¡Nueva dirección! // unpirata.com
A partir de ahora este blog continuará en unpirata.com.
Ya están allí subidos todos los artículos escritos hasta el momento, y comenzaré ahora a intentar "reescribir" los comentarios de cada artículo. Yo creo que merece la pena... Muchos habéis escrito aquí cosas que a nadie (y menos a mi) resultan indiferentes. Espero que sigais colaborando como hasta ahora, si no más, en hacer que a MI BARCO le continúen llegando ecos y voces de otros mundos, otras vidas y por supuesto, otros piratas (¡Que somos muchos!).
Actualizad los enlaces que tuvierais hacia este blog hacia http://unpirata.com. Y si todavía no me habíais enlazado, creo que éste es un magnífico momento para hacerlo.
¡Grog! ¡A vuestra salud!
Ya están allí subidos todos los artículos escritos hasta el momento, y comenzaré ahora a intentar "reescribir" los comentarios de cada artículo. Yo creo que merece la pena... Muchos habéis escrito aquí cosas que a nadie (y menos a mi) resultan indiferentes. Espero que sigais colaborando como hasta ahora, si no más, en hacer que a MI BARCO le continúen llegando ecos y voces de otros mundos, otras vidas y por supuesto, otros piratas (¡Que somos muchos!).
Actualizad los enlaces que tuvierais hacia este blog hacia http://unpirata.com. Y si todavía no me habíais enlazado, creo que éste es un magnífico momento para hacerlo.
¡Grog! ¡A vuestra salud!
La leyenda y sus locos
Un hombre sin sueños decidió ordenar su propia vida para hacerla más intensa pero no lo consiguió. Se marcó unos objetivos, unos ciclos, un ritmo, pero continuaba sin ser capaz de levantar la mirada del suelo cuando comparaba la suya con la vida de otros, mucho más vivos. Este hombre decidió no vivir, sino trabajar y alcanzar el poder. Y una vez poderoso, y simplemente por serlo, fue envidiado y respetado por todos aquellos que antes le habían dirigido miradas de lástima o desprecio. Y su estilo de vida fue tomado como referencia por todos, quienes ahoran deseaban seguir sus pasos por encima de todo.Pero muy pocas personas saben llegar al poder sin morir lentamente. Viéndose débil y cansado, y al ser entonces consciente de que nunca supo ser feliz, entre llantos de desesperanza y gritos de rabia y odio, decidió crear un instrumento capaz de arruinar las vidas de los demás igual que la suya: el tiempo. Y a cada persona le fue asignada una cantidad de tiempo, y clasificada en días y horas.
Cuando murió, ya todo el mundo se había olvidado de él, pero también de ellos mismos y de sus sueños. Habían perdido su libertad, su identidad, para concederle al tiempo más prioridad que a ellos mismos. Y vendieron su felicidad a cambio de no ahogarse en el tiempo que les faltaba para vivir.
Desde entonces todo se cronometra, todo se mide, todo se cuenta. Y nadie que crea estar en su sano juicio se atreve a perder un tiempo que otros desean y envidian.
Pero habrás escuchado la leyenda de que existieron unos cuantos locos que se atrevían a mirar al cielo hasta que lo deseaban, o soñar despiertos con traspasar los límites que alguien alguna vez estableciera. Sólo esos locos eran capaces de ver que un día es mucho más que 24 horas, para poder reir, soñar, trabajar, perseguir una meta, amar con locura, y saborear las pequeñas parcelas de felicidad, sólo reservadas a quienes no pongan límite a sus días.
Todos esos locos ya murieron. No queda ninguno. Vivieron intensamente o no. No lo sabemos, porque no son más que una leyenda que algunos nos empeñamos en creer.Y hoy, deseo con todas mis fuerzas no ser el único que crea férreamente en esa leyenda. Y confío en que aparte de un pirata desde su barco, en el mundo tiene que haber algunas personas más, en solitario persiguiendo superar los límites a la felicidad que un necio estableciera un día.
Al echar hoy la vista atrás y pensar en este año, este ciclo que termina, me doy cuenta que sigo luchando con fuerza, pero sin lograr por ahora resucitar de nuevo la leyenda. He trabajado y trabajo, he estudiado y estudio, he soñado y sueño, he comenzado proyectos y anteproyectos que levantan lágrimas a los bostezos, he forcejeado intensamente por cada una de mis ilusiones. Pero no he sabido sobrepasar el límite de 24 horas, que me habría permitido amar por encima de todo.
¿Una derrota? ¿Un paso adelante más? No lo sé. Pero me siento orgulloso de saber que supe tener tiempo para pensarlo, en tiempos de necedad, ahogo y rutina.
Y todo el ánimo del mundo a aquellos que se atrevan a intentarlo. Locos.
Dudas "globales"
Me encantaría poder saber qué ocurre. Poder saber qué es verdad, y qué no es verdad. De quien me puedo fiar, y quien miente. Si tuviera esa bola de cristal...Y esto de sentirme "globalizado" aumenta mi miedo, porque si las pequeñas voces van a dejar paso a las megafonías multinacionales, ¿cómo diferenciar lo que no es publicidad?. El simple hecho de que seamos humanos nos hace imperfectos, mentirosos y conformistas. Los "poderosos" en esto son aún más "humanos", y a ellos les gusta el mundo como está.
Respecto a esto, siempre tengo y he tenido dudas... Y pese a ellas, he ido confiando en algunas voces y desconfiando de otras. Y una organización de la que me fiaba era Amnistía Internacional. Menos mal que Bush me ha abierto los ojos...
Al pedírsele, durante una conferencia informativa en la Casa Blanca, que comentara el informe de Amnistía Internacional, el presidente Bush dijo: "Conozco el informe de Amnistía Internacional, y es absurdo. [...] Estados Unidos es un país que promueve la libertad en todo el mundo. Cuando se acusa a nuestra gente de cometer ciertos actos, esas acusaciones se investigan a fondo y de manera transparente”.
A veces dudo de todo... Otras simplemente se me cae el alma a los pies. Que entre todos nos ayudaremos a extinguirnos está claro... ¿Pero para cuándo lo habremos conseguido del todo?
ACTUALIZACIÓN (7 de Junio): Más sobre el tema...
En Rebelión
En Amnistía Internacional
En el Centro de Colaboraciones Solidarias
En La Crónica de Hoy
¿Quién dijo rutina?
Ojalá pudiérais verle. Roberts ha decidido sacar su viejo escritorio del camarote, y lo ha colocado en plena cubierta. Sobre él se amontonan viejos libros, papeles, dibujos, un par de plumas y su viejo atril de madera.
Esta mañana la tripulación rompía en carcajadas al verle esforzarse para hacer pasar por el marco de la puerta ese viejo mueble, que debe pesar toneladas. Era una escena de lo más cómico. El mueble se negaba a salir por esa estrecha puerta, por la que nadie apostaría que una vez entró. Para evitar que todo se cayese del escritorio, Roberts no dudó en sentar a Will sobre los libros y apuntes, mientras que éste último no podía aguantarse la risa al ver las caras de asombro del resto de tripulantes, todos ellos boquiabiertos.
Un tímido grumete de melenas alborotadas se atrevió a preguntar "¿Por qué haces eso, Roberts? ¿Te has vuelto loco?". Y Roberts respondió gritando a los cuatro vientos: "¡Me niego a encerrarme mientras los demás disfrutais un sol como este!. ¡También está ahí para mi!"
Y ahí lo tenéis… Estudiando en plena cubierta, feliz como pocas veces le he visto, inclinado en su silla con los pies sobre el escritorio, sujetando un puñado de folios con una mano, y gesticulando ridículamente con la otra, como si hablara con alguien que le escucha atentamente. Y Will sentado a unos metros enfrente de él, ilusionado y con una sonrisa de oreja a oreja, mirándole fijamente, como si hubiese descubierto a alguien que llevaba un tiempo deseando ver. El caso es que sin quererlo, ha logrado contagiar esa ilusion al resto de mis hombres...
Todo pirata necesita un respiro, y en ocasiones lo difícil es saber encontrarlo entre la propia rutina, cuando la rutina se encuentra en uno mismo. Yo, por mi parte, aprovecho para leer interesantes reflexiones sobre hipocresías a las que con frecuencia nos acostumbramos, escuchar acordes de los mares del norte, y lamentar eternamente no haber escuchado a Galeano hace un par de días.
No se puede tener todo.
Esta mañana la tripulación rompía en carcajadas al verle esforzarse para hacer pasar por el marco de la puerta ese viejo mueble, que debe pesar toneladas. Era una escena de lo más cómico. El mueble se negaba a salir por esa estrecha puerta, por la que nadie apostaría que una vez entró. Para evitar que todo se cayese del escritorio, Roberts no dudó en sentar a Will sobre los libros y apuntes, mientras que éste último no podía aguantarse la risa al ver las caras de asombro del resto de tripulantes, todos ellos boquiabiertos. Un tímido grumete de melenas alborotadas se atrevió a preguntar "¿Por qué haces eso, Roberts? ¿Te has vuelto loco?". Y Roberts respondió gritando a los cuatro vientos: "¡Me niego a encerrarme mientras los demás disfrutais un sol como este!. ¡También está ahí para mi!"
Y ahí lo tenéis… Estudiando en plena cubierta, feliz como pocas veces le he visto, inclinado en su silla con los pies sobre el escritorio, sujetando un puñado de folios con una mano, y gesticulando ridículamente con la otra, como si hablara con alguien que le escucha atentamente. Y Will sentado a unos metros enfrente de él, ilusionado y con una sonrisa de oreja a oreja, mirándole fijamente, como si hubiese descubierto a alguien que llevaba un tiempo deseando ver. El caso es que sin quererlo, ha logrado contagiar esa ilusion al resto de mis hombres...
Todo pirata necesita un respiro, y en ocasiones lo difícil es saber encontrarlo entre la propia rutina, cuando la rutina se encuentra en uno mismo. Yo, por mi parte, aprovecho para leer interesantes reflexiones sobre hipocresías a las que con frecuencia nos acostumbramos, escuchar acordes de los mares del norte, y lamentar eternamente no haber escuchado a Galeano hace un par de días.
No se puede tener todo.











