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Fiat lucem
Mañana es el gran día.

Después de treinta años volveré a ver sin gafas merced a una operación de laser. Adiós al cuatro ojos que tenía últimamente aires a Povedilla.

Comienza un verano nuevo para mí: un mundo nítido a mi alcance en compañía de mi novia. ¿Acaso hay algo mejor?

 
Días de lluvia
Se suele decir que cuando marzo mayea mayo marcea. Desde luego que estoy de acuerdo: no hay más que ver cómo llueve por todo el país en estas fechas. Tanto torrente súbito está provocando graves inundaciones en algunos lugares. ¿Cosas del cambio climático? Probablemente.

Hay otro tipo de lluvia más bienvenida: la lluvia del amor. Esta vez parece que va empapando mi corazón poco a poco, sin torrentes de pasión que todo lo arrastran pero que se van como han venido y te dejan peor de como te hallaron...

No nos podemos ver con tanta frecuencia como quisiéramos pero quizá por eso cada encuentro es tan dichoso. Poco a poco vamos creando nuestra intimidad. Tierna plantita que crece.

 
Flores de primavera
Bueno, pues ya llegó el gran día.

El pasado día 1 llevé a Blanca a casa a comer para que la conociera parte de la familia: sorpresa total y enhorabuena sincera. El resto de parientes ya la irá conociendo poco a poco.

Ya no tenemos que escondernos. A partir de ahora se trata de ir conociéndonos poco a poco, ir creando una intimidad, hacer planes de futuro... y que Dios nos ayude.

Hoy es el primer día del resto de nuestras vidas.

Ya, ya... que ya lo sé: no ganaré jamás un premio a la originalidad.
 
Sol de primavera
A veces la vida te depara sus sorpresas y cuando no esperas que salte la liebre todo se desencadena y se te queda una cara de pasmado.

Hace dos meses me llevé el enésimo chasco en temas de amor. Llevaba dos meses saliendo con una chica que tenía muchos problemas personales que ahogaron la relación. Fue entonces cuando me presentaron a una chica en la que no me fijé mucho y con la que sólo mantuve una corta conversación amable por una cuestión de compromiso.

Ocurre que le entré por el ojo a tal mujer, que no paró hasta conseguir que le dieran mi teléfono. Me llamó al cabo de dos semanas, tuvimos una cita... y ya estamos un mes juntos.

Esta mujer es muy agradable y carece de los inconvenientes que tenía mi anterior relación. Pienso que por carácter y modo de ver la vida encaja conmigo como un guante.

Eso sí: es la primera vez que empalmo dos relaciones sin pausa entre ambas. Me viene a la cabeza eso de que "a rey muerto, rey puesto" o lo de "de oca a oca y tiro porque me toca", lo que me deja un cierto poso de incomodidad. Y es que no he dejado a una por otra, pero no haber tenido una especie de "duelo" al acabar la primera relación es lo que me inquieta...

Por lo demás, la vida sigue sin más altibajos que los habituales. Quizá sea esta la mejor definición de la palabra paz.
 
Alone again, naturally
Hay quienes dicen que todo lo bueno se acaba. Cabría pensar que quien sostiene tal es alguien a quien la vida ha golpeado de tal modo que sólo es posible sobrevivir dentro de uno mismo por medio del descreimiento cínico, de la burla, ante cualquiera que asegure que es posible hallar esa felicidad que se le ha escapado a uno.

No estoy de acuerdo con ese planteamiento. Muchas cosas buenas acaban pero otras surgen. Lo importante es saber reconocerlas y no dejarlas escapar.

Viene todo esto a cuenta del fin de mi última relación. Hace dos meses conocí en persona a una chica boliviana de gran belleza, sensatez, inteligencia... Estudió mi misma carrera en su país y con ella podía hablar de muchas cosas y descubrir así grandes afinidades. Surgió así un flechazo que pensamos que sería algo duradero y definitivo.

Hoy regreso a este blog descuidado para anunciar el final de esta bonita historia. "Oficialmente" ha cortado ella superada por la indignación que le causaba que yo le recordase que no podría hacer trámites oficiales mientras no tuviese la documentación en regla, lo que no era su caso. Inútil ha sido intentar explicarle que las cosas se hacen con la ley de la mano, que las instancias oficiales exigen sus requisitos y que no se puede conseguir nada sólo por nuestra linda cara...

En realidad creo que ella ha cortado porque sus gustos de ocio no se equiparaban a los míos: a ella le va la vida nocturna, la discoteca, el baile, etc... mientras que a mí me gustan las actividades más reposadas y diurnas. Cierto día me reprochó que no fuese tan dinámico como su gusto precisaba. Tal comentario me olió a cuerno quemado. Llegué a pensar mal... y creo que no me equivoqué.

¿Deprimido? En absoluto. Creo haber estado siempre en mi sitio y no haber hecho nada de lo que se me pudiera reprochar nada.

Esta historia ha acabado. Mañana será otro día... Y espero que con un sol más radiante.

¿Qué mejor perspectiva?