es un placer meterse en la cama, o alargas la velada hasta la madrugada, aunque tengas que ir a trabajar/estudiar al día siguiente?
Todo depende del cansancio con el que llegue a casa. Hay veces que llego tan zombie que sería capaz de ir a dormir incluso vestida y con zapatos, pero hay veces que el sueño no llega por mucho que lo espere... Lo más normal es que la alargue leyendo o escribiendo.
Tiempo muerto pero feliz
Tras una prolongada ausencia en la que nadie ha reparado, pues como era lógico, apenas nadie me conoce aquí: silenciosa paseo entre las hojas ajenas sin dar testimonio de mi existencia, vuelvo feliz, más feliz que nunca al que ahora se convierte en un blog de primavera.
Gracias, es lo que debo decirte, aunque sepa que nunca lo leerás. Jamás pensé que los sueños -mis sueños, tus sueños, nuestros sueños- se hicieran alguna vez realidad. Y aquí estamos. Y tampoco pensé que durasen una vez realizados, y mucho menos tanto tiempo con los ojos bien abiertos, bien despejada y despierta ya.
Volveré a pasear en bosques ajenos y a hacer crecer nuevas hojas glaucas en el verdor de mi foresta, puesto que ya no me dedico a recoger las hojas marrones... Ya volverá ese tiempo.
Gracias, es lo que debo decirte, aunque sepa que nunca lo leerás. Jamás pensé que los sueños -mis sueños, tus sueños, nuestros sueños- se hicieran alguna vez realidad. Y aquí estamos. Y tampoco pensé que durasen una vez realizados, y mucho menos tanto tiempo con los ojos bien abiertos, bien despejada y despierta ya.
Volveré a pasear en bosques ajenos y a hacer crecer nuevas hojas glaucas en el verdor de mi foresta, puesto que ya no me dedico a recoger las hojas marrones... Ya volverá ese tiempo.





