La máquina de retratos.

Tengo una máquina mágica, herencia de familia, pasó de generación en generación, desde los tiempos en los que no existían máquinas ni fotografía. Recuerdo a mi abuelo llegar un día junto a mí y decirme, con una mirada cómplice: “toma, guarda esta máquina como el bien más precioso que poseerás en tu vida. Sabes... es una máquina de retratos, de retratos muy especiales. La luz interior de las personas será visible en el retrato de esta máquina, irradiándola de vuelta. De esta forma haz de fotógrafo invisible ante los que te rodean, apártate de los retratos de luz apagada y opaca y entrégate a los de luz clara e intensa”.
Ella se llama Margarida, ¿no es un retrato precioso?.
Comentario:
Ciertamenet un retrato precioso...
Comentario:
Otra vez que me dejas sorprendido con las fotos de tu blog. Una cámara maravillosa, una modelo preciosa y una increible sensibilidad la del fotógrafo.
Comentario:
Que suerte tener esa máquina!, el retaro es preciso, preciosamente triste, me parece una niña que ha crecido demasiado ápido, alguien a la que la inocencia se le escapa a borbotones, preciosamente triste. Besos
Comentario:
A veces creo tener esa máquina... en mi cabeza, sólo a veces. Sí, un retrato precioso, lo es... aunque le falta algo, no sé, tal vez me guste demasiado asomarme a los ojos de la gente y sea eso lo que me falta, la mirada.
Un abrazo.
Un abrazo.