Café de tarde

La luz se cuela por el ventanal que tengo a mis espaldas y hace dibujos en la pared al atravesar los cristales de colores. Ápuro un café que me ha sabido a poco y pido otro con un gesto desde la mesa. Es el mejor café que he probado en una cafetería.
Entre el murmullo de las conversaciones, el ruido de las tazas y la cafetera, un tango se cuela a veces y puedo seguirlo en los labios del camarero mientras corta el pico de una bolsa nueva de leche.
Escribo en mi cuaderno de notas el poema en gallego que le he prometido, pero me atasco en un verso y no puedo seguir. Le doy vueltas a las palabras, tacho, borro y nunca acaba de gustarme. Así he pasado una hora ensimismada y he gastado por lo menos veinte hojas. Una hora, veinte hojas y un poema al que le sigue faltando un verso. Siempre me falta un verso.
Vuelvo
Como una niña nerviosa, preparo mis bártulos para subir a casa
estas vacaciones. Sueño con abrazar a mi familia y a mis amigos, con ponerme al día de cotilleos y novedades, con volver a dormir en mi cama y volver a pasear por las calles de mi pueblo. Estoy muy feliz.
Me despido aquí, por unos días, de mis alumnos, mis compañeros, con una sonrisa radiante y canturreo por los pasillos.
Mi próximo post será desde Galicia, mi tierra, mi casa.
Si teneis vacaciones, disfrutadlas al máximo y cuidado en la carretera .
Besos.
Canción
Un amigo me ha regalado un libro. Las poesías completas de Cesare Pavese. De ellas, una.
Canción
Están ligadas las nubes a la tierra y al viento.
Mientras haya nubes sobre Turín
será bella la vida. Levanto la cabeza
y se desenvuelve un gran juego allá arriba bajo el sol.
Durísimas masas blancas y allí circula el viento
todo azul - a veces las deshace
convirtiéndolas en grandes mantos impregnados de luz.
Sobre los techos, a millares las nubes blancas
lo cubren todo, el gentío, las piedras y el estruendo.
Muchas veces al levantarme he visto las nubes
transparentarse en el agua límpida de un barreño.
También los árboles unen el cielo con la tierra.
Las ciudades inmensas semejan selvas
donde el cielo aparece alto,alto, entre las calles.
Como los árboles vivos sobre el Po, en los torrentes,
así viven montones de casas al sol.
También sufren y mueren los árboles bajo las nubes,
el hombre sangra y muere - pero canta el gozo
entre tierra y cielo, la gran maravilla
de ciudades y selvas. Mañana tendré tiempo
para encerrarme y apretar los dientes. Ahora toda la vida
son las nubes, las plantas y las calles, perdidas en el cielo.
Mi isla

El otro día, comprando en el Carrefur, ví a una niña que leía sentada en el suelo en la sección de libros.Parecía completamente absorta en la lectura, ajena al bullicio del centro comercial, a los carritos que pasaban a su lado esquivándola. Me detuve un momento a mirarla, a su lado, y no se dio ni cuenta. Estaba en su isla.
Este fin de semana he estado también en mi isla, mi isla privada.
Me he quedado sola en el pueblo, todo el mundo se ha ido a las fallas o de vacaciones y he tenido dos días enteros y completos para mí. Supongo que el hecho de poder estar dos días sin un alma con quien hablar se me haría muy cuesta arriba en otros momentos, pero la verdad es que he disfrutado mucho este tiempo. Nada de perezas ni bajones. Dormir hasta que el cuerpo dice basta, comer bien, dar paseos aprovechando el buen tiempo, un baño de espuma infinito, un buen libro y música en la terracita, un poco de limpieza, guardar la ropa de invierno (aleluya), y escribir. He vuelto a escribir este fin de semana, como una posesa después de algún tiempo.Me gusta la soledad cuando me encuentro bien, cuando puedo hacer todas las cosas que siempre voy posponiendo en el día a día, las que siempre se van dejando y que son tan importantes. Me gusta mimarme de vez en cuando.
P.D. Ya sé que estoy escribiendo muy poco ultimamente, ando liadilla pero intentaré ser más regular. Gracias, de todas formas, a los que os seguís asomando por aquí a pesar de todo. Me dais una alegría cada vez que veo vuestras huellas.
Besos.
Alba
El sauce agitó sus ramas
y calló por un momento su murmullo
el sonido incesante del agua.
Nunca tan pronto una mañana.
Pero no importaba.
Podían cambiar el curso de los días
porque ya habían cambiado,
insolentes,
el de todas las noche del mundo.
Una imagen....

... y mil historias detrás.
De mudanza
¡¡Por fin!! Ya estoy instalada en mi nueva casa... Creía, ilusa de mí, que la mudanza sería rápida. Una tarde, un día. Pero no. Llevo desde el sábado en baile, empaquetando todas mis cosas, ordenando papeles, trasladando todo, limpando una casa, limpiando la otra...
Pero hoy está todo acabado. Bueno, más o menos, porque queda mucho todavía guardado en cajas por el medio del pasillo, en la sala, en las habitaciones... Todo se hace más lento porque no encuentro nada. ¿Dónde habré puesto las tijeras?¿Dónde está la plancha? En la caja de cosas de baño, claro. Es que soy muy desordenada, siempre, y metida en una mudanza soy lo peor.
Un amigo (de los que siempre hay que tener, con furgoneta), me ha ayudado a transportar las cosas. No daba crédito, "Nena, pero tú cómo te has traido todo esto?". Y yo venga a sacar cajas y bolsas y plantas...
"¿Cómo te lo vas a llevar a Galicia?. Eres una acumuladora". Es verdad. Cuando me puse a ordenar todo me hice el propósito de hacer limpieza, tirar todo lo que no me sirve para nada. Pero como siempre, cambio las cosa de sitio, las ordeno un poco pero no puedo tirarlas. Me gusta guardar cosas, revisarlas de vez en cuando, todo tiene un recuerdo o un significado.
Me dijo (mi amigo) que le parecía que yo era con las cosas como las personas, muy apegada. Y me preguntó qué ocurría si las cosas o las personas no querían ser guardadas, si me desharía de ellas entonces. Le contesté que no. Que entonces, simplemente, dejo que se pierdan. Nunca he echado de menos nada perdido, ni a nadie, si es por su elección.
Pero hoy está todo acabado. Bueno, más o menos, porque queda mucho todavía guardado en cajas por el medio del pasillo, en la sala, en las habitaciones... Todo se hace más lento porque no encuentro nada. ¿Dónde habré puesto las tijeras?¿Dónde está la plancha? En la caja de cosas de baño, claro. Es que soy muy desordenada, siempre, y metida en una mudanza soy lo peor.
Un amigo (de los que siempre hay que tener, con furgoneta), me ha ayudado a transportar las cosas. No daba crédito, "Nena, pero tú cómo te has traido todo esto?". Y yo venga a sacar cajas y bolsas y plantas...
"¿Cómo te lo vas a llevar a Galicia?. Eres una acumuladora". Es verdad. Cuando me puse a ordenar todo me hice el propósito de hacer limpieza, tirar todo lo que no me sirve para nada. Pero como siempre, cambio las cosa de sitio, las ordeno un poco pero no puedo tirarlas. Me gusta guardar cosas, revisarlas de vez en cuando, todo tiene un recuerdo o un significado.
Me dijo (mi amigo) que le parecía que yo era con las cosas como las personas, muy apegada. Y me preguntó qué ocurría si las cosas o las personas no querían ser guardadas, si me desharía de ellas entonces. Le contesté que no. Que entonces, simplemente, dejo que se pierdan. Nunca he echado de menos nada perdido, ni a nadie, si es por su elección.