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Cosas de una chica de treinta
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¡Que asco de lunes!
Hoy me he levantado de muy mala leche, es algo que me suele suceder cada vez que me duelen los ovarios, siendo mi mala leche directamente proporcional a la intensidad del dolor. Para aclarar el tema de una vez, diremos que el dolor alcanzaba un 7 dentro de una escala de 10. En situaciones como esta resulta prudente no acercarse a mí, y en general no tocarme las narices, soy imprevisible, lo mismo me echo a llorar que me pongo a imitar a Jack el Destripador. En vistas a mi estado de ánimo opté por no salir de casa para evitar incidentes, y porque no me veía capaz de avanzar por la acera mientras me retorcía de dolor.

Bien empastillada entré en la web de la Junta para ver si por fin se habían dignado a corregir el examen de auxiliar, ¡sorpresa! Allí estaba el archivo PDF con las notas, voy a abrirlo y na de na, “error en archivo” repetía machaconamente la ventana emergente. Solté un para de juramentos, porque una de dos, o soy tan sumamente idiota que no puedo abrir un puñetero archivo, o bien a los informáticos de la Junta les han dado el título en una tómbola. Cuando más histérica me estaba poniendo, entró Irede en el msn, y corrí a pedirle ayuda.

Menos mal que Irede lo soluciona todo, todo, todo, informáticamente hablando y pudo abrir el archivo. Total para nada, porque mi nombre no aparecía entre los elegidos para la gloria (el que si aparecía era el de uno de mis ex, que se ha propuesto vengarse de mí aprobando todas las oposiciones del mundo, según los rumores ya tiene 3 plazas y ahora va a por la 4ª, como algún día me diga algo le voy a recomendar que estudie menos y folle más, que falta le hace según otros rumores).

Como estaba empastillada, el suspenso no me afectó demasiado, vamos, como que me dio igual. Es lo bueno de mis nuevas pirulas para la menstruación, además de anestesiarme me producen el mismo efecto que un porro y si nadie me toca las pelotas, puedo pasar el día feliz de la vida, eso sí, sin conducir maquinaria pesada.

Pero… entonces sonó el teléfono, y era: LA MARILÍ. La muy guarra estaba más feliz que yo, sin tomarse pastis ni nada, y me llamaba para contarme su noche triunfal con Solete. El efecto pastis se me pasó de un soplo, y cuando colgué tenía necesidad de cometer un acto brutal. Justo en ese momento llamaron al timbre, y ¡oh maravilla! Era un comercial de telefonía que me dijo “Vaya, que suerte, una ama de casa joven y solitaria”, ahí la cagó. Normalmente suelo ser educada con los comerciales, cada uno se gana el sueldo como puede, y bastante tienen con lo suyo. Pero este iba pidiendo guerra. Continuó tratándome como si yo fuese tonta de remate y no supiese cual es la diferencia entre un teléfono móvil y un fijo, y la remató cuando me preguntó si sabía lo que era el ADSL. Le respondí: “Yo sí, ¿y usted?”, se quedó un poco flipado, pero aún tuvo el morro de preguntar por mi marido. Ahí ya lo largué, el muy incauto subió hablar con la vecina del tercero, con la mala leche que se gasta, mañana encontraremos sus restos en el contenedor.

Volvamos a la Marilí y a Solete. Lo que relato a continuación es el testimonio de ella, me gustaría conocer el de él para comparar, pero no tengo el suficiente descaro como para llamarle, bueno, que cada uno saque sus propias conclusiones.

<b>Marilí: pues llamé Solete el viernes, al principio se negaba a quedar, como es tan tímidoooo, pero luego dijo que sí, y quedamos para el sábado. Primero nos fuimos de cortos y luego a cenar, yo quería ir al Vivaldí, ¡que es precioso! Pero el prefirió ir a una hamburguesería, ¡no sabía que tuviese gustos tan sencillos! La verdad es que es encantador… y después a bailar por ahí. Y sabes ¡no me dejó pagar ni una sola vez!
La verdad es que es ideal …. Al final acabamos en su casa, por cierto, yo creía que vivía sólo, pero no, vive con su padre y su hermano, pero no estaban, se habían ido a una casita que tienen en el campo
(aquí tuve una visión de Hermanísimo arreando un rebaño de ovejas), la verdad, el sexo no estuvo mal… claro que la cama de 90 no ayuda demasiado… yo le pondría un 6 de nota, ¿y tu?.


Ahí colgué el teléfono sin contemplaciones, vale que me utilice para cazar un novio económicamente desahogado (aunque la verdad, si es cierto que todavía vive con sus padres, no se en que se está gastando el sueldo este memo) pero me niego a que encima hagamos estadísticas sexuales. Esta niña se ha pensado que esto es Sexo en NY
 
La Marilí busca nuevos objetivos II
Ya se que ha pasado casi un siglo desde la última vez que posteé, ya casi ni me acordaba que me había quedado en la salida de un baño a punto de enfrentarme con la Marilí y el único de mis ex que no cambia de acera cuando nos encontramos por la calle. Pero es que al día siguiente salió la fecha del examen para las putas oposiciones, y en menos de 15 días tuve que meterle caña a la legislación porque me pillaba el toro, y al final no actualicé el blog y el toro me pilló con toda la manada, dejándome en estado de shock y no he podido levantar cabeza hasta hoy, poco más o menos.

Para todos aquellos morbosos interesados por la Marilí y el Solete, retomaré mi narración, aunque me temo que es bastante predecible. Salgo del water y pillo a la Marilí chuperreteándole la oreja a Solete, lo cual ya tiene mérito, porque las tiene bien grandes. Era una situación absurda en la que sobraba alguien, a no ser que ese alguien se pusiese a chuperretear la otra oreja, y como que no, vamos, que ya había pasado por esa experiencia hacía tiempo y tampoco era como para repetir, y menos ahora que por fin soy una persona formal, con casa, pareja y una oposición a la vuelta de la esquina, vamos, el ideal de la vida de cualquier mujer.

Y me piré, con mucha sonrisita, mucha tontería, mucho ya nos veremos… (en el infierno, si cuadra) y mucho miedo en la cara de Solete cuyos mensajes telepáticos decían ¡Socorro, Socorro, Socorro!. Pero como ni soy buena persona, ni Kim Possible, ignoré el llamamiento, y pensé “Ahora te vas a enterar de lo que vale un peine, pringado”. Sintiéndome feliz y contenta enfilé hacia mi casa, mientras rebobinaba mi relación con Solete.


Lo cierto es que mucha gente me ha preguntado porque dejé a un chico tan majo, bueno, lo cierto es que siempre me preguntan lo mismo respecto a todos mis ex. Es algo muy gracioso, si un chico deja a una chica inmediatamente se piensa en que tara tendría la chica en cuestión, la situación contraria deriva en “¿pero porque lo has dejado, si era tan majo?” y la tarada sigue siendo la chica por no saber apreciar el maravilloso espécimen masculino que fue su novio. Un asco, vamos.

Pues sí, soy una tarada, dejé a Solete por tres razones, la primera porque era perfecto, y me ponía de los nervios, además cuanto más desastrosa era yo, más perfecto era el y encima no me dejaba (el colmo de la perfección). Mi vida se convirtió en un estrés continuo por alcanzar una perfección que se me negaba repetidamente, al borde de la locura, reaccioné volviéndome mas bicho que nunca como medida de autoafirmación, entonces ocurrió algo increíble, nos transformamos en La Bella y la Bestia y fuimos felices.

Pero no fuimos eternamente felices porque las razones dos y tres se interpusieron en nuestro romance. Se llamaba y se llaman (porque aun están en el mundo de los no muertos) Hermanísmo y Gabacho, el primero podía haber sido mi cuñado, el segundo gracias a Dios no tenía lazos de sangre con Solete, porque con un petardo por familia me parece más que de sobra, en caso de que haya dos es para pensar en genes defectuosos y buscar ayuda de un especialista.

Hace tiempo que les perdí la pista, pero para mí que ya deben haberse convertido en pareja de hecho, aunque por aquel entonces aseguraban ser amigos (pues bueno, pues me alegro) unidos por la maldad de las mujeres (pues si te duele tómate una aspirina) y su amor a la música (hay amores que matan) tenían un grupo cuyo nombre soy incapaz de recordar, se que era el de una estrella de una constelación lejana, pero a saber, constelaciones hay muchas, y estrellas ni te cuento. Me tragué un par de conciertos suyos, fui más que nada por hacerles el favor, y arrastré a mis amigas para hacer más bulto, varias dejaron de hablarme una temporada, y yo lo entendí. El Gabacho cantaba, “¿Canta en francés?” preguntó una amiga, “Creo que no, porque ha dicho: mierda, lo he entendido perfectamente”, dijo otra, el muy jodido no vocalizaba. Intentaba imitar a Jim Morrison, pero se quedó en Calimero.

Justo cuando había conseguido aguantar la perfección de Solete, descubro a estos dos impresentables y se convierten en nuestras carabinas. Y vale que los encuentres en un pub y se te peguen, pero que Solete tuviese que salir a escondidas de casa para verme, me parecía absurdo. Íbamos al cine, y ellos se sentaban al lado y protestaban porque la película no les gustaba, salíamos de pubs y se cansaban enseguida, paseábamos por un parque y nos llamaban aburridos.

Nunca les oí pronunciar mi nombre, yo era “la tía esta con la que te lías” o “la tía esta con la que te lías y no sabemos porqué”. Cuando le preguntaba a Solete por que les aguantábamos decía: “no puedo abandonar a mi hermano”, “ya, pero la criatura tiene 22 años y se afeita solito, a no ser que me estés ocultando algo” “¿y que te voy a ocultar?”, “no se… alguna enfermedad psíquica, un chantaje innombrable, una promesa a tu anciana madre… que se yo…”. Me quedé con la intriga, nunca me lo contó.

Una noche de sábado en la que el Gabacho se tuvo que quedar en casa griposo perdido, tuvimos la brillante idea de salir Solete, Hermanísimo, mi hermana y yo, en plan familiar, a ver si a Hermanísimo lejos de la influencia de su colega le afloraba algún sentimiento humano. Dos segundos que nos despistamos Solete y yo hablando de nuestras cosas cuando oímos “Puta” “plaf” “ayyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyy”. Al volvernos vimos a Hermanísmo inclinado sobre sus partes y a mi hermana en posición de ataque.

Hermanísimo aseguró haber sido objeto de un ataque injustificado y que por culpa de mi familia ahora sería estéril el resto de su vida (tampoco se perdía mucho). Mi hermana testificó alegando defensa del honor “porque ni tí ni a mí, nos va a llamar puta ningún frustrado de mierda”. Bronca a cuatro, “tu me dices, yo te dije, no es verdad, mientes, y ahora que vamos hacer…”.

Hice lo que tenía que hacer, aunque ahora lleve traje y se tire a la Marilí.