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Susanita - interpretación subliminal
"Susanita tiene un ratón;/ un ratón chiquitín,/ que come chocolate y turrón/ y bolitas de anís./ Duerme cerca del radiador,/ con la almohada en los pies,/ y sueña que es un gran campeón/ jugando al ajedrez./ Le gusta el fútbol,/ el cine y el teatro./ Baila tango y rock and roll./ Y si le vamos/ y nota que observamos/ siempre nos canta esta canción."


El ratón es una alegoría que representa a los genitales de Susanita. Ella los quiere y mima mucho, por eso utiliza el diminutivo "chiquitín". El chocolate y demás dulces constituyen una figura demostrativa de que quiere tanto a su "ratón" que le da lo mejor y más dulce que encuentra, expresión de un onanismo exacerbado. Procura que su "ratón" duerma cerca de algo que la procure calorcito (gustito) lo que prueba que es amante de los vibradores y simuladores fálicos, tan perfectos que incluyen testículos blanditos que ella coloca junto a la zona baja de su "ratoncito". Cuando duerme, Susanita sueña que se vale de hábiles estrategias con el manejo del “ratón” para conseguir llevarse hombres a la cama, llegando a ser toda una campeona en esa labor. En conclusión: Susanita es una perfecta ninfómana frustrada.


Siguiendo con lo anterior, es más que evidente la intención de Susanita de dar rienda suelta a sus picores. Su pasión insatisfecha la lleva a buscarse sustitutivos que atemperen sus ardores venéreos: La asidua contemplación de 22 pares de piernas varoniles, velludas y sudorosas, en el caso del fútbol – 31 pares si saliesen todos los reservas disponibles más el árbitro y jueces de línea – es una manera discreta de apaciguar su libido recalcitrante. ¿Qué decir del cine? No resulta difícil imaginarse qué intenciones se ocultan en su pasión por esas salas oscuras. ¿Y qué tipo de cine?: ¿“Lo que queda del día” de James Ivory o “Esclava de tu clavo”, “La guarra de las galaxias”, “Heidi se hace mujer”, ...? Y en el teatro, mejor no hacer hincapié. Desde las pudibundas obras de un Calderón o un Lope hasta las más explícitas, como el “Calígula” de Camus o el “Equus” de Schaffner, hay un amplio abanico de posibilidades que dejamos a la prudente consideración del lector, dadas las aficiones de la mocita en cuestión.


El ansia por el baile es igualmente otro subterfugio venéreo: Como desea buscarse placer continuamente sin por ello llamar la atención sobre ella y su debilidad, Susanita frecuenta el rock, cuyos movimientos febriles y acrobáticos repetidamente ejecutados inciden con un masaje acompasado en la región genitourinaria con los resultados conocidos: a su “ratón” le encanta.


Por otro lado, el gusto por el tango revela cierto grado de perversión sexual en el deseo carnal de Susanita. En ese baile es la dama la que se deja llevar por el varón a la hora de ejecutar unos movimientos que simulan el ejercicio gimnástico del sexo. Esto se contradice con el ansia activa del “ratón” de Susanita, que desea vivamente obtener placer. Buscarlo así, dentro del tango, revela un cúmulo de pulsiones sadomasoquistas que Susanita no ha podido resolver de un modo equilibrado.


Sólo así se entiende que cada vez que se sienta observada se ponga a cantar la canción que nos ocupa. Tras una cáscara inocente de candor, Susanita nos confiesa sus ansias más ocultas e insatisfechas – no olvidemos que lo hace de modo repetido – de lo que se deduce que no ha hallado un hombre lo bastante dotado como para complacerla como es su deseo. O tal vez que su ninfomanía supera los niveles establecidos por la escuela psicoanalítica de Viena.
 
Comentario:
La verdad es que me he reído mucho con este post tuyo!!!!!!!... Tengo que ser sincera y reconocer que te tengo muy "abandonao" y hacía tiempo que no pasaba por aquí.. pero te sigo, sí... sigo tus sendas y tu camino...
Sigo leyéndote
No