Deberían saberlo
Llego a clase. Me siento entre tanta gente. Tan sola como cada uno y una de ellos y ellas.
Me fijo en cada cual. Gordos, feos, guapas, delgados, bajas, altos, atrevidas, tímidos, rebeldes, pijas, empollones, pobres, ricos, de clase media, miopes, morenas, rubios, castaños.
Quizás un aula represente a toda una sociedad. Alguien de color, algunos sudamericanos, ciertos extranjeros nórdicos. Vuelvo a mirar.
Callados, habladoras, graciosos, serias, simpáticas, bordes.
Me fijo de nuevo en la marabunta. Me dan asco. Ansias de vomitar. Están ahí sentados por pautas autómatas que todos seguimos. Sólo son pollas y coños con ganas de follar. Pero si no estudias, no podrás trabajar, y si no encuentras trabajo, ¿Quién va a follar contigo? ¿Quién te va a querer si no tienes dinero? El único amor incondicional es el de la madre. A veces ni eso.
Pero vuelvo a mirarlos. Hay algo mas. Su vida no solo depende de follar. Sus cabezas quizás solo piensan en eso. Pero no. También veo odio en sus ojos. Ganas de pisotear, de escupir y de mearse encima de cualquiera que se ponga por delante. Cagarse en el plato de los cereales de cada uno. Eso harian con cada persona ajena a su alma y a sus pretensiones. Y hundirles la cabeza en la mierda aún caliente. Y una vez hundida, aplastarla aún mas contra el plato oloroso hasta taponar las fosas nasales, haciendo burbujear la nariz del pringado.
Veo lucha por ganar. A cualquier precio. Viene el profesor. No saben algo. Yo soy mejor que todos ellos. Hipócritas de mierda. Deberían saberlo.
Me fijo en cada cual. Gordos, feos, guapas, delgados, bajas, altos, atrevidas, tímidos, rebeldes, pijas, empollones, pobres, ricos, de clase media, miopes, morenas, rubios, castaños.
Quizás un aula represente a toda una sociedad. Alguien de color, algunos sudamericanos, ciertos extranjeros nórdicos. Vuelvo a mirar.
Callados, habladoras, graciosos, serias, simpáticas, bordes.
Me fijo de nuevo en la marabunta. Me dan asco. Ansias de vomitar. Están ahí sentados por pautas autómatas que todos seguimos. Sólo son pollas y coños con ganas de follar. Pero si no estudias, no podrás trabajar, y si no encuentras trabajo, ¿Quién va a follar contigo? ¿Quién te va a querer si no tienes dinero? El único amor incondicional es el de la madre. A veces ni eso.
Pero vuelvo a mirarlos. Hay algo mas. Su vida no solo depende de follar. Sus cabezas quizás solo piensan en eso. Pero no. También veo odio en sus ojos. Ganas de pisotear, de escupir y de mearse encima de cualquiera que se ponga por delante. Cagarse en el plato de los cereales de cada uno. Eso harian con cada persona ajena a su alma y a sus pretensiones. Y hundirles la cabeza en la mierda aún caliente. Y una vez hundida, aplastarla aún mas contra el plato oloroso hasta taponar las fosas nasales, haciendo burbujear la nariz del pringado.
Veo lucha por ganar. A cualquier precio. Viene el profesor. No saben algo. Yo soy mejor que todos ellos. Hipócritas de mierda. Deberían saberlo.
Desconociendo mi entorno
A veces me pasa, que en la misma zona por donde vivo me quedo fija mirando un sitio donde normalmente no me suelo parar a mirar. Entonces descubro cosas que siempre han estado ahí, inertes ante mi vista, e inadvertidas para mi conciencia. Será que los sitios mas comunes para mi resultan de lo menos atrayente que para otras personas.
A veces dudo si conozco realmente mi propio entorno.
A veces dudo si conozco realmente mi propio entorno.
Rock excitante
Una vez me dijo una amiga que escuchando una canción de rock en el salón de su casa, a solas, le gustó tanto la canción, se puso tan excitada escuchándola que acabó masturbandose entre el sofá y el suelo mientras subia el volumen de la música. Dedo dentro, dedo fuera, con cada subida y bajada de ritmo. Me contó que fué frenético. Y que el guitarrista principal se hizo un "solo" (nunca mejor dicho) casi al final del todo, cuando ella mas húmeda no podia estar y ahí se contorsionó como una loca mientras no paraba de tocarse y de sudar, de gemir y de frotarse. Decia que acabó con el pelo húmedo, con casi toda la ropa quitada o bajada, exhausta y boca abajo con el culo en pompa en el suelo con su mano izquierda entre sus piernas mientras la derecha la tenia con la palma totalmente abierta sobre la cálida solería de la habitación en aquel caluroso verano.
Navidad
Ya van adornando nuestras pupilas al cruzar la calle con adornos dorados, rojos y verdes.
Los grandes centros de comercio huelen a renos eléctricos con narices rojas iluminadas y a hojas verdes plastificadas de pinos falsificados.
Cielos cubiertos que traen ventiscas heladas de la mano, que van a chocar con nuestra tez haciendonos sentir mas vivos que muertos.
Propagandas acunadas al cobijo de las puertas de madera, incitando al metal de los monederos a huir para siempre de nuestras manos.
Ancianos mas solos que nunca. Parejas mas unidas que antes. Niños con la avaricia pintada en sus ojos en formas de juguetes ostentosos. Vagabundos con menos techo y mas cielo que en el pasado cálido verano.
Abrigos, bufandas, paraguas, botas de agua, de cuero y de imitación. Chimeneas, calefactores. Frio, soledad, calor, amor...
Creo que huelo a Navidad.
Los grandes centros de comercio huelen a renos eléctricos con narices rojas iluminadas y a hojas verdes plastificadas de pinos falsificados.
Cielos cubiertos que traen ventiscas heladas de la mano, que van a chocar con nuestra tez haciendonos sentir mas vivos que muertos.
Propagandas acunadas al cobijo de las puertas de madera, incitando al metal de los monederos a huir para siempre de nuestras manos.
Ancianos mas solos que nunca. Parejas mas unidas que antes. Niños con la avaricia pintada en sus ojos en formas de juguetes ostentosos. Vagabundos con menos techo y mas cielo que en el pasado cálido verano.
Abrigos, bufandas, paraguas, botas de agua, de cuero y de imitación. Chimeneas, calefactores. Frio, soledad, calor, amor...
Creo que huelo a Navidad.
La gitana
Ayer viernes volví al estanco cercano a la universidad. La gitana seguía en el mismo sitio. Pero esta vez no sangré. Hacia menos frío.
Compré otra vez sobres y sellos, y varias postales de navidad para tenerlas ya guardadas en algún cajón de mi habitación a la espera de que lleguen los dias de paz y amor y enviarlas a quienes me de la gana.
Al salir del estanco me llamó la gitana:
-¡Niña!
-¿Sí?-mientras me acercaba a ella. Habia un olor exquisito alrededor de las ollas humeantes.
-Yo te conozco, tu me diste la rosa la otra mañana. ¿Cierto?
-Sí, era yo, buena memoria, señora.
-¿Por qué lo hiciste?
-La verdad, no lo sé. Me resultó usted simpática a simple vista. Nada mas.
-¿Quién te la dió a ti, niña?
-Una compañera de clase.
-Toma-me ofreció varias castañas asadas, que me llenaron las manos de tizne al cogerlas y a la vez sentí un calor muy satisfactorio en las palmas de las manos.
-Muchas gracias señora, no tenía por qué.
-Tu tampoco con la rosa, niña.
-Gracias, debo de irme. Se me hace un poco tarde.
-¡Niña!-cuando ya habia andado varios metros. Me volví y sin decirle nada me dijo:
-¡Esa rosa olía a mas que amistad!-la saludé con la mano, y seguí por mi camino, sonrojada.
Compré otra vez sobres y sellos, y varias postales de navidad para tenerlas ya guardadas en algún cajón de mi habitación a la espera de que lleguen los dias de paz y amor y enviarlas a quienes me de la gana.
Al salir del estanco me llamó la gitana:
-¡Niña!
-¿Sí?-mientras me acercaba a ella. Habia un olor exquisito alrededor de las ollas humeantes.
-Yo te conozco, tu me diste la rosa la otra mañana. ¿Cierto?
-Sí, era yo, buena memoria, señora.
-¿Por qué lo hiciste?
-La verdad, no lo sé. Me resultó usted simpática a simple vista. Nada mas.
-¿Quién te la dió a ti, niña?
-Una compañera de clase.
-Toma-me ofreció varias castañas asadas, que me llenaron las manos de tizne al cogerlas y a la vez sentí un calor muy satisfactorio en las palmas de las manos.
-Muchas gracias señora, no tenía por qué.
-Tu tampoco con la rosa, niña.
-Gracias, debo de irme. Se me hace un poco tarde.
-¡Niña!-cuando ya habia andado varios metros. Me volví y sin decirle nada me dijo:
-¡Esa rosa olía a mas que amistad!-la saludé con la mano, y seguí por mi camino, sonrojada.
Las almendras
Diez.
Almendras.
Tostadas.
Morenas.
Dentro del bote.
Grande.
Espacioso.
Las quiero para mi.
No.
Mejor para "la loca".
Debo ser buena.
Pero...
Espera.
Quizás.
Ella no lo dudaría.
Estando en mi lugar.
El de comérselas.
A mis espaldas.
Para su vientre.
Me voy a dar el gusto.
Están ricas.
Un problema.
La décima.
La última almendra.
Dios.
Que mal.
Está amarga.
Almendras.
Tostadas.
Morenas.
Dentro del bote.
Grande.
Espacioso.
Las quiero para mi.
No.
Mejor para "la loca".
Debo ser buena.
Pero...
Espera.
Quizás.
Ella no lo dudaría.
Estando en mi lugar.
El de comérselas.
A mis espaldas.
Para su vientre.
Me voy a dar el gusto.
Están ricas.
Un problema.
La décima.
La última almendra.
Dios.
Que mal.
Está amarga.
Frio rojo
Hace varios dias desde que ví la factura de los teléfonos eróticos. Ya no estoy tan preocupada por decírselo o no. Lo voy a dejar correr mientras pueda. Supongo que ella hará lo posible por ocultarme la factura de papel en cuanto venga la carta, e ir a ingresar el dinero como si nada hubiera pasado.
Esta mañana tuve que comprar unos sobres y unos sellos cerca de la universidad. Hacía un frío tremendo. Iba tapada hasta las cejas desde la facultad hacia el estanco. Excepto las manos, que las tenia desnudas. No podia ocultarlas en mis bolsillos porque en una mano llevaba una carpeta y en la otra una rosa roja sin espinas.
Entré al estanco y coloqué sobre el mostrador de cristal mi carpeta, y sobre esta la rosa roja.
Pedí lo que necesitaba comprar, y antes de que ojeara en mi monedero en busca de monedas sueltas, la chica que me atendía se quedó mirandome las manos como si hubiera descubierto lo que estás hacen a oscuras con mi cuerpo. La mano derecha estaba llena de sangre. Por el frio. Al rozarme los nudillos con el chaquetón, con los andares, posiblemente me habria hecho las heridas. Pagué y volví por donde habia venido. Antes, regalé la rosa a la viejecita gitana, que vendía castañas asadas en la puerta.
Esta mañana tuve que comprar unos sobres y unos sellos cerca de la universidad. Hacía un frío tremendo. Iba tapada hasta las cejas desde la facultad hacia el estanco. Excepto las manos, que las tenia desnudas. No podia ocultarlas en mis bolsillos porque en una mano llevaba una carpeta y en la otra una rosa roja sin espinas.
Entré al estanco y coloqué sobre el mostrador de cristal mi carpeta, y sobre esta la rosa roja.
Pedí lo que necesitaba comprar, y antes de que ojeara en mi monedero en busca de monedas sueltas, la chica que me atendía se quedó mirandome las manos como si hubiera descubierto lo que estás hacen a oscuras con mi cuerpo. La mano derecha estaba llena de sangre. Por el frio. Al rozarme los nudillos con el chaquetón, con los andares, posiblemente me habria hecho las heridas. Pagué y volví por donde habia venido. Antes, regalé la rosa a la viejecita gitana, que vendía castañas asadas en la puerta.
La leyenda
Hay una historia en mi pueblo curiosa. No todo fué siempre turistas y mar. A varios kilometros de la playa, y con telón de fondo de una gran montaña, se puede topar cualquier persona que pase por allí con un gran nogal ancestral. Este árbol, que es una grandiosidad para la vista y un embellecedor para nuestro paisaje fué testigo según cuentan las lenguas añejas de los mas viejos del lugar de un hecho sin precedentes.
La historia cuenta que en plena guerra civil española, el maestro de la escuela de mi pueblo se volvió loco. Este, bajo los sintomas de su alienación impronta y provocada por el pandemonium de la lucha fraternal llevó a cabo un hecho que no pasaría desapercibido en las gentes del lugar.
El profesor, de la mano de la locura, fué recogiendo uno a uno, casa a casa, los niños a los que el impartía clases. Les decia a los familiares que los iba a llevar aquel dia de excursión. Desde que comenzó la guerra los niños dejaron de ir. Pero los progenitores de estos confiaron en el buen gesto y palabra del docente para darles un paseo, concediendole la tutoria de cada niño, hogar por hogar.
Dicen que él tenia en mente que los chavales sufrian por culpa del conflicto bélico. Y al igual que los cazadores del pueblo cuando dejaban a un conejo mal herido, acababan con su sufrimiento con un simple golpe seco de la mano contra el cuello del animal, él queria acabar también con el dolor de los pequeños, para que dejaran de sufrir...
Cuentan que guió al grupo de niños a la zona del nogal. El maestro de escuela se encargó de la comida, llevandose lo poco que pudo encontrar, era época de hambre y de pocos alimentos.
Entonces propuso un juego a los pequeños. Estos, que comprendian de edades diferentes pero sin superar los diez años mas o menos, fueron poniendose de espaldas al gran nogal. Para algunos centenario, para otros milenario. Algunos no cabian y no podian pegar sus espaldas al arbol, conformandose con apoyarse entre los hombros de cada dos niños. Una vez todos puestos de espaldas al gran tronco, el maestro, sudado en locura los rodeó con una cuerda y los dejó bien amarrados al nogal.
Sacó una pistola y mató al primero que le iba a preguntar si el arma era de verdad. El corazón fué el parachoque de las balas. No terminó su frase. Al segundo que asesinó fué de un tiro en la cabeza. Al igual que al resto. Dejándoles las caras casi irreconocibles porque apretaba el gatillo demasiado cerca. Su cara se llenaba de sangre con cada gatillazo. Cuando recargaba la pistola, se tomaba su tiempo mientras los que quedaban vivos se destrozaban la garganta pidiendo ayuda. Casi siempre a sus mamás. El último que murió era el mas gordito de todos.
Te preguntarás cómo se los detalles. El profesor escribio una carta. Con todo lujo de detalles. Se la llevó en su bolsillo a una de las tres tabernas que habia por aquel entonces. Pidió un vaso de vino. Y una vez puesta la carta sobre la mesa, se disparó en la cabeza después de sacarse la pistola, tan rápido como el tiempo que tardó en morir.
La carta aún está hoy en lo que ahora es un restaurante y en su tiempo fué la taberna. Enmarcada. Con manchas oscuras de su sangre. En un sitio privilegiado de la pared.
Para navidades, los juguetes viejos que los pequeños ya no utilizan se llevan al gran nogal, el dia antes de los Reyes Magos. El nogal hace de arbol de navidad. Y los regalos rememoran a los que hace años perdieron su vida estancada en la niñez.
Los juguetes son llevados luego a los sitios mas defavorecidos de los alrededores. Los encargados de ello, los maestros de mi pueblo...
La historia cuenta que en plena guerra civil española, el maestro de la escuela de mi pueblo se volvió loco. Este, bajo los sintomas de su alienación impronta y provocada por el pandemonium de la lucha fraternal llevó a cabo un hecho que no pasaría desapercibido en las gentes del lugar.
El profesor, de la mano de la locura, fué recogiendo uno a uno, casa a casa, los niños a los que el impartía clases. Les decia a los familiares que los iba a llevar aquel dia de excursión. Desde que comenzó la guerra los niños dejaron de ir. Pero los progenitores de estos confiaron en el buen gesto y palabra del docente para darles un paseo, concediendole la tutoria de cada niño, hogar por hogar.
Dicen que él tenia en mente que los chavales sufrian por culpa del conflicto bélico. Y al igual que los cazadores del pueblo cuando dejaban a un conejo mal herido, acababan con su sufrimiento con un simple golpe seco de la mano contra el cuello del animal, él queria acabar también con el dolor de los pequeños, para que dejaran de sufrir...
Cuentan que guió al grupo de niños a la zona del nogal. El maestro de escuela se encargó de la comida, llevandose lo poco que pudo encontrar, era época de hambre y de pocos alimentos.
Entonces propuso un juego a los pequeños. Estos, que comprendian de edades diferentes pero sin superar los diez años mas o menos, fueron poniendose de espaldas al gran nogal. Para algunos centenario, para otros milenario. Algunos no cabian y no podian pegar sus espaldas al arbol, conformandose con apoyarse entre los hombros de cada dos niños. Una vez todos puestos de espaldas al gran tronco, el maestro, sudado en locura los rodeó con una cuerda y los dejó bien amarrados al nogal.
Sacó una pistola y mató al primero que le iba a preguntar si el arma era de verdad. El corazón fué el parachoque de las balas. No terminó su frase. Al segundo que asesinó fué de un tiro en la cabeza. Al igual que al resto. Dejándoles las caras casi irreconocibles porque apretaba el gatillo demasiado cerca. Su cara se llenaba de sangre con cada gatillazo. Cuando recargaba la pistola, se tomaba su tiempo mientras los que quedaban vivos se destrozaban la garganta pidiendo ayuda. Casi siempre a sus mamás. El último que murió era el mas gordito de todos.
Te preguntarás cómo se los detalles. El profesor escribio una carta. Con todo lujo de detalles. Se la llevó en su bolsillo a una de las tres tabernas que habia por aquel entonces. Pidió un vaso de vino. Y una vez puesta la carta sobre la mesa, se disparó en la cabeza después de sacarse la pistola, tan rápido como el tiempo que tardó en morir.
La carta aún está hoy en lo que ahora es un restaurante y en su tiempo fué la taberna. Enmarcada. Con manchas oscuras de su sangre. En un sitio privilegiado de la pared.
Para navidades, los juguetes viejos que los pequeños ya no utilizan se llevan al gran nogal, el dia antes de los Reyes Magos. El nogal hace de arbol de navidad. Y los regalos rememoran a los que hace años perdieron su vida estancada en la niñez.
Los juguetes son llevados luego a los sitios mas defavorecidos de los alrededores. Los encargados de ello, los maestros de mi pueblo...
Mi pueblo
Yo también soy de pueblo, al igual que "la loca". A pesar que ahora mismo vivo con en ella en un piso ubicado en la ciudad. Mi pueblo es pequeñito, no muy grande. Con mas gente mayor que joven. Casas de una planta la mayoria y casi todas mirando al mar.
Cuando pequeña pasaba muchas horas frente a la playa. Mas en invierno que en verano. Con algunas amigas de mi edad, otras mayores y otras mas pequeñas que yo. Preferiamos disfrutar mas de la arena y el mar en invierno que en la época estival, ya que en esta última se llenaban los pocos kilómetros que peternecian a mi lugar de nacimiento de turistas. Turistas hambrientos de Sol. La mayoria extranjeros.
Ahora aquí, escucho el ruido de los coches, motos, aviones, y de las sirenas de ambulancias sedientas de enfermos y bomberos sedientos de fuego. Ningún mar. Ningún horizonte infinito.
Echo de menos esas olas... las creo escuchar ahora mismo. ¿Las oyes?
Cuando pequeña pasaba muchas horas frente a la playa. Mas en invierno que en verano. Con algunas amigas de mi edad, otras mayores y otras mas pequeñas que yo. Preferiamos disfrutar mas de la arena y el mar en invierno que en la época estival, ya que en esta última se llenaban los pocos kilómetros que peternecian a mi lugar de nacimiento de turistas. Turistas hambrientos de Sol. La mayoria extranjeros.
Ahora aquí, escucho el ruido de los coches, motos, aviones, y de las sirenas de ambulancias sedientas de enfermos y bomberos sedientos de fuego. Ningún mar. Ningún horizonte infinito.
Echo de menos esas olas... las creo escuchar ahora mismo. ¿Las oyes?
Conversaciones selectivas
Anoche dormí del tirón. Menos mal. Ya era hora. Esta mañana hacia un tiempo bastante frío. Me levanté con los pezones erectos a causa de la temperatura.
En la cafetería de la universidad remedié la falta de calor de mi cuerpo con un buen café humeante. Me fijé en algo curioso mientras daba sorbito tras sorbito al líquido negro. Estaba abarrotado de gente. Un amalgama de personalidades allí y allá. Conversando en grupos sin cesar. Todo era un murmullo sin definición ni sentido. Pero de pronto, me fijaba en alguien de aquel grupo. Entre el murmullo conseguia distinguir su voz al mirar a esa persona. Luego en otro alguien centré mi vista, en la otra punta del bar. Volví a escuchar la voz de a quien miraba, casi tan clara entre todas las voces que se entremezclaban sin ton ni son en el aire cargado de la cafetería como de la chica que tenia sentada frente a mi, en mi mesa. Solo tenia que observar mi victima y escucharla atentamente, el resto de las voces se convertian en un fondo de sonido ambiente, una lluvia de palabras desordenadas. La de mi víctima, tan clara como el agua. Terminé mi café. Mis pezones no volvieron a rozarme tanto la ropa.
En la cafetería de la universidad remedié la falta de calor de mi cuerpo con un buen café humeante. Me fijé en algo curioso mientras daba sorbito tras sorbito al líquido negro. Estaba abarrotado de gente. Un amalgama de personalidades allí y allá. Conversando en grupos sin cesar. Todo era un murmullo sin definición ni sentido. Pero de pronto, me fijaba en alguien de aquel grupo. Entre el murmullo conseguia distinguir su voz al mirar a esa persona. Luego en otro alguien centré mi vista, en la otra punta del bar. Volví a escuchar la voz de a quien miraba, casi tan clara entre todas las voces que se entremezclaban sin ton ni son en el aire cargado de la cafetería como de la chica que tenia sentada frente a mi, en mi mesa. Solo tenia que observar mi victima y escucharla atentamente, el resto de las voces se convertian en un fondo de sonido ambiente, una lluvia de palabras desordenadas. La de mi víctima, tan clara como el agua. Terminé mi café. Mis pezones no volvieron a rozarme tanto la ropa.
Malditas noches
Ha vuelto a pasar. Ahora las cuatro de la madrugada. Esta vez no era "la loca" haciendose un dedito delante de mi cara. Me encontraba en un pabellón de deportes o algo parecido. Grandísimo. Yo estaba sola. En medio de todo el enclave. Entonces aparecieron dos hombres. Uno frente a mi. Otro por mi espalda. Se acercaron. Me toquetearon. Me desnudaron. Yo pasiva. Sin inmutarme. Totalmente dejándome hacer por ellos lo que querian. Se sacaron sus pollas a la vez y a la vez me la metieron. Uno por detrás. El otro por delante. Y me penetraban al unísono. Con el mismo ritmo. Yo me veia en tercera persona. El uno contra el otro con sus pollas. Yo de objeto sexual de por medio.
Despues de un rato dejaron de violarme. Sacandola los dos a la vez. Un niño con las manos manchadas de sangre salia corriendo de una de las esquinas del edificio hacia mi. Anteponiendo sus manos a su cuerpo al correr. No tenia ojos. Solo los huecos cóncavos. El niño se acercó mas a mi a la vez que desaparecieron los dos violadores. Por fin llegó a la distancia de un metro de mi. Fué entonces cuando se paró en seco de correr. Y empezó a decirme:
-Zorra, déjame limpiarme-su voz era tan tosca como las pollas que me habian introducido antes.
Se acercó mas a mi. Aún estaba húmeda de la folladita y empezó a enjuagarse con mis fluidos. Su sangre fué cayendo al suelo con mezcla de mis líquidos. Entonces miré a su cara, esa cara sin ojos. Era horrible. Abrí los ojos en mi cama y aún veia la cara del niño semidefinida en el aire. Medio asustada y con ansias salí corriendo hacia el baño donde vomité. Eso fué hace unos instantes. Me tiemblan las piernas. Queria escribirlo. Malditas noches.
Despues de un rato dejaron de violarme. Sacandola los dos a la vez. Un niño con las manos manchadas de sangre salia corriendo de una de las esquinas del edificio hacia mi. Anteponiendo sus manos a su cuerpo al correr. No tenia ojos. Solo los huecos cóncavos. El niño se acercó mas a mi a la vez que desaparecieron los dos violadores. Por fin llegó a la distancia de un metro de mi. Fué entonces cuando se paró en seco de correr. Y empezó a decirme:
-Zorra, déjame limpiarme-su voz era tan tosca como las pollas que me habian introducido antes.
Se acercó mas a mi. Aún estaba húmeda de la folladita y empezó a enjuagarse con mis fluidos. Su sangre fué cayendo al suelo con mezcla de mis líquidos. Entonces miré a su cara, esa cara sin ojos. Era horrible. Abrí los ojos en mi cama y aún veia la cara del niño semidefinida en el aire. Medio asustada y con ansias salí corriendo hacia el baño donde vomité. Eso fué hace unos instantes. Me tiemblan las piernas. Queria escribirlo. Malditas noches.
Pesadillas
Acabo de despertarme. Son las dos de la madrugada. No hace mala temperatura. Llevo el típico pijama que podria llevar cualquier chica. Sin nada de ropa de interior debajo. He abierto los ojos acalorada, sudorosa y asustada. Llevaba varias horas durmiendo. Desde las nueve de la noche. Lo sé. Era muy temprano para irse a la cama. Sobre todo aquí en España con lo noctámbulos que solemos ser. Pero no sé. No me encontraba a tono. Y tuve que acostarme tan temprano como pude.
Llevo varios dias durmiendo intranquila. Despertandome varias veces en la noche. A veces pongo la luz medio dormidita tras abrir un poco los ojos y vuelvo a coger el sueño con la lampara encendida. Creo que lo de "la loca" y sus llamadas eroticas me está poniendo asi. Tendré que decirselo y quitarme un problema de encima. Desde entonces estoy tan nerviosa para dormir.
Ayer soñé con ella. Que entraba en mi cuarto y que empezaba a masturbarse de pie, a orillas de mi cama. Horroroso. Ella manoseandose el clítoris con tal fulgor que me daba asco de verla. Y luego, la veia introduciendose dos dedos, a la vez que orina suya salia por su coñito, a borbotones, cayendo sobre el suelo y mi colcha y empapando de líquido amarillento la mano suya que le proporcionaba placer.
Esta noche he soñado algo feo también. No lo recuerdo. Y eso que lo acabo de soñar. Pero me he despertado demasiado inquieta. Necesito un vaso de leche calentito. Y alguien que me abrace.
Llevo varios dias durmiendo intranquila. Despertandome varias veces en la noche. A veces pongo la luz medio dormidita tras abrir un poco los ojos y vuelvo a coger el sueño con la lampara encendida. Creo que lo de "la loca" y sus llamadas eroticas me está poniendo asi. Tendré que decirselo y quitarme un problema de encima. Desde entonces estoy tan nerviosa para dormir.
Ayer soñé con ella. Que entraba en mi cuarto y que empezaba a masturbarse de pie, a orillas de mi cama. Horroroso. Ella manoseandose el clítoris con tal fulgor que me daba asco de verla. Y luego, la veia introduciendose dos dedos, a la vez que orina suya salia por su coñito, a borbotones, cayendo sobre el suelo y mi colcha y empapando de líquido amarillento la mano suya que le proporcionaba placer.
Esta noche he soñado algo feo también. No lo recuerdo. Y eso que lo acabo de soñar. Pero me he despertado demasiado inquieta. Necesito un vaso de leche calentito. Y alguien que me abrace.
Facturas online
Hoy me llevé la sorpresa. Ya os habia comentado en alguna ocasión que "la loca" practicaba sexo con "ese" por teléfono. Pero quizás no siempre era él. Va a ser que no.
Limpiando el salón topé con una carta de nuestro proveedor de telefonía. Era publicidad sobre su servicio de facturación online. Eso me llevó a ponerlo en práctica con mi viejo ordenador. Y he aquí que me doy con unos numeros que solo pueden ser de dos cosas: de sexo o de concursos. Y solo puede ser de alguien, de mi o de ella. ¿Adivinas?
Para intentar saciar mi pregunta de si era de programas televisivos o de teléfonos eróticos, introduje varios de los numeros telefónicos, eran unos cuatro o cinco diferentes, en un buscador de internet. Uno de ellos salió del conjunto de cifras anonimas para mostrar su verdadera identidad. Un servicio de llamadas calientes. "La loca" se metia el dedo a base de pagar por minuto.
Hace poco en España cambiaron los prefijos de estos teléfonos de cobro especial para diferenciarlos con los normales, y no caí en la cuenta que introdujeron un prefijo especial para los teléfonos de concursos y otro para los pornográficos. Asi que cuando me acordé de ello, busqué el prefijo que salia en todos y solo me ratificaba lo que ya sabia, todos eróticos.
Esto me ha dejado un poco rara. No sé que hacer. Si decirselo o dejarlo correr. Es una situación violenta. Ya veré como se torna la cosa. De todas formas como ella es la encargada de llevar siempre el dinero al banco, pasará desapercibido. Pero la factura de papel tiene que llegar tarde o temprano. Vaya forma de masturbarse... que zorra.
Limpiando el salón topé con una carta de nuestro proveedor de telefonía. Era publicidad sobre su servicio de facturación online. Eso me llevó a ponerlo en práctica con mi viejo ordenador. Y he aquí que me doy con unos numeros que solo pueden ser de dos cosas: de sexo o de concursos. Y solo puede ser de alguien, de mi o de ella. ¿Adivinas?
Para intentar saciar mi pregunta de si era de programas televisivos o de teléfonos eróticos, introduje varios de los numeros telefónicos, eran unos cuatro o cinco diferentes, en un buscador de internet. Uno de ellos salió del conjunto de cifras anonimas para mostrar su verdadera identidad. Un servicio de llamadas calientes. "La loca" se metia el dedo a base de pagar por minuto.
Hace poco en España cambiaron los prefijos de estos teléfonos de cobro especial para diferenciarlos con los normales, y no caí en la cuenta que introdujeron un prefijo especial para los teléfonos de concursos y otro para los pornográficos. Asi que cuando me acordé de ello, busqué el prefijo que salia en todos y solo me ratificaba lo que ya sabia, todos eróticos.
Esto me ha dejado un poco rara. No sé que hacer. Si decirselo o dejarlo correr. Es una situación violenta. Ya veré como se torna la cosa. De todas formas como ella es la encargada de llevar siempre el dinero al banco, pasará desapercibido. Pero la factura de papel tiene que llegar tarde o temprano. Vaya forma de masturbarse... que zorra.
Sombra persecutoria
Me acabo de dar un buen susto hace tan solo una hora y poco mas. Habia salido al videoclub a devolver una película que alquilamos ayer. "La loca" no me acompañó porque estaba estudiando. Ya habia caido la noche sobre la ciudad.
Al salir del videoclub una vez devuelta la película, sentía como si alguien me siguiera. Escuchaba sus pasos, el roce de su ropa, luego la sombra de su cabeza llegaba a acariciar mis pies por momentos.
Mis pequeños pies aceleraban su paso. La sombra también. Me desviaba hacia un lado, la sombra también.
Estaba bastante asustada. Soy menudita... presa fácil.
La sombra pareció coger mas velocidad que mis propios andares. Y fué ganando terreno hasta que una persona apareció por mi derecha adelantándome con aires de sencillez.
Era un cura con prisas.
Al salir del videoclub una vez devuelta la película, sentía como si alguien me siguiera. Escuchaba sus pasos, el roce de su ropa, luego la sombra de su cabeza llegaba a acariciar mis pies por momentos.
Mis pequeños pies aceleraban su paso. La sombra también. Me desviaba hacia un lado, la sombra también.
Estaba bastante asustada. Soy menudita... presa fácil.
La sombra pareció coger mas velocidad que mis propios andares. Y fué ganando terreno hasta que una persona apareció por mi derecha adelantándome con aires de sencillez.
Era un cura con prisas.
Elecciones EE.UU. 2004
Viejo corazón
Ahora mismo me está iluminando una ambulancia con sus luces naranjas intermitentes desde la calle. Ha entrado como caballo alado revestido de cola de fuego. Minutos antes un chiquillo de unos nueve años pedia despues de salir de su portal el teléfono de la ambulancia en voz alta y tono quejumbroso a los que pasaban. Una mujer le dijo cual era y terminó subiendo con él para ayudarle. Yo estaba a punto de salir al balcón. Pero ya que veo que tiene ayuda me quedo aquí como si no hubiera pasado nada. Aunque no dejo de echarle el ojo.
El niño es un pequeño cubano inmigrante que vive con su familia en el bloque de pisos de enfrente. Quizás se encuentra ahora mismo a solas con la madre. Con alguna abuela o abuelo. Y le ha tocado al pobre vivir esta situación de angustia.
Parece que la ambulancia se vá sin paciente. Buena señal. Habrá sido el susto de algún viejo corazón.
El niño es un pequeño cubano inmigrante que vive con su familia en el bloque de pisos de enfrente. Quizás se encuentra ahora mismo a solas con la madre. Con alguna abuela o abuelo. Y le ha tocado al pobre vivir esta situación de angustia.
Parece que la ambulancia se vá sin paciente. Buena señal. Habrá sido el susto de algún viejo corazón.
Asqueada de Halloween
Hoy es el dia de todos los santos aquí en España. Día festivo para todos los españoles, o casi todos, siempre hay quien trabaja por y para los demás. En México lo llaman el dia de los muertos y en Argentina dejó de ser un dia de descanso. Se acordaran de los muertos del jefe... seguramente.
Pero aquí, en este país, ha ocurrido algo los ultimos años con este día festivo que me ha dejado un poco triste, la verdad. Ha pasado de ser el dia de todos los santos a ser el dia yanki de "Halloween".
Anoche domingo, la gente salia disfrazada por las calles. Todo esto hace unos años era impensable. Pero la televisión, el cine, los libros, y con una ayuda inestimable de las academias de inglés que se extienden como la gripe por toda España han logrado imponer esta moda tan "Hollywoodiense" como tan poco hispánica.
Lo peor no es la acogida de la nueva forma de celebrar el uno de noviembre, que antes era con todo lujo de respetos hacia los difuntos, sino que de "Halloween" se pasa casi directamente a lo que podria ser un "Carnaval" sin sentido. Anoche no solo podias haberte encontrado con una chica disfrazada de bruja. Podias haberte topado de frente con una adolescente vestida con los harapos de una puta profesional. Y todo esto me está poniendo enferma. De asco. Los estadounidenses ya no se conforman con vestirnos con sus ropas y con sus canciones, ahora hay que salir de "Carnaval" en una noche de respeto.
Pero aquí, en este país, ha ocurrido algo los ultimos años con este día festivo que me ha dejado un poco triste, la verdad. Ha pasado de ser el dia de todos los santos a ser el dia yanki de "Halloween".
Anoche domingo, la gente salia disfrazada por las calles. Todo esto hace unos años era impensable. Pero la televisión, el cine, los libros, y con una ayuda inestimable de las academias de inglés que se extienden como la gripe por toda España han logrado imponer esta moda tan "Hollywoodiense" como tan poco hispánica.
Lo peor no es la acogida de la nueva forma de celebrar el uno de noviembre, que antes era con todo lujo de respetos hacia los difuntos, sino que de "Halloween" se pasa casi directamente a lo que podria ser un "Carnaval" sin sentido. Anoche no solo podias haberte encontrado con una chica disfrazada de bruja. Podias haberte topado de frente con una adolescente vestida con los harapos de una puta profesional. Y todo esto me está poniendo enferma. De asco. Los estadounidenses ya no se conforman con vestirnos con sus ropas y con sus canciones, ahora hay que salir de "Carnaval" en una noche de respeto.

