Otra página nueva
Se acabó.
Anoche decidí pasar página de nuevo...
Llevaba unos meses saliendo con ella, a pesar de que sabía que iba a ser difícil: viuda joven, unos hijos, problemas de trabajo, legales... pero ella me expresaba su interés de un modo cortés y dulzón, al modo de su tierra.
Últimamente vi que la relación no funcionaba: ella callaba siempre, no marcaba ninguna pauta... Yo respetaba sus silencios y aguardaba a que me mandara una señal.
Ayer le pedí que me dijera qué pasaba: contestó que no mostraba yo ninguna pasión, ningún entusiasmo por ella, ninguna gana de enamorarla... y que sus otros admiradores sí que lo hacían.
¿Qué se le puede decir a una mujer así?
¿Qué pensará ella que es la pasión y el entusiasmo por una mujer? ¿Que la rapte al galope sobre un corcel blanco en plan "Pasión de gavilanes"?
Una mujer que nunca abrirá la boca para decir dónde le duele, que espera que seas tú quien se ponga en contacto con ella, el que muestre las plumas en plan pavo real, que tengas la voz cantante y la apabulles con tu exuberancia varonil... Una mujer que nunca tomará contigo la menor iniciativa, que no responderá a tus preguntas, que mirará para otro lado.
A eso lo llama ella el rol de una mujer tradicional, que es lo que le va.
Yo pensaba que el tradicional y previsible era yo, el que quería casarse y formar una familia, el que cree que cuando uno habla el otro debe escuchar y tomar luego la palabra para que el primero lo escuche, que eso es el diálogo, la comunicación y no una sucesión de monólogos alternativos, el que respeta el derecho ajeno a sus secretos y sus silencios, el que cree que una mujer merece una atención exclusiva...
Resulta que tiene admiradores haciendo cola dispuestos a complacerla a su gusto.
Pues ya tiene uno menos.
No la rechazo a ella.
Escojo simplemente mi dignidad.
Anoche decidí pasar página de nuevo...
Llevaba unos meses saliendo con ella, a pesar de que sabía que iba a ser difícil: viuda joven, unos hijos, problemas de trabajo, legales... pero ella me expresaba su interés de un modo cortés y dulzón, al modo de su tierra.
Últimamente vi que la relación no funcionaba: ella callaba siempre, no marcaba ninguna pauta... Yo respetaba sus silencios y aguardaba a que me mandara una señal.
Ayer le pedí que me dijera qué pasaba: contestó que no mostraba yo ninguna pasión, ningún entusiasmo por ella, ninguna gana de enamorarla... y que sus otros admiradores sí que lo hacían.
¿Qué se le puede decir a una mujer así?
¿Qué pensará ella que es la pasión y el entusiasmo por una mujer? ¿Que la rapte al galope sobre un corcel blanco en plan "Pasión de gavilanes"?
Una mujer que nunca abrirá la boca para decir dónde le duele, que espera que seas tú quien se ponga en contacto con ella, el que muestre las plumas en plan pavo real, que tengas la voz cantante y la apabulles con tu exuberancia varonil... Una mujer que nunca tomará contigo la menor iniciativa, que no responderá a tus preguntas, que mirará para otro lado.
A eso lo llama ella el rol de una mujer tradicional, que es lo que le va.
Yo pensaba que el tradicional y previsible era yo, el que quería casarse y formar una familia, el que cree que cuando uno habla el otro debe escuchar y tomar luego la palabra para que el primero lo escuche, que eso es el diálogo, la comunicación y no una sucesión de monólogos alternativos, el que respeta el derecho ajeno a sus secretos y sus silencios, el que cree que una mujer merece una atención exclusiva...
Resulta que tiene admiradores haciendo cola dispuestos a complacerla a su gusto.
Pues ya tiene uno menos.
No la rechazo a ella.
Escojo simplemente mi dignidad.





