Libros

Foto: Joel Novais
"No intento recordar las cosas que ocurren en los libros, lo único que le pido a un libro es que me inspire energía y valor, que me diga que hay más vida de la que puedo abarcar, que me recuerde la urgencia de actuar."
Este es un fragmento de la película Leolo, una de mis favoritas. En casa de Leolo había un sólo libro, "El valle de los avasallados", que él leía una y otra vez y que era una puerta hacia su mundo de sueños.
Yo he tenido más suerte que él, en mi casa siempre ha habido muchos . Creo que es un error "obligar" a los niños a leer, es suficiente con poner libros a su alcance y tarde o temprano su curiosidad les hará abrirlos y curiosearlos.
Recuerdo mis primeros libros, "Momo", "La historia interminable", las aventuras de Emilio Salgari que tanto gustaban a mi padre también, Julio Verne... Me fascinaba, y sigue haciéndolo, viajar a otros países y a otros mundos, a las vidas de otra gente.
En casa era costumbre leer un poco antes de dormir. A veces, ese rato se iba prolongando un par de hojas más, un capítulo más, sin encontrar el momento de dejarlo, con una cierta tristeza cuando la historia acababa. Aún conservo la costumbre de tener siempre un libro en mi cabecera, de leer aunque sólo sea diez minutos antes de apagar la luz. Como una especie de desconexión del día que con el tiempo se ha vuelto necesaria.
Hace unos años heredé un montón de libros. Eran de mi tío. Tenían los cantos amarillos por el tiempo y los bordes doblados. Dentro, dedicatorias en los que habían sido regalados, anotaciones y comentarios en los márgenes, tickets de bus, calendarios, cualquier cosa usada como marcador hace tiempo. Y pequeños papeles con frases, poemas... me sentí casi una intrusa ojeando todo aquello. Me recordó mucho a él, siempre leyendo... Porque si los libros tienen vida, cuando son leídos tienen historia. Que es también la nuestra.
Acabo con dos sugerencias:
"La hierba roja", de Boris Vian, recién releído y muy especial para mí por muchas razones, y
"Miedo a volar", de Erica Jong, que ha dado título a este blog.
P.D. Muchas gracias por vuestros comentarios de ayer, ya me encuentro mucho mejor y, definitivamente, he dejado las "drogas"...
Besos.
Comentario:
Isadora, me alegro de tu mejoría.
Me has recordado los domingos por la mañana, en que iba con mi padre a la Cuesta del Moyano (en Madrid, no sé si lo conoces, pero hace unos años era un regalo sólo pasear por ella); mi padre siempre encontraba alguna joya de libro con la que volvía encantado a casa. Creo que él me pegó el cariño que tengo a mis libros.
Por cierto, tengo entendido que el libro de Erica Jong es un poco difícil de conseguir ¿no?
Besos
Me has recordado los domingos por la mañana, en que iba con mi padre a la Cuesta del Moyano (en Madrid, no sé si lo conoces, pero hace unos años era un regalo sólo pasear por ella); mi padre siempre encontraba alguna joya de libro con la que volvía encantado a casa. Creo que él me pegó el cariño que tengo a mis libros.
Por cierto, tengo entendido que el libro de Erica Jong es un poco difícil de conseguir ¿no?
Besos
Comentario:
Buenos días, Isadora.
Espero que ya te encuentres mejor y con ganas de postear.
un besazo
Espero que ya te encuentres mejor y con ganas de postear.
un besazo
Comentario:
En mi casa los libros forman tabiques, estanterías, asientos improvisados, cabeceros de la cama, mesillas... ¡cómo me duele verlos en cajas!
A cada una de ellas le hemos hecho este fin de semana un agujerito, para poder meter la mano y sacar un libro al azar. Es un juego de sorpresas... a veces me reencuentro con libros que me hacen dar un brinco de alegría... como si volviese a ver un viejo amigo, que llega sin avisar.
¿te acuerdas cuando leíamos a Los Hollister? tú siempre me ganabas. Un beso, bichito.
A cada una de ellas le hemos hecho este fin de semana un agujerito, para poder meter la mano y sacar un libro al azar. Es un juego de sorpresas... a veces me reencuentro con libros que me hacen dar un brinco de alegría... como si volviese a ver un viejo amigo, que llega sin avisar.
¿te acuerdas cuando leíamos a Los Hollister? tú siempre me ganabas. Un beso, bichito.
Comentario:
Los libros son la forma más barata y profunda de viajar. Además, eres libre y no necesitas guías.
Me alegro de tu mejoría.
Me alegro de tu mejoría.
Comentario:
Es como tú dices, desconectar, vivir uina vida distinta y formar parte de ese libro, de esa historia que estamos leyendo... yo he llegado a racionarme los párrafos que debía leer al día poruqe me veía incapaz de dejar a la familia Buendía, de abandonar Macondo... y asíe stuve, más de una semana con las últimas 4 páginas... Besos





