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Miedo a volar
Acerca de
"Porque volver no siempre significa regreso, nunca el hombre regresa a su primer momento, ni son nuevos los ojos que miran hacia el mar" José Infante.
Sindicación
 
Al frío.



"....Si al rozar aquel rostro la mano no estuviese insegura
-viva mano que siente la vida si toca-,
si de veras aquel frío no fuese otra cosa que el frío
de la tierra, en el alba que hiela la tierra,
tal vez eso sería un despertar y las cosas que callan
bajo el alba dirían todavía palabras. Pero tiembla
mi mano y entre todas las cosas se asemeja
a la mano inmóvil."

Cesare Pavese- Fin de fantasía.


*Foto: Paula A.


 
Mirando a los ausentes


Me gusta observar a la gente. Sobre todo cuando no se dan cuenta. Cuando, distraídos, sus gestos son más naturales.
Es increíble la cantidad de cosas que hacemos y expresamos inconscientemente. Como nos movemos, nuestra expresión medio ausente, como miramos... Me gustaría alguna vez ver como soy entonces.
 
Cambios
¿Cómo puede cambiar nuestra vida en solo unos meses, y cómo podemos cambiar nosotros también?.
Llegué a este pueblo el día 9 de Noviembre, sin ser muy consciente de lo que hacía aquí. Sólo tenía una maleta y un papel que decía que me tenía que presentar en el instituto X para una sustitución de dos meses.
Tuve que buscar el pueblo en el mapa, y cargando con mi maleta coger un autobús que me llevó al que sería por un tiempo mi casa.
Encontré un pueblo gris y pequeño, poco acogedor. No tenía casa ni nadie conocido cerca, sólo una amiga de mi hermana que vivía con su novio en el pueblo de al lado. Me quedé la primera noche en su casa.
Fueron cariñosos y acogedores aunque apenas nos conocíamos más que de vista.
Como no quería abusar de su hospitalidad, me puse a buscar piso al día siguiente. No sé como, conseguí que me alquilaran un piso que estaba en venta cerca del instituto a condición de dejar que lo enseñaran de vez en cuando. Sólo era por dos meses, así que me dio igual. El piso era horrible, escondí jarrones con flores artificiales y figuritas, fotos del niño graduado y las lámparas que no estaban colgadas. La perspectiva de dos meses en este pueblo y en este piso se me hacía cuesta arriba.... Me decía, aguanta, Isadora, es un trabajo. El tiempo pasa rápido.
Los dos meses se convirtieron en tres, y después en la posibilidad de seguir hasta junio. Y poco a poco todo iba cambiando. Me acostubré a este pueblo gris y empecé a estar cómoda en él. Hice grupillo con unos compañeros y salimos de vez en cuando a cenar o a tomar unas cañas. Disfruto de sus conversaciones hasta las tantas, en el único pub que abre por semana en el pueblo.
Los amigos de mi hermana son ahora mis amigos, comidas y cafés en su casa o en la mía, hablando de nuestro pueblo, de galicia y de los conocidos comunes.
Encontré otro piso, mucho mejor que el actual y al mismo precio. Cuando se lo comenté a mi casera me dijo que le daba pena que me fuera, que había pensado en posponer la venta hasta verano para que me quedara. Incluso me ofreció quedarme en su casa. Pero ya está hecho. La semana que viene me mudo, aunque he prometido seguir visitándola y tomar un café de vez en cuando.
A veces me sorprende la capacidad que tengo de hacerme hueco en cualquier sitio donde caigo, de acostumbrarme pronto a la gente y a los lugares. Supongo que mi carácter optimista y abierto influye también. "La actitud es muy importante", dice mi querida Airelai. Aunque lo he pasado mal a veces, aunque me sigue invadiendo la morriña y echo cada vez más de menos a mi gente, sé que me dará pena irme de aquí. Que dejaré en este rincón de Sur un trocito de corazón.
La vida da muchas vueltas, muchas. Nunca sabes donde puedes estar mañana, pero lo importante es saber que todos los sitos tienen su encanto y su gente que vale la pena. Que donde vivas, debes buscar tu hueco y disfrutar de lo que te rodea. Así lo extraño acaba volviéndose familiar.


 
Sal


Guardo el mar en mis ojos cerrados,
en la gota salada que abandonó la espuma...
Soñando mis pies se enredan en las algas.





 
En pequeño



El té de la mañana que sabe mejor hoy por tomarlo sin prisa, la piel suave oliendo a aceite perfumado, el sol entrando por la ventana del salón, un mensaje que viene con sonrisa, una siesta breve, el olor a incienso, una canción, una nueva casa, café con galletas, un paseo y una terraza, un piropo con gracia, notas en un bloc, probar todos los helados con una cucharita...
Lo más pequeño es a veces lo más grande.

Os deseo a todos una feliz semana, contaré vuestras sonrisas...
 
Carnaval, carnaval....
No sé si fue la magia del disfraz de duendecillo que llevaba, la falta de vergüenza que se necestita para llevar el trasero medio al aire, con una faldita de tul transparente, el sonido de los cascabeles que nos seguía a todas partes... o si fueron ellos. Ellos tres que sonreían y me contagiaban sin remedio.
Las amigas de Airelai decían de coña que en ese pueblo era tradicón saludarse con un pico, y me iban presentando a todos los solteros. Y yo "¡eh, que los picos se dan con la boquita cerrada!". Nos moríamos de risa. Ay, el Juanillo vestido de señora, con su barba y sus gafas de culo de botella, sacudiendo la peluca rubia platino todo serio... "Juanillo, saluda a esta chica que es amiga de airelai y es extranjera" .Plas, le planto un pico y el Juanillo que casi se le caen las gafas del susto jajajajaja "¿pero de qué país es esta chica? uyuyuy qué simpática".
"Nena, esta falda se me engancha por todas partes, parece un belcro, y me he dado cuenta de que se nos ve todo el culo con esta luz". "Da igual... ¿quieres otra copa?". "Pues sí, vamos a la barra."
En el camino, nos vamos pegando a todo el mundo, he perdido ya dos o tres cascabeles y hablo como una cotorra con todo el que se me cruza. Me lo estoy pasando bomba.
Salimos a la calle y hace un frío que nos morimos. Por el camino vamos preguntándole a todo el mundo "¿Pero de qué vas disfrazado?", y nos partimos con algunas explicaciones "vamos de espermatozoides frustrados".
Airelai y A. empiezan a piropear a los chicos que nos cruzamos "¡que no me entere yo de que ese culito pasa hambre!". Hay que verlas, con sus cascabeles y sus pequitas, cogidas del ganchete, qué guapas y qué sonrisas.
Y M. con su capa al viento todo glamuroso, si anda distinto y todo...
Entramos en la discoteca y la música me encanta, "Venga, M, vamos a bailar como si nadie nos viera, como hacemos en casa cuando estamos solos".
Vienen a hablar con nosotros, nos invitan a chupitos, nos hacemos fotos preciosas, el del ropero me cuenta su vida y la de toda su familia...
Horas después, la discoteca se va quedando vacía y me siento al lado de un 8 del anuncio del 11811. A Airelai le gusta la jarra en la que bebe e intento convencerle para que nos la regale, pero no hay manera.
Al salir, no hay nadie en el ropero y mucha gente esperando. Busco al empleado, que está hablando con unas chicas en la barra "Mira, que me voy a poner yo en el ropero para que puedas seguir hablando, tú no te preocupes". Y me pongo a devolverle a la gente su ropa, mientras el hombre me miraba desde la barra con cara de coña.
No sé cómo nos metimos tantos en el coche, de repente me ví en las rodillas de alguien y al mirar veo que es... "¡hombre, el de la jarra!". Me mira, me besa y le devuelvo el beso "Pero esto lo hago por la jarra eh..." "jajajaja qué puñetera,¿no te gusto ni un poquito?" "Ni un poquito, lo hago por mi amiga". Se ríe y vuelve a besarme. Total, que a pesar de mi buena voluntad (bueno, vale, me gustaba) sólo conseguí que me prometiera dármela si nos veíamos el sábado.
Luego, un chocolate con churros ( y algunos besos más ya sin jarra ni nada) hasta que llegó la hora de irse a casa.
De camino, me van resonando los cascabeles en el cerebro y los sigo oyendo todavía cuando me meto, rendida, en cama.

"Pero es carnaval
no me digas más quien eres tú
volverá todo a ser tan normal
deja todo acabar
deja el barco correr
deja el sol despertar
que hoy yo soy
de la forma que me quieras ver
lo que quieras pedir te lo doy ..."


 
De sueños


Con los ojos cerrados,
construyo caligramas en el aire
para recordarte.
Poemas de sueños sin letras
siguiendo la línea que enmarca tus labios.
Pero hay palabras y silencios
que se enredan siempre en la noche.

No encuentro la tinta para su color.







 
Entre fogones.


Hoy tuve un despertar dulce. A las diez de la mañana me llegó una caja por mensajería. Dentro, la edición de ayer de La Voz de Galicia y algunos periódicos locales, un jersey y una lata con rosquillas de mi madre. Preparé café y las tomé de desayuno mientras leía los periódicos como suelo hacer los domingos cuando estoy en casa.
No sé que le puso a la masa, pero me supieron mejor que nunca.
Mi madre siempre ha cocinado muy bien, tiene una especie de don natural. Desde muy pequeña me ha fascinado verla. Lo tiene todo organizado, es mimosa y minuciosa en la cocina, prueba, cambia las recetas sobre la marcha... El resultado siempre es delicioso. Ella me dice que el secreto son buenos ingredientes y mucho cariño.
La verdad es que a mí no se me da mal, he heredado en parte su mano para los fogones, aunque sin llegar ni de lejos a cocinar como ella. Me gusta sobre todo cocinar para los demás, cuando hago cenas para los amigos, o sorprender a la familia cualquier día con algo especial. Con tiempo, con calma. Pongo música, me sirvo vino y me encierro en la cocina durante horas. Improviso ingredientes, varío las recetas, añado especias sobre la marcha... me encanta jugar con los sabores. Eso y mi mala memoria hacen que nunca sea capaz de repetir un plato. Nunca me acuerdo de anotar los cambios!.
Y después, servirlo bien bonito y disfrutarlo con un buen vino y sobre todo con buena compañía.
Hoy me he puesto a cocinar. Para mí, por el placer de hacerlo. Fue una gozada sentir la mezcla de olores en la cocina, probar los guisos con la cuchara de madera (me quemé la lengua un poco), poner la mesa con mantel , disfrutar de la comida... Me he sentido muy bien. Me gusta mimarme así de vez en cuando.