ESENCIAS FLORALES
Consejos prácticos...

CÓMO SE PRESCRIBEN
Cuando “recetamos” Esencias Florales, lo hacemos de dos maneras.
La primera, es utilizando el hemisferio izquierdo del cerebro: intelectual, analíticamente. Después de una conversación, unas cuantas preguntas, y las necesarias consultas en los papeles y tablas de referencia, podremos deducir qué esencias son las que te convienen.
La segunda manera de prescribirlas es utilizando el hemisferio derecho del cerebro, o sea, de manera energética, instintiva y analógica. Recurriremos al péndulo, o testaremos las Esencias sobre ciertos puntos corporales para ver si son las que necesitas o no. Casi siempre este segundo método nos indicará alguna Esencia que no nos habíamos ni imaginado en un principio, pero la Energía es más inteligente que nosotros, así que la solemos hacer caso.
Juntando ambos resultados, haremos la fórmula especial para ti, en tu propio frasco cuentagotas, que será el que te lleves a casa.

CÓMO SE TOMAN
1º Agita el frasquito unas cuantas veces.
2º Deja caer cuatro gotas de la mezcla debajo de la lengua, teniendo cuidado de no tocar la pipeta de vidrio con los labios, dientes o lengua.
3º Cierra inmediatamente el frasco, y deja las gotas un tiempecillo bajo la lengua, uno o dos minutos... no pasa nada si tragas...
4º Repite la toma cuatro veces al día, a no ser que acordemos otra cosa. Mejor entre comidas. Tomar veinte gotas en vez de cuatro, no aumenta los efectos..., las Esencias Florales no son medicinas alopáticas, no funcionan así.
5º Si se te olvida una toma, incluso si te dejas el frasco en casa todo el día ... no pasa nada... sigue tomándolas en cuanto puedas.
6º Un frasco típico de 30ml. suele durar de dos a tres semanas. Cuando se termine, no lo tires, recicla el vidrio; o devuélveselo al terapeuta, porque se puede esterilizar y volver a usar.
7º Sería perfecto que cada vez que las tomes, te pares por unos instantes y seas consciente de que estás haciendo un acto sagrado, y recuerdes para qué lo estás haciendo.

CÓMO SE GUARDAN
Lo principal es no ponerlas cerca de ninguna fuente de radiación... es decir: ni un móvil, ni un microondas, ni la televisión, ni un reloj radio-despertador, ni cualquier cosa analógicamente dañina. Esto incluye ambientes muy artificiales, petroquímicos (plásticos, etc.).
No las envuelvas en papel de plata “para protegerlas”, porque el aluminio es un metal altamente contaminante que baja las vibraciones de la Esencia. Si existiese el “papel de cobre”, pues OK, pero como no...
No las dejes a la luz demasiado tiempo, ni en ambientes calurosos. No hace falta que las metas en la nevera, pero sí guárdalas en un sitio fresco.
Si tienes un cristal cuarzo, lo puedes colocar al lado de donde dejes la Esencia. Suele reforzar su vibración, y protegerla; a no ser que el cuarzo esté programado para otra cosa.

CÓMO ACTÚAN
La Esencias Florales afectan a varios niveles de la anatomía espiritual. La vibraciones sobre todo (la mayoría de ellas) pueden hacer resonar tu cuerpo emocional y mental, pero también el eterico y el espiritual... Algunas directamente incluso el físico, pero sobre todo “mueven” los campos invisibles. Esto significa que es posible que (dependiendo de factores como alineaciones, espeseces, ideas fijas y otras variables) las Esencias actúen a los pocos días, pero otras veces hasta meses. No son como una pastilla para dormir, sino... más bien todo lo contrario: son para despertar, actúan a la larga, e implican que quién las toma se tiene que convertir en parte activa del proceso.
No debes mirar las esencias como “medicinas” en el sentido tradicional del término, porque muchas de ellas -especialmente las que actúan a niveles más elevados- lo que hacen es obligarte a trabajar contigo mismo trayéndote, al aquí y al ahora, los orígenes y causas de tus problemas, para que tengas que lidiar con ellos.
Por esos motivos, cualquier terapia vibracional (y las Esencias Florales en particular) no es para los vagos, ni para los comodones que prefieren que “les hagan” en vez de “hacer”. Cualquiera que decida tratarse con Esencias, tiene que estar decidido a solucionar problemas emocionales profundos, miedos, y los temas pendientes que boicotean nuestras vidas. En otras palabras, ser un valiente y querer ir a por ello, REAL-MENTE.





















