Tú puedes ser su Rey Mago

Un paisaje idílico, un lugar para soñar, para enarmorarse, para disfrutar....
¡Cuántas veces hemos soñado con estar en un lugar así!
Pero a veces los sueños se convierten en pesadillas, en tristeza, sufrimiento, dolor....

Siempre suele suceder que la ficción supera a la realidad. Todo este sufrimiento nos ha acompañado durante unos días en los que se desea felicidad, en los que las familias se reúnen y todos parecemos querermos más.
Pero en estos días habrá familias unidas no para celebrar una fiesta sino para intentar curar el dolor que ha atravesado sus vidas de una forma brutal. Miles de niños no habrán tenido esta noche un regalo, ni siquiera una sonrisa o la caricia de su madre.
Tenemos la oportunidad de convertirnos por unos segundos en un "Rey Mago" y enviar nuestra ayuda a miles de personas que hoy nos necesitan desesperadamente.
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Con un simple mensaje con el móvil o un donativo podemos ayudar a dar un gramo de felicidad a alguien que nos estará eternamente agradecido.
Una noche para soñar
Dentro de unas horas llegará una vez a nuestras vidas una noche mágica, una noche para soñar, para dormir con la ilusión de abrir algún regalo a la mañana siguiente.

Este año me merezco muchos regalos (al igual que en los años anteriores) porque este año me he portado muy bien. Como no hacerlo si apenas acaba de comenzar este año?
Espero que todos aquellos que con ilusión vivimos estos días nos recompensen con amor, felicidad, una sonrisa y porque no con algún detallito.

Este año me merezco muchos regalos (al igual que en los años anteriores) porque este año me he portado muy bien. Como no hacerlo si apenas acaba de comenzar este año?
Espero que todos aquellos que con ilusión vivimos estos días nos recompensen con amor, felicidad, una sonrisa y porque no con algún detallito.
Leyendas
Se cuenta que doña Carmen era hija única de un hombre intransigente y violento pero por fortuna, siempre triunfa el amor por trágico que éste sea.
Doña Carmen era cortejada por un joven galán, don Luis. Al ser descubierta por su padre, sobrevinieron el encierro, la amenaza de enviarla a un convento, y lo peor de todo, casarla en España con un viejo y rico noble, con lo que, además, acrecentaría el padre su mermada hacienda.
La bella y sumisa criatura y su dama de compañía, doña Brígida, lloraron e imploraron juntas, pero de nada sirvió.
Así, antes de someterse al sacrificio, resolvieron que doña Brígida llevaría una misiva a don Luis con la infausta nueva.
Mil conjeturas se hizo el joven enamorado, pero de ella, hubo una que le pareció la más acertada.
Una ventana de la casa de doña Carmen daba hacia un angosto callejón, tan estrecho que era posible, asomado a la ventana, tocar con la mano la pared de enfrente.
Si lograban entrar a la casa de enfrente, podría hablar con su amada y, entre los dos, encontrar una solución a su problema. Pregunto quién era el dueño de aquella casa y la adquirió a precio de oro
Hay que imaginar cuál fue la sorpresa de doña Carmen cuando, asomada a su balcón, se encontró a tan corta distancia con su joven enamorado.

Unos cuantos momentos habían transcurrido de aquel inenarrable coloquio amoroso, pues, cuando más abstraídos se hallaban los dos amantes, del fondo de la pieza se escucharon frases violentas. Era el padre de doña Carmen increpando a Brígida, quien se jugaba la misma vida por impedir que su amo entrara a la alcoba de su señora.
El padre arrojó a la protectora de doña Carmen, como era natural, y con una daga en la mano, de un solo golpe la clavo en el pecho de su hija.
Don Luis enmudeció de espanto, pues la mano de doña Carmen seguía entre las suyas, pero cada vez más fría.
Ante lo inevitable, don Luis dejó un tierno beso sobre aquella mano tersa y pálida, ya sin vida.
Por esto a este lugar, sin duda unos de los más típicos de Guanajuato, se le llama el Callejón del Beso.
Una vez conocí a una persona que vivía en esa ciudad. Era una persona agradable, educada y que me hizo un regalo muy especial. Era un cuadro. Su título "El callejón del beso".
Hoy alguien me ha recordado la ciudad de Guanajuato y me ha hablado de otra leyenda, pero esta me sigue pareciendo fascinante.
Doña Carmen era cortejada por un joven galán, don Luis. Al ser descubierta por su padre, sobrevinieron el encierro, la amenaza de enviarla a un convento, y lo peor de todo, casarla en España con un viejo y rico noble, con lo que, además, acrecentaría el padre su mermada hacienda.
La bella y sumisa criatura y su dama de compañía, doña Brígida, lloraron e imploraron juntas, pero de nada sirvió.
Así, antes de someterse al sacrificio, resolvieron que doña Brígida llevaría una misiva a don Luis con la infausta nueva.
Mil conjeturas se hizo el joven enamorado, pero de ella, hubo una que le pareció la más acertada.
Una ventana de la casa de doña Carmen daba hacia un angosto callejón, tan estrecho que era posible, asomado a la ventana, tocar con la mano la pared de enfrente.
Si lograban entrar a la casa de enfrente, podría hablar con su amada y, entre los dos, encontrar una solución a su problema. Pregunto quién era el dueño de aquella casa y la adquirió a precio de oro
Hay que imaginar cuál fue la sorpresa de doña Carmen cuando, asomada a su balcón, se encontró a tan corta distancia con su joven enamorado.

Unos cuantos momentos habían transcurrido de aquel inenarrable coloquio amoroso, pues, cuando más abstraídos se hallaban los dos amantes, del fondo de la pieza se escucharon frases violentas. Era el padre de doña Carmen increpando a Brígida, quien se jugaba la misma vida por impedir que su amo entrara a la alcoba de su señora.
El padre arrojó a la protectora de doña Carmen, como era natural, y con una daga en la mano, de un solo golpe la clavo en el pecho de su hija.
Don Luis enmudeció de espanto, pues la mano de doña Carmen seguía entre las suyas, pero cada vez más fría.
Ante lo inevitable, don Luis dejó un tierno beso sobre aquella mano tersa y pálida, ya sin vida.
Por esto a este lugar, sin duda unos de los más típicos de Guanajuato, se le llama el Callejón del Beso.
Una vez conocí a una persona que vivía en esa ciudad. Era una persona agradable, educada y que me hizo un regalo muy especial. Era un cuadro. Su título "El callejón del beso".
Hoy alguien me ha recordado la ciudad de Guanajuato y me ha hablado de otra leyenda, pero esta me sigue pareciendo fascinante.
Un nuevo año

Casi sin darnos cuenta ha llegado el nuevo año, bullicioso, lleno de vida y color. Entre copas y amigos han discurrido las primeras horas del que espero sea uno de los mejores de mi vida.
Un año en el que he depositado esperanzas, sueños e ilusiones. Un año que quiero vivir minuto a minuto, sin perder ni un pequeño detalle de lo que pasa a mi alrededor.
Se despide un año

Sólo quedan unas horas para comenzar un nuevo año, para pedir un deseo, para encontrar aquellos sentimientos que una vez se perdieron, para amar, para compartir, para soñar....





