Mi pueblo
Yo también soy de pueblo, al igual que "la loca". A pesar que ahora mismo vivo con en ella en un piso ubicado en la ciudad. Mi pueblo es pequeñito, no muy grande. Con mas gente mayor que joven. Casas de una planta la mayoria y casi todas mirando al mar.
Cuando pequeña pasaba muchas horas frente a la playa. Mas en invierno que en verano. Con algunas amigas de mi edad, otras mayores y otras mas pequeñas que yo. Preferiamos disfrutar mas de la arena y el mar en invierno que en la época estival, ya que en esta última se llenaban los pocos kilómetros que peternecian a mi lugar de nacimiento de turistas. Turistas hambrientos de Sol. La mayoria extranjeros.
Ahora aquí, escucho el ruido de los coches, motos, aviones, y de las sirenas de ambulancias sedientas de enfermos y bomberos sedientos de fuego. Ningún mar. Ningún horizonte infinito.
Echo de menos esas olas... las creo escuchar ahora mismo. ¿Las oyes?
Cuando pequeña pasaba muchas horas frente a la playa. Mas en invierno que en verano. Con algunas amigas de mi edad, otras mayores y otras mas pequeñas que yo. Preferiamos disfrutar mas de la arena y el mar en invierno que en la época estival, ya que en esta última se llenaban los pocos kilómetros que peternecian a mi lugar de nacimiento de turistas. Turistas hambrientos de Sol. La mayoria extranjeros.
Ahora aquí, escucho el ruido de los coches, motos, aviones, y de las sirenas de ambulancias sedientas de enfermos y bomberos sedientos de fuego. Ningún mar. Ningún horizonte infinito.
Echo de menos esas olas... las creo escuchar ahora mismo. ¿Las oyes?
Comentario:
Creo que es una constante que a la gente de secano nos tira el mar... He aprendido a disfrutar de la playa en esas épocas en que aún calienta el sol y no hay mucha gente, ¡es fantástico!.
Comentario:
Sea la madre el salitre que me mancha la puerta de cristal y me desintegra mis artefactos de metal... jodia playa que tengo enfrente... vamos a cambiar de hogar!
Comentario:
Pues los que somos de interior, de río, sólo oímos el mar cuando hacemos de turistas. Gracias por soportarnos cada verano.
Tu historia me ha recordado a un chaval que conocí en un viaje a Canarias. Este chico nunca había salido de las islas y me contaba que su mayor deseo era ver un río, que se intentaba imaginar cómo eran: con sus riveras a los lados y el correr de las aguas. Porque allí, mar tienen todo el que quieren, pero no hay verdaderos ríos. Ya ves, hasta en lo más insignificante siempre tenemos algo que los demás anhelan.
Tu historia me ha recordado a un chaval que conocí en un viaje a Canarias. Este chico nunca había salido de las islas y me contaba que su mayor deseo era ver un río, que se intentaba imaginar cómo eran: con sus riveras a los lados y el correr de las aguas. Porque allí, mar tienen todo el que quieren, pero no hay verdaderos ríos. Ya ves, hasta en lo más insignificante siempre tenemos algo que los demás anhelan.
Comentario:
el tramo final te ha quedado muy al estilo de Isabel Allende.
Con tramo final designo de hecho la frase final : es un muy muy buen sensitivo Sonido Neuronal, con el que despides tu post.
Bien, muy pero que muy bien.
Art Alegoria
Con tramo final designo de hecho la frase final : es un muy muy buen sensitivo Sonido Neuronal, con el que despides tu post.
Bien, muy pero que muy bien.
Art Alegoria
Comentario:
¿De dónde serás? ?Qué costa se trajo? Ah, quien lo sabe!
Comentario:
Pues claro que se oye!
Siempre hay un mar, una caracola, un horizonte...
A veces dentro de tí, a veces fuera, pero siempre existe.
Como existe el viento en la cara y la luz en los ojos.
Como existe el fuego en las tripas y la frescura en el pecho.
Hay cosas que no cambiarán nunca, sólo hay que buscarlas...
;)
Siempre hay un mar, una caracola, un horizonte...
A veces dentro de tí, a veces fuera, pero siempre existe.
Como existe el viento en la cara y la luz en los ojos.
Como existe el fuego en las tripas y la frescura en el pecho.
Hay cosas que no cambiarán nunca, sólo hay que buscarlas...
;)
Comentario:
Esos sonidos vienen a mí por la noche, cuando me despierto. Sólo que yo soy chico de ciudad, y ahora vivo en las afueras, y lo que me relajaba cuando era pequeño era el sonido de las ruedas de los coches traqueteando sobre la avenida empedrada que discurría tras el parque al que daba la ventana de mi cuarto. No obstante, te comprendo, porque también pasaba largos veranos en el campo con mis abuelos, y también recuerdo los sonidos de la noche campestre: los grillos y de fondo el aullar de los perros, y acercándose la mañana, el canto del gallo (¡qué cabrón!). Pero vamos, a cada uno lo suyo... Para ti, una vacia, invernal y espumosa playa, con tus amigas de la niñez, respaldada por las casas de tus mayores. A ver si hay suerte y esta noche sueñas con ella.