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Miedo a volar
Acerca de
"Porque volver no siempre significa regreso, nunca el hombre regresa a su primer momento, ni son nuevos los ojos que miran hacia el mar" José Infante.
Sindicación
 
Bajo los auspicios.



La cosa más profunda que he vivido
ya la he olvidado. Ahora sólo me importa
arreglar la ventana si se rompiera, o
limpiar los cristales. Todas las verdades
han sido un largo pronunciamiento sin fecha,
de pronto no recuerdo ninguna. Se confunden
encaramadas bajo los auspicios de mi necedad
que tampoco se precia. A mí me gusta
el encantamiento de ciertas tardes, cuando
lo evidente no es real.

Concha García. De "Pormenor"
 
Libros

Foto: Joel Novais

"No intento recordar las cosas que ocurren en los libros, lo único que le pido a un libro es que me inspire energía y valor, que me diga que hay más vida de la que puedo abarcar, que me recuerde la urgencia de actuar."

Este es un fragmento de la película Leolo, una de mis favoritas. En casa de Leolo había un sólo libro, "El valle de los avasallados", que él leía una y otra vez y que era una puerta hacia su mundo de sueños.
Yo he tenido más suerte que él, en mi casa siempre ha habido muchos . Creo que es un error "obligar" a los niños a leer, es suficiente con poner libros a su alcance y tarde o temprano su curiosidad les hará abrirlos y curiosearlos.
Recuerdo mis primeros libros, "Momo", "La historia interminable", las aventuras de Emilio Salgari que tanto gustaban a mi padre también, Julio Verne... Me fascinaba, y sigue haciéndolo, viajar a otros países y a otros mundos, a las vidas de otra gente.
En casa era costumbre leer un poco antes de dormir. A veces, ese rato se iba prolongando un par de hojas más, un capítulo más, sin encontrar el momento de dejarlo, con una cierta tristeza cuando la historia acababa. Aún conservo la costumbre de tener siempre un libro en mi cabecera, de leer aunque sólo sea diez minutos antes de apagar la luz. Como una especie de desconexión del día que con el tiempo se ha vuelto necesaria.
Hace unos años heredé un montón de libros. Eran de mi tío. Tenían los cantos amarillos por el tiempo y los bordes doblados. Dentro, dedicatorias en los que habían sido regalados, anotaciones y comentarios en los márgenes, tickets de bus, calendarios, cualquier cosa usada como marcador hace tiempo. Y pequeños papeles con frases, poemas... me sentí casi una intrusa ojeando todo aquello. Me recordó mucho a él, siempre leyendo... Porque si los libros tienen vida, cuando son leídos tienen historia. Que es también la nuestra.
Acabo con dos sugerencias:
"La hierba roja", de Boris Vian, recién releído y muy especial para mí por muchas razones, y
"Miedo a volar", de Erica Jong, que ha dado título a este blog.


P.D. Muchas gracias por vuestros comentarios de ayer, ya me encuentro mucho mejor y, definitivamente, he dejado las "drogas"...
Besos.
 
Semanita


Bueno, hace muchos días que no escribo nada... he estado medio rara, entre perezosa y con gripe, han pasado muchas cosas y en conjunto esta semana ha sido como una especie de montaña rusa en la que tan pronto me encontraba en lo más alto como de repente bajaba en picado. Odio las montañas rusas, en realidad sólo me he subido una vez y lo pasé fatal.
Todo empezó bastante bien a la vuelta de vacaciones, con la noticia de que me quedo por aquí por lo menos un mes más. Y ya sé, con todo lo que he protestado contra este pueblo y todo eso, puede parecer que esto no es bueno. Pero lo cierto es que a todo se acostumbra una y ahora que estoy instalada, que ya conozco a la gente y he cogido el ritmo del curso empieza a gustarme. El pueblo no, uff, es un horror de gris y apagado pero mis compañeros son de lo mejor que me he encontrado y hasta a los alumos son majos a veces.
Y después de la primera semana después de vacaciones, medio depre, la semana pasada estaba bastante tranquila por eso. Sobre todo después del fin de semana que pasé en Madrid, que fue total.
Hacia el jueves empecé a encontrarme un poco mal, y el viernes ya estaba claro que lo que tenía era un gripazo de los buenos.
Así que decidí quedarme en casa el finde, tenía trabajo por hacer y así podía descansar y ponerme bien. Un plan de pena, pero dije yo, a ver si no puedo estar conmigo misma descansando, leyendo, adelantando un poco de trabajo... una, que es optimista.
Pero el sábado al mediodía ya estaba hasta las narices de mí misma, medio afiebrada y gastando toneladas de pañuelos de papel, tosiendo y hecha unos trapos. E hice lo que se hace en estos casos, llamar a mi madre para que (cual tutora on-line de los cursos CEAC) me diera mimos. Y a mandar mensajes a todo el mundo contando lo mala que estaba y sola y yo que sé. Qué quereis, estaba aburrida y mimosa (aunque reconozco que no tan grave).
Total, que acabé llorando como una magdalena a las tantas de la noche viendo GATTACA, y pensando que ya podría ser yo engendrada in vitro y sin tener catarros ni nada y tan guapa como Uma Thurman y no estar tirada en el sofá encontrándome tan mal. Después me fui a la cama y tuve sueños eróticos muy raros como siempre que tengo fiebre, que me da por ahí.
El domingo me levanté al mediodía, un poco mejor ya, y bajé a la farmacia para comprar antigripales, pañuelos, un bálsamo labial... y básicamente, a charlar con el farmacéutico un rato. Y ya de paso, comprar algo de comida preparada porque no me apetecía cocinar.
Pasé la tarde corrigiendo exámenes, aburrida y vigilando el calefactor que hacía chispas de vez en cuando. Hacia la noche, en uno de los chispazos, ardió. Vaya susto. Al mismo tiempo, la luz de la cocina dejó de funcionar, y el móvil que no mandaba los mensajes. Así que decidí que no había nada que hacer y me fui a dormir... ja, a dormir. a las 11 de la noche se pusieron a tirar petardos en la calle ( por aquí es que son muy aficionados a eso, y aún falta una semana para las fiestas) y no pude pegar ojo hasta las mil.
Vamos, un fin de semana glorioso y para el recuerdo. Por suerte, hoy ha sido un buen día. Hasta Javier Vargas (mi alumno "favorito", mi pesadilla) se portó bien y trabajó algo.
Por cierto, me he enterado de los motes que me han puesto: La galleguiña (por razones obvias), y la "Lorena Verdú" por mis explicaciones tan explícitas sobre el aparato reproductor y su funcionamiento. Que explicarles a una tropa de 15 años donde está el clítoris y para qué sirve (con dibujos explicativos en la pizarra) sin que armen jaleo tiene su mérito... Y responder sin reirme algunas de sus preguntas, no os cuento.
Bueno, que estoy lanzada y no paro de escribir. Yo creo que son los antigripales que me tienen acelerada... seguro que tienen efedrina o algo así. En cualquier momento voy a atravesar la barrera del sonido. Si has llegado hasta aquí, enhorabuena y muchas gracias. No todos lo han conseguido. Besos a todos.
 
Mira!



A veces, cuando nos sentimos pequeños, es necesario subirse a una torre bien alta y mirar las cosas desde otra perspectiva. Entonces, la grandeza que vemos ante nuestros ojos nos reconforta al pensar que, de alguna forma, somos parte de todo eso.


Dibujo de Miguelanxo Prado
 
En familia y la suegra tuerta (pabernos matao)
- Yo no sé cómo lo hacemos, Antonia, que siempre nos vemos en situaciones surrealistas.

El viernes hicimos una fiestecilla en casa de mi amiga Airelai. Gente, y gente... sólo éramos doce pero parecía el metro de Tokio en hora punta. Es muy práctico, porque todo queda a mano "Pedro, ¿estiras el brazo y subes la música?"... "Pin, ¿puedes abrir la puerta?"... Eso sí, si te meas te aguantas o pasas por encima de cinco personas para ir al baño.
Y sobraba espacio, según la vecina, que tiene un piso aún más pequeño en el que un día se juntaron 16 personas (¡y 8 estaban de tripi!) jajajajajajaja , si esta chica con todo lo que se mueve parece que son tres, de tripi no me la imagino....
Ahí estábamos tan felices, la parejita dádose piquitos, Airelai mareada con la conversación de N., que se había comprado unos olivos, y que si la agricultura ecológica y que se iba a Londres para sacar pasta para el olivar, que creí que se desmayaba, yo intentando llamar por teléfono "J., porfa, acércame el auricular y marca 656....", S. cantando sevillanas de Martirio y el otro vecino y la novia preguntando si había algo light (hay huesitos, son light, eh. Mira, lo pone aquí, "huesitos light").
Y "el J.", que nadie sabía muy bien de dónde había salido. Porque en toda fiesta que se precie hay alguien que no se sabe quien es (después supimos que era amigo de la vecina). Hablando de tiendas de campaña, J. se pone a contar que él tenía una de estas grandes que tienen compartimentos... "Una vez me fui de acampada con mi novia y mi suegra y estábamos en "habitaciones separadas" Jajajaajajaja chico, pero a quién se le ocurre irse con la novia y con la suegra de acampada. "Uff no veas, conducíamos toda la noche y mi novia poniendome rayas de coca para aguantar despierto y la madre durmiendo detrás" "Pero te levarías bien con ella, no?, para ir de acampada..." "Bueno, muy bien, lo que se dice muy bien no nos llevábamos, ya estaba la situación un poco "tensa". Pero fue peor después cuando tuvimos un accidente y la dejé tuerta. Que le tuvieron que poner un ojo de cristal". Y S. todo serio, va y le dice "Claro, y eso hizo la situación más "tensa", ¿no?"
Miro a Airelai y la veo desencajada en el suelo, M. rojo como un tomate y que no podía respirar, nos iba mal y el J. que no paraba de hablar y hablar cada vez era peor...
Que se fue al baño hablando, siguió hablando en el baño y salió hablando como si tal cosa.
Si se puede morir uno de la risa, estuve a las puertas....

 
Ley de la gravedad

Voooy pensando en el pasado
viendo de lleno el miedo y enfrentándolo.
Voooy a veleta perdía
llevá por lo que más brilla y con ventilación.

Voooy sin brújula ni prisa
en mi soledad me encuentro en tecnicolor.
Voooy sin huir de este tiempo
aire pa los laberintos de mi corazón.

Las palabras que no son
son paja en el camino
Los amigos que no son
son sonámbulos de pasillo....

Dime dónde estás, dime dónde vas, dime lo que ves....

Ley de gravedad....
No necesito tener alas pa volar
Ley de graveda.d...
El viento gira y la veleta sigue igual.

Pero no pa siempre
dicen los que ven
No pa siempre este mundo del revés
Pero no pa siempre. No pa siempre...


"Ley de la gravedad". Ojos de brujo


Para las lágrimas de L.




 
Sigilosa


Ligera como una pluma, apenas toco tu alma. Camino de puntillas y descalza para no dejar huella, para no hacer ruido.
No sabrás que he pasado.


Foto: Le Borgne
 
Ays no sé qué pedir.......


"El rey y yo"
Cada vez estoy más convencida de que lo pasan mejor los papás que los niños con todo esto de los reyes... Para prueba, mi cara de susto.
Espero que los reyes os traigan todo lo que habéis pedido.
 
Estrenando año
El día 30, todavía no tenía plan para nochevieja. Habíamos hablado de hacer una cena en mi casa pero aún no estaba nada concretado. Al final, uno que trabajaba, otros que tenían familiares en casa, otros que cenaban con la familia...Quedábamos dos, mi amiga Ch. y yo.
Como a ninguna de las dos nos apetecia el plan familiar, decidimos cenar juntas de todas formas y esperar a los demás en mi casa, para tomar una copa antes de salir.
El viernes por la tarde, P. Me llamó para invitarme a pasar por su tienda a tomar una copa de champán. Hablamos de los planes para esa noche, ella se quedaba en casa a cenar “con su churri”, en plan romántico, y no saldrían porque tenían que trabajar la mañana siguiente. Me preguntó si me iba a arreglar mucho, si había comprado algo de ropa para la cena. La verdad es que no lo había pensado, no sabía si quedarme con los vaqueros y el jersey negro que llevaba puesto. Ella tampoco lo había pensado “creo que voy a poner la calefacción alta y voy a cenar en bolas. A ver si llegamos a los postres jajajaja”. Así, entre coñas, pasamos la tarde hasta que fue hora de irme a preparar la cena. Y me llama Ch., eléctrica como siempre “¿A qué hora cenamos?¿qué te vas a poner?. Yo me quiero arreglar mucho, mucho, me quiero vestir de princesa” “Vale, pero yo no sé si tengo algo que ponerme, y no quiero pasar frío”. “Bueno, piénsalo, sino te llevo algo mío”.
Al final, mientras hacía la cena, rebusqué en el armario y saqué una falda recta, con raya diplomática y una abertura por delante, un jersey negro con cuello asimétrico y unas medias caladas. Me alisé el pelo todo lo que pude, a lo “Amelie”, me puse mucho kohl y mucho rimel (nada más, la cara casi lavada) y un poco de color en los labios. Parecía que me iba a poner a bailar un tango.
A las diez, aparece Ch. “Tiaaaaaaa, que mi madre no me quería dejar salir así, casi le da algo cuando me vio” La verdad es que el look era impactante: Vestido color berenjena, escote palabra de honor, ajustado hasta la cintura y con mucho vuelo abajo. Como muy “pijo”. Pero con botas militares y un collar de pinchos en el cuello (sí señor, muy “ella”). Y con su flequillo cortísimo y el pelo rizado por detrás. Desde luego, hay que tener estilo para llevar eso. Ella lo tiene, y estaba guapísima. “A mí me encanta, Ch. Me encanta” “Me ha dicho mi hermana que no voy a ligar nada con esta pinta” “Y tu hermana qué sabe, si es una sosa” ”Pues es verdad. Te ayudo en la cocina?” ”Ni loca, no se te ocurra entrar con ese vestido, que parece de los que les cae una gota y se convierte en un lamparón. Además, ya está todo listo, cuando quieras cenamos...”. Fue decir esto y girar la cabeza para ver al gato encima de la mesa haciéndose “cargo” de los canapés de salmón ahumado...¡La madre que lo parió!.
La cena fue de lo más agradable, hablamos de todo un poco, nos pusimos al día (ella también está trabajando fuera y nos vemos poco)... Y entre unas cosas y otras bajamos dos botellas de vino y casi estaban dando las doce “Las uvas, G., ¡que se nos pasan¡ Dónde las vemos?” ”En el + no, que están los de Lo más plus y no los soporto. En Antena tres las hacen los de “Aquí no hay quien viva”, puede estar bien...” “Uy, el Mauri y el padre del portero... seguro que se equivocan o se les pasa... mira, acaban de decir que son menos diez y ya son menos cinco... pon al Ramonchu, que lleva toda la vida y no se equivocará”.
“Ch, tú te has puesto algo rojo?” ”Sí, yo un liguero” “Yo no me he puesto nada!” ”Pues corre, que es suerte en el amor”. Y a menos tres minutos, me ato un lazo rojo al cuello. Ch me mira y se parte de risa... “Esa esquina de Montmartre....” “Parezco una puta francesa, verdad?” “Jjajajaja sí, un poco, pero a mí me gusta. En todo caso, una puta sofisticada.”
“Ya te vale- haciéndome la ofendida- bueno, aceptamos puta mientras que sea sofisticada... atenta, que baja la bola!!"
Y así me tomé las uvas, con Ramónchu y la Obregón, y Ch. con todo su glamour y su collar de perro. Muertas de risa a partir de la tercera campanada, porque Ch. no dejaba de hablar y contar en voz alta con la boca llena. Qué bien empezar así!!

Este va a ser un buen año. Lo presiento.
Feliz 2005 a todos!!