Últimamente han ocurrido muchas cosas que me han hecho pensar de otra manera. Ha llegado un punto en el que todo me da igual y sé que tarde o temprano tendré el mismo resultado sino intento nada por remediarlo.
Ya no soy aquél que podía evitar exteriozar lo que pensaba. Ahora quizás no lo diga directamente pero se nota lo que en realidad guardo por mucho que sonría.
Conocer a
Laura y tener tantas conversaciones como las que hemos tenido me ha abierto los ojos y me ha hecho pensar sobre que quizás haya algo en este mundo por lo que merezca la pena luchar. Y al menos ya no estoy sólo en esa batalla.
No sé si todo irá bien entre nosotros pero sin duda tiene que ser así puesto que nuestra relación se basa, además de en nosotros mismos, en la carencia de cualquier tipo de correspondencia con el resto de la humanidad (por lo menos, la parte que hemos llegado a conocer).
Somos conscientes de que para vivir así es mejor no hacerlo. Y que si ésta es la evolución a la que la especie humana ha llegado, prefiero retirarme y quedarme al margen en algún lugar que no pueda considerarse Oceanía ni Eurasia ni Asia Oriental. Un lugar que pueda considerar como mi lugar, mi patria independiente.
Por lo tanto, no diré más. Empiezo una nueva vida que quizás sea demasiado corta y acelere ese momento del cruel desenlace que temo igualmente si me quedo aquí. Seguro que merecerá la pena a pesar de lo peor que pudiera pasar.
Así que... quién sabe si volveré a hacer saber de mí por este medio. Me despido.
Adiós.
