Blogs.ya.com Quitar publicidad
Miedo a volar
Acerca de
"Porque volver no siempre significa regreso, nunca el hombre regresa a su primer momento, ni son nuevos los ojos que miran hacia el mar" José Infante.
Sindicación
 
Deseo 2


Piénsame nocturna,
ladrona de horas y sueños y versos.
Ahogando en las paredes
crujidos de voces y manos,
de pieles rendidas detrás.


*Foto: Marilia Campos
 
Con los pies en el aire



Me siento muy bien cuando bajo sus escaleras y me recibe con la sonrisa más grande que he visto nunca. Airelai es pura luz, y me abraza hasta cortarme la respiración. Ella es así.
Cada vez más, llegar a este pequeño estudio en el centro de Madrid es como volver a casa. Ya es familiar el desorden, el chino de la esquina, ya no choco con los muebles cada vez que me levanto y la llave de la puerta es la primera que pruebo.
Nunca hay prisa aquí. Fumamos y bebemos lambrusco mientras nos hacemos fotos y les cambiamos los colores, y acabo riéndome tanto que no puedo levantarme del sofá.
Reservamos el domingo para el rastro. Tengo que renovar vestuario. Y como siempre, llegamos un poco tarde... a las dos y media. Pero con tiempo de sobra para darle un meneo a la tarjeta e irnos a tomar las cañas con las manos llenas de bolsas. Un pareo, unos pendientes, unos pantalones militares, unas flores para el espejo del baño... Y después, cañas y tapeo a media tarde, una guitarra en la calle y una voz rota, paseo y café interminable.
Ha sido un fin de semana tranquilo y agradable. No han faltado risas y buena compañía. No ha faltado de nada.
 
Con lo puesto

Llevo varios días sin escribir y ahora lo hago muy rápido desde un cíber al lado del taller donde me arreglan (por fin, desde el lunes) la ventanilla rota del coche. Y de paso voy a aprovechar para comprar algo de ropa. Porque no tengo, me lo han robado todo.Os cuento.
Paré en Madrid para ver a mi amiga Airelai y mientras estaba en su casa me desvalijaron . Rompieron una de las ventanas de atrás y se llevaron todo lo que había en el maletero. Y todo lo que había en el maletero eran TODAS mis cosas. Esto es, mi ropa de verano (pantalones, vestidos, blusas, camisetas), todos mis zapatos, sábanas, libros, mi maletín del trabajo, unas botellas de vino que llevaba para hacer una cena... Vamos, que me dejaron con lo puesto. Sólo dejaron algo de comida (cosas que mi madre me metió en una nevera), unos botellines de Estrella Galicia , una camiseta y un jersey.
Encima, el coche hecho un desastre, lleno de cristales, con los asientos abatidos, carátulas de cds y cintas, la comida desperdigada... Me quise morir cuando ví aquello.
Llamé a Airelai y le conté. Después de un breve episodio de indiferencia policial en la calle (ni puto caso, vamos), nos vamos a denunciar. Nos aconsejan que lo hagamos por teléfono, que es más rápido, y así lo hago. Después de dejar el coche delante de la comisaría (con su ticket pertinente) nos vamos a comer mientras espero para ir a buscar la denuncia. Pero imposible comer, no estaba tranquila con el coche abierto ni delante de la comisaría, así que después de un rato volvimos para cambiar el ticket de la ORA y recoger la denuncia. Y con los nervios y el atontamiento lo puse al revés. Y en 5 minutos que tardé me habían multado. Y eso sí que me pareció el colmo. Porque vale que me roben todo. Bueno, no vale, es una putada, pero ponerle una multa a un coche que evidentemente acaba de ser robado (repito, ventanilla rota, todo revuelto, vacío) es lo peor. Vamos, que si encuentro al vigilante le digo cuatro cosas y le doy las gracias por acabar de joderme un día horrible. Total, que me vine a Alicante con mi ventanilla rota, con las lágrimas corriéndome por la cara acordándome a cada momento de cosas que llevaba en la maleta y una rabia en el cuerpo que os podeis imaginar. Porque eran MIS COSAS, que al fin y al cabo son objetos pero que tienen su valor. Nada de mucho valor económico pero sí sentimental. Ropa que me gustaba, algunos regalos, papeles y cartas, un dibujo que me hicieron en verano...
Toca renovar el vestuario. Y poner, al mal tiempo, buena cara.

Por suerte, casi siempre que pasa algo malo se compensa con una buena noticia. Os hablaré de eso pronto.
 
Pilotos, tatoos y la novia de Pancho.
Están pasando muy rápido las vacaciones, ya sólo me quedan dos días en Galicia y estoy apurando el tiempo todo lo que puedo. Ha sido (está siendo, aún) muy bonito volver a ver a mi familia, a mis amigos, caminar por las calles de mi pueblo. Estos días se resumen en comidas familiares, reeencuentros, noches prolongadas hasta la mañana, cafés y tés a todas horas... Una felicidad!!. Eso sí, descansar poco. Pero no importa, nunca se hicieron las vacaciones para descansar.
El fin de semana, mi amiga M. me presentó a dos amigos que estudian para pilotos. ¡Vaya personajes! Con dos copas, yo no paraba de decirle "¿pero de dónde has sacado a estos dos?" Eran muy majos, la verdad, pero yo cada vez me reafirmaba más en mi Miedo a volar... "¿vosotros vais a ser pilotos de los que llevan gente?". Porque, sobre todo uno de ellos, está como un cencerro. Muy bien para ir de copas y echarse unas risas pero me muero si tengo que volar con él. Y el otro me decía "No te preocupes, si lleva tres años repitiendo, no creo que consiga sacarse el título". Y me empieza a explicar, "para sacarme el miedo", el mecanismo de las mascarillas de oxígeno. Las de "respire con normalidad". Y las posibilidades "altísimas" de aterrizar con éxito en el océano si pasa algo. Me quedé mucho más tranquila... vamos, tranquilísima.
El resto de la semana fue más de relax. El lunes me fui a hacer un tatuaje en el tobillo, que va a quedar muy bonito (espero) cuando se caiga la postilla rara que me ha salido. No me dolió nada, pero el martes tuve que ir de urgencia al tatuador porque tenía una pinta muy rara, pensé que se me iba a caer todo pero al parecer es normal. Para celebrarlo, nos fuimos a tomar unas cañas al bar de D. que se prolongaron hasta las tantas. Es que D. pone las copas riquísimas y no te puedes tomar solo una. Y entonces aparece su hermano, que es el rey de la fiesta (la "joven promesa", le llamamos) y ya la hemos liado. Ya no salimos de allí en toda la noche.
En el bar me encontré a Jose y a su novia, que me invitaron a tomar café en su casa el día siguiente. Y ahí le encuentro novia a Pancho (que es mi gato). Sombra es su gatita, que es negra igual que él. La verdad es que no es una gata muy agraciada, toda delgaducha y con un ojo medio salido de la órbita que da repelús verlo. Pero de perfil (el otro perfil, no el del ojo), es mona. Y a Pancho no le importará, porque es muy riquiña y cariñosa... y además tienen mucho en común, los dos han sido gatos callejeros y eso une mucho. Los vamos a presentar y a ver si surge el "flechazo". Ya os contaré.

Feliz fin se semana a todos!!!