La cabeza
La caída desde el piso 10 fue todo un éxito, el estruendo fue sonoro, me han puesto una multa por escándalo público, que me he excedido de decibelios permitidos, o algo así, dicen. Es injusto, yo solo quería morir lo menos posible. La próxima vez tendré que memorizar todas y cada una de las leyes en este nuestro planeta.
Eso no me preocupa, lo que realmente me molesta es mi flamante carcasa humana, algo ya deteriorada por el impacto sobre el suelo, nada que no solucione una noche loca bailando salsa hasta el amanecer.
Me ha caído la cabeza y la reparación no entra en garantía.
No sé si denunciarlo ante el defensor del pueblo o que me arregle la gestión mi manager, Lucrecia Borgia que para eso le pago una fortuna todos los meses, si me estás leyendo, Lucre, no te tomes a mal eso retrasos que te debo, todo llegará si uno sabe esperar, impaciente. Otra opción es ir sin cabeza que total, pal’uso que le doy, tampoco siento que sea imprescindible. Se empieza queriendo una cabeza y después todo te parece poco, el chalet, las vacaciones en el caribe, la liposucción, no puede ser... hay que aprender a vivir con lo justo, sobre todo yo que soy una inmigrante y estoy aquí pa’no dar problemas.
La mejor solución es que mi manager se encargue de ser mi cerebro pensante para que se sienta útil en esta vida, a la par resulta una gran solución para el problema de la contaminación ambiental. Dos cabezas contaminan mucho más que una sola.

© Aliana
Eso no me preocupa, lo que realmente me molesta es mi flamante carcasa humana, algo ya deteriorada por el impacto sobre el suelo, nada que no solucione una noche loca bailando salsa hasta el amanecer.
Me ha caído la cabeza y la reparación no entra en garantía.
No sé si denunciarlo ante el defensor del pueblo o que me arregle la gestión mi manager, Lucrecia Borgia que para eso le pago una fortuna todos los meses, si me estás leyendo, Lucre, no te tomes a mal eso retrasos que te debo, todo llegará si uno sabe esperar, impaciente. Otra opción es ir sin cabeza que total, pal’uso que le doy, tampoco siento que sea imprescindible. Se empieza queriendo una cabeza y después todo te parece poco, el chalet, las vacaciones en el caribe, la liposucción, no puede ser... hay que aprender a vivir con lo justo, sobre todo yo que soy una inmigrante y estoy aquí pa’no dar problemas.
La mejor solución es que mi manager se encargue de ser mi cerebro pensante para que se sienta útil en esta vida, a la par resulta una gran solución para el problema de la contaminación ambiental. Dos cabezas contaminan mucho más que una sola.

© Aliana