Viernes Santo: a pesar de todo, el más santo de los viernes.
Por estos días, en que las conciencias verdaderamente conscientes sufren un estruje emocional y espiritual caracterizado por una especie de santidad espontánea, de mirada prístina, de afectos místicos y de toda una gama de experiencias introspectivas, conviene hablar de una mentira que se transforma en acción más que en palabras.
Todos y en todas partes participamos de algún vía crucis para rememorar la experiencia dolorosa de la pasión de Jesús.
Y está bien.
Pero está incompleta.
Hay muchos Cristos de carne y hueso (aunque más hueso que carne) que están viviendo en experiencia personal, dolorosa verdadera y actual, su propio via crucis.
Ellos sufren hoy.
Y mientras yo me tranquilizo pensando que al menos pude participar de via crucis en Semana Santa, aquellos no tienen para nada santa una semana siquiera.
Su dolor es el mismo que sufrió Cristo.
Podemos dcir que ellos no rememoran la pasión de Jesús; la viven.
Día a día en el hambre. En la lluvia. En la enfermedad. En el abandono. En el desprecio.
Las tribus pobres de Africa, las fabela brasileñas, las poblaciones callampas y campamentos de Chile, los homeless y otros pobres escondidos de Estados Unidos (Bastardos Unidos), los campesinos colombianos azotados por una guerra sin fin contra el narcotráfico, el miedo y las guerrillas, la gente de Irak, vulnerada por el Príncipe de la Mentira, aquel que la ha esparcido a su antojo por el mundo entero y que ha logrado adhesión a fuerza de amenazas, de amedrentamientos, de ofrecimiento de sobornos y pagos a mezquinos intereses personales o de grupo.
La mentira es: "el via crucis de Cristo, a comienzos de la era cristiana".
La verdad para mostrar es que el via crucis no ha terminado, que Cristo no ha soltado la cruz. Que aún hay muchos Cristos con su cruz a cuestas, esperando a por alguien que les ayude a cargar tan pesada carga o a deshacerse de ella.
¿Tú que haces leyendo este blog? ¡Vete! Alguien necesita de ti...
Todos y en todas partes participamos de algún vía crucis para rememorar la experiencia dolorosa de la pasión de Jesús.
Y está bien.
Pero está incompleta.
Hay muchos Cristos de carne y hueso (aunque más hueso que carne) que están viviendo en experiencia personal, dolorosa verdadera y actual, su propio via crucis.
Ellos sufren hoy.
Y mientras yo me tranquilizo pensando que al menos pude participar de via crucis en Semana Santa, aquellos no tienen para nada santa una semana siquiera.
Su dolor es el mismo que sufrió Cristo.
Podemos dcir que ellos no rememoran la pasión de Jesús; la viven.
Día a día en el hambre. En la lluvia. En la enfermedad. En el abandono. En el desprecio.
Las tribus pobres de Africa, las fabela brasileñas, las poblaciones callampas y campamentos de Chile, los homeless y otros pobres escondidos de Estados Unidos (Bastardos Unidos), los campesinos colombianos azotados por una guerra sin fin contra el narcotráfico, el miedo y las guerrillas, la gente de Irak, vulnerada por el Príncipe de la Mentira, aquel que la ha esparcido a su antojo por el mundo entero y que ha logrado adhesión a fuerza de amenazas, de amedrentamientos, de ofrecimiento de sobornos y pagos a mezquinos intereses personales o de grupo.
La mentira es: "el via crucis de Cristo, a comienzos de la era cristiana".
La verdad para mostrar es que el via crucis no ha terminado, que Cristo no ha soltado la cruz. Que aún hay muchos Cristos con su cruz a cuestas, esperando a por alguien que les ayude a cargar tan pesada carga o a deshacerse de ella.
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Comentario:
bien puesto lo de esquirla.
Comentario:
Sin duda, alguien necesita de mí... pero y a sabiendas suena mal, "yo marco el paso, me gusta marcar a mí, aunque no es extraño tampoco saberme andando al compás..........





