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Cosas de una chica de treinta
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Encerrada para nada
Como llevo varios días encerrada en casa preparando el examen de la bolsa de Subalternos, pues no tengo ninguna cosa un poco interesante que contar de mi vida, porque la verdad, explicaros el tema 5: Funciones y partes de la fotocopiadora, como que no es muy emocionante, yo me duermo sólo con leer el título, y cuando llego a los tipos de tonner me entran unas ganas locas de beberme todas las cervezas de la nevera (bueno, tampoco son tantas, sólo hay dos) y pasar de todo.

Lo cierto es que la vida laboral está fatal, por eso La Fraguell y yo nos vamos mañana al examen de Subalternos, a ver si hay suertecilla y nos dan unos meses de sustituciones, que falta nos hace a las dos, a mí para la hipoteca, y a La Fraguell para cambiarle las ruedas a la bici, que ya están muy tralladas, y la pobre cualquier día se encuentra rodando sobre las llantas.

Total que como llevo estos días de encierro voluntario, mi único entretenimiento ha sido navegar por Internet (bueno, y ver el Tomate, que pasa, soy una cotilla irredenta) y como me gusta ver lo que hacen los demás he estado leyendo las noticias de la blogosfera que recopilan en www.bitacoras.com, y me he enterado de una noticia digna de CSI (si, me gustan las series yankys de asesinatos, ¡que pasa!), el post en cuestión se títula “Asesinato en la blogosfera” y da un poco de miedo.

Al parecer la policía yanky dio con el asesino de un chico y su hermana, al leer el último post del bloguero en cuestión. Ahí aluciné en colores, pero al seguir leyendo el mismo blog, descubrí que una chica yanky, asesinó a su madre, y medio lo contó en su blog. A. parecer los policías americanos deben pasarse el día leyendo blogs, porque también la detuvieron gracias a sus post, el último de los cuales al parecer recibió 5000 visitas antes de que el servicio de alojamiento se decidiese a borrarlo. Me pregunto si la asesina seguirá posteando desde la cárcel (¿imagináis que post?).

Bueno, ya no escribo más, que aún tengo que repasar los tamaños de papel y los tipos de sobres, que me lío un montón con las medidas.
 
Corcheando II
La Guapa me había estado ignorando hasta entonces, supongo que sus zapatos no querían relacionarse con mis humildes zapatillas de deporte, desgastadas por la suela y un poco sucias, para que negarlo. Pero cuando Solete llamó su atención sobre mí, como si me tratase de una escultura más de la exposición, La Guapa procedió a marcar su territorio (no, no se puso a mear entre las esculturas) colgándose del brazo del único ex que me habla (aunque ignoro por cuanto tiempo).

Con ese gesto la muy panoli, hizo lo peor que se puede hacer en estos casos: demostrar que aunque guapa de narices, es insegura y mi personilla supone para ella una amenaza. Como soy muy mala, en lugar de darme pena la acomplejada que tenía delante, me sentí orgullosa y dejé de envidiarle los zapatos, total, la próxima temporada seguro que están anticuados.

Solete como de costumbre no se entraba de nada, o fingía no hacerlo. El caso es que puso su mejor sonrisa de hombre de mundo y me preguntó:

- ¿Has venido a ver la exposición de mi buen amigo El Bíblico?

Lo malo de los apodos es que al final te olvidas del nombre del registro civil, y luego vas y metes la pata hasta el fondo. Al entrar había visto el nombre del artista local que exponía, pero no lo reconocí. Ahora me enteraba de que El Bíblico se dedicaba a la escultura en forja, y que encima no lo hacía mal. Fue todo un descubrimiento, porque en la pandilla solíamos hacer chistes con lo bobo que era, y jamás en la vida le hubiese atribuido un mínimo de sensibilidad artística, tomé nota para enviar un e-mail con el cotilleo a la ex pandilla, especialmente a su ex que ahora vive en Dublín, lo va a flipar.

Entonces Solete empezó a contarme la historia de El Bíblico, como había recibido una herencia millonaria de un familiar lejano (vamos como en las películas) y había decidido hacer realidad su sueño: estudiar Bellas Artes. Y como estaba forrado de pasta, se había largado a una Universidad privada de EEUU, ahora había vuelto dispuesto a triunfar en la ciudad que le vio crecer y mostrar su valía a todos los que hace tiempo se reían de el. La de Dublín no se lo va a creer.

Durante todo el discurso La Guapa tironeaba (al principio discreta, luego furiosa) de la manga a Solete, no hacia falta ser muy lista para descifrar el mensaje “preséntame a esta tía” pero Solete seguía a su rollo narrando la epopeya de El Bíblico en tierras lejanas donde había cosechado triunfos y laureles, y la emoción no le permitía captar el mensaje. Antes de que Solete se quedase sin manga, preferí retirarme con la excusa de realizar unas gestiones urgentes. Les dejé discutiendo entre las esculturas y pude ver a la guapa dando patadas a una con sus exquisitos zapatos.

En el corcho no había curro ni nada, pero me encontré a Octavillas, un viejo colega de la Facultad, el también fisgaba en el corcho pero buscando las subvenciones de la Diputación a cortos de cine. Ya la pidió a principios de enero y todavía no la han fallado, como está deseando empezar a rodar, va todas las semanas a dar la lata a la Dipu, pero no le hacen ni caso. Formo parte del equipo como documentalista, busco subvenciones y las solicito, y cuando lo encuentro por la calle nos vamos juntos a molestar a los organismos oficiales.

Es muy divertido, cuando entra en los despachos los funcionarios que ya le conocen, se largan a tomar café en manadas, entonces Octavillas dice “me da igual que se marchen, estoy parado y tengo todo el tiempo del mundo, esperaré” es capaz de pasarse la mañana entera esperando, se lleva un libro y pasa de todo.

La visita – protesta del día se desarrolló de la siguiente forma:

Octavillas: Buenos días, vengo a preguntar si ya han sido falladas las subvenciones para los cortos de cine.

Coro de cuatro funcionarias: no sabemos, ¿has mirado el corcho?

Octavillas: en el corcho no pone nada.

Coro de cuatro funcionarias: pues entonces es posible que no haya salido. Pero no sabemos

Octavillas: ¿Quién puede saberlo?

Coro de cuatro funcionarias: el director de cultura, pero no está.

Octavillas: ¿y cuando estará?

Coro de cuatro funcionarias: no sabemos
Octavillas: ¿hay algo que ustedes sepan?

Coro de cuatro funcionarias: Sí, que eres un pesado.

A la salida le invité a un café para que se le pasase el cabreo y ponerle al día sobre las últimas subvenciones que he solicitado, y como he modificado levemente el contenido del guión para que nos lo acepten:

- ¿Cómo levemente?, el nuestro es un documental político, cualquier modificación puede ser mortal. ¿Qué has cambiado?
- Verás ... ahora no es exactamente un documental político …¿recuerdas Sonrisas y lágrimas?
 
Corcheando
Hoy he ido a contemplar corchos. Es un rollo patatero, pero es la única forma que tenemos los ciudadanos de esta ciudad imperial de enterarnos de las ofertas de empleo para la administración. Porque mucho rollo con que la mayoría de las familias españolas no tienen Internet, ni lo echan de menos, ni saben lo que es ni quieren saberlo, pero aquí o te vas a los corchos de la Junta el Ayuntamiento, la Diputación y el INEM todos los santos días, o no te enteras de nada.

Aquí no ha llegado ni el siglo XXI, ni la “era de la información”, ni nada que se le parezca, si quieres currar tienes que pasear. Mis colegas y yo hemos elaborado dos teorías al respecto: 1. la administración en esta nuestra ciudad es una caca, 2. es un plan para conseguir que seamos las mujeres con menos celulítis de España y la UE. ¡Porque hay que ver los paseos que nos damos de un corcho a otro!, no necesitamos gimnasio ni paridas de esas.

Cualquier día pongo la tele de aquí, y sale el Señor Alcalde todo repeinado con esa sonrisa de crápula que Dios le dio diciendo: “es cierto que el índice de paro femenino es alarmante, pero ¿se han fijado que nuestras chicas tienen mejores piernas que un corredor de fondo?”. Y sacará un bando municipal obligándonos a todas a ponernos en verano la minifalda como medida para relanzar el sector turístico, y vendrán reporteros de todos los programas basura de la tele a preguntarnos: “¿y tu bonita, como consigues tener esas piernas?”.

Visualicé el corcho de la Junta y el del Ayuntamiento y enfilé hacia la Diputación. Y como ya he presumido de piernas, ahora voy a presumir de monumentos. La Dipu tiene su sede en el Palacio de los Guzmanes, familia noble de aquí de toda la vida, que como les sobraba la pasta se construyeron un bonito palacio renacentista a tiro piedra de la Catedral. Con el tiempo nuestra ciudad se volvió poco fashion, y decidieron emigrar a Madrid, donde no tengo ni idea de donde se pusieron a vivir, abandonando su solar familiar, hasta que llegó la Dipu y dijo: “aquí se debe vivir fresquito en verano y calentito en invierno, me lo quedo”, y puso un caballo de plástico montado por un maniquí con armadura a la entrada del patio, todo muy medieval, para que los turistas japoneses se pusiesen como locos de felicidad al verlo, y subiesen a sus niños al caballo para hacerles fotos.

Entré en el palacio como si fuese la dueña esquivando a los japoneses subyugados por el caballo. El patio renacentista se la traía floja, y la exposición artística del mes formada por animales fantásticos construidos en forja, mucho más. Como yo ya tengo muy visto el caballo, entré en la exposición a darme una vuelta y justo detrás de otro caballo pero este metálico, apareció ella.

Era lo que cualquier mujer no lesbiana consideraría “una putada para el género” y lo que cualquier hombre no gay denominaría “una bendición para los hombres”. Y es que la niña era espectacular, le daba un aire a la última ex de Ronaldo, pero en más guapa. Cuando la ví pensé: “es espectacular… vaya putada …y que bien viste … ¡¡dios que zapatos!!”. Que ella fuese perfecta, me daba igual, a mí lo que de verdad me impresionaba eran sus zapatos … ¡¡¡que bonitos!!!, rojos, de puntera cuadrada, tacón medio (lo justo para mí) y con una hebillita de adorno, ¡¡¡jooo que monos!!!.

Cuando estaba a punto de caer de rodillas para verlos más de cerca, una voz profunda y varonil me sacó del trance: “¿pero que haces, se te ha perdido algo?” Solete siempre tan oportuno.

 
Información telefónica
Llevo todo el santo día hablando por teléfono con hombres que no conozco de nada. La primera llamada fue a las 8,30 de la mañana, justo cuando acababa de pillar el sueño tras una noche digamos que animada. La banda sonora de “Tres bodas y un funeral” en versión melodía polifónica me sacó de la cama de un salto. Entonces descubrí que mi churri se había largado al “Campeonato infantil de baloncesto ciudad de Zamora” sin su móvil.

Cada vez que se le olvida el móvil me toca ejercer de secretaria – amiga y GPS para la sociedad de entrenadores – padres de jugadoras - jugadores perdidos - presidentes de club despistados – encargados de federación … y todos los demás gremios que estén relacionados con directa o indirectamente con el baloncesto. Es poco menos que estresante.

Como cuento, la primera llamada fue a las 8,30, ya que hoy es domingo, me ha sentado como una patada en el hígado. Me he levantado con los ojos pegados y he buscado el móvil por la casa, afortunadamente no compramos el adosado de 4 habitaciones, salón, cocina, garaje, y buhardilla que nos gustaba, porque entonces habría necesitado un perro cazador para hallarlo.

Estaba en el baño, mismamente en el lavabo, al ladito de un charco de agua que no llegaba a tocarlo, una pena, la tecnología punta suele reaccionar malamente con el agua, y no me habría despertado. Leí algo así como Luismi en la pantallita, “A saber quien es este pavo”, cogí aire descolgué y solté la parrafada que me tengo preparada para la ocasión >“hola, soy Miércoles, la novia de mi churri, que se ha dejado el móvil en casa y se ha ido a Zamora”.Silencio profundo. Esto suele ser habitual en los entrenadores, les descontrola oír una voz femenina que les cuenta su vida, la mayoría cuelgan sin decir “esta boca es mía”. Este al final respondió: “hola… y no puedo localizarle de alguna forma…” vale, ahora se pensará que saldré a la ventana ha hacer señales de humo, o mejor llamo a Radio Nacional de España: Atención, estamos intentando localizar un autocar cargado de jugadoras de baloncesto de 13 años que se dirige a Zamora, por favor, su entrenador, póngase inmediatamente en contacto con un idiota madrugador que acaba de despertar a su novia”.

Pues mira, lo mejor que puedes hacer es llamar a alguno de los que van con el”, silencio profundo, es que no se quienes van con el”.pues llama al Presidente y pregúntaselo”, ya, pero a estas horas, me da palo despertarlo”. ¡Hay que joderse! En este país tienes que ser un importante constructor para que no te despierten a las 8,30 de la mañana un domingo. Tomo nota para mi próxima reencarnación.

Al final cuelga, no se que va a ser de su vida, ni me importa, yo me levanto porque va a ser tontería volver a intentar sobar. Cuando me estoy tomando el desayuno, vuelve a sonar la melodía. Son las 9,15, no apago el móvil primero porque no se (la tecnología punta y yo somos tan incompatibles como el agua y la tecnología punta) y segundo porque siempre hay alguna llamada desesperada de verdad. Este es el turno de los entrenadores perdidos.

“Hola mira, es que nosotros vamos a jugar en la cancha del Polígono X, y como no somos de aquí, nos hemos perdido, y no encontramos a nadie por la calle para preguntar”, Vale, ¿dónde estáis?” “No se… es que no somos de aquí” oigo un fuerte griterío de fondo, las jugadoras adolescentes quieren ir al baño, por unos momentos el entrenador me da pena, pero sólo por unos momentos.

“¿Puedes describirme lo que ves?” se toma su tiempo, como me diga que un árbol o una farola, cuelgo y que se lo coman las jugadoras. Veo una glorieta con un león gigantelo dice sorprendido el tío, debe ser que en su pueblo los alcaldes tienen mejor gusto. Bueno, sólo está en el otro extremo de donde deberían ir, en estos casos suelo pillar el callejero y trazo ruta con el delante, por suerte el chofer es espabilado y llegan a su destino. Las jugadoras gritan alborozadas. La verdad, es que no les arriendo la ganancia a los entrenadores.

Las siguientes llamadas son las típicas que al oír mi voz cuelgan, invariablemente me recuerdan al cuento de los “Cabritillos y el lobo” que me contaba mi abuela de pequeña para que no le abriese la puerta a nadie nunca jamás. Deberé tomar clara de huevo para afinar mi voz y no asustarles.

A la una suena la llamada desesperada, es un padre, que ha enviado a su hija a Zamora sin bocadillo y ahora se da cuenta de que la pobre pasará hambre y se siente fatal. Al parecer es la primera vez que la dejan largarse por ahí sin progenitores y están cagados de miedo. Me imagino a la niña más feliz que el pompa cebándose a chuches. Llamo al que yo creo que es el segundo entrenador, al que atribuyo la llamada de las 8,30 pero resulta que no, me dice que el es otro entrenador de otro equipo del colegio, y que está cómodamente sentado en su casa viendo la tele.

“¿Entonces tu no me llamaste a las 8,30?” pregunto perpleja No, yo a esas horas dormíay por la voz quebrada deduzco que se ha pirado el Campeonato y ha estado toda la noche por ahí de picos pardos. Ahora me queda la intriga ¿Quién fue el que me despertó? Necesito saberlo para llamarle durante un mes todos los domingos a las 8,30.

Al final localizo al segundo entrenador (el auténtico) y me garantiza que el Ayuntamiento les da un bocata a las participantes. Suele ser lo habitual, pero yo no me fiaría. Una vez curré como cuidadora de un equipo y la comida que les dio la organización no la querían ni los perros (y no es una metáfora, unos niños intentaron alimentar con ella a un perro callejero, y el bicho se alejó aullando). Ahora mismo son las 14:03 y me queda toda una tarde de recibir llamadas. Creo que voy a pedir un sueldo al club por servir de teleoperadora.
 
El rastrillo de la Marilí
El trauma que me supuso no poder largarme de puente de mayo, a disfrutar del sol en la playa (como la famosa Eva María de la canción) y suspender (otra vez) el “proceso selectivo para cubrir plazas vacantes por vacaciones en la BP” consiguió que me bajasen las defensas al nivel de los tobillos y agarrase una gripe monumental. Lo del IBI ya lo he superado, porque hemos decidido mi churri y yo pagarlo el último día de plazo a última hora, para que el Ayuntamiento no pueda especular con los euros ganados duramente por mi churri domando cabestros.

Los mocos y la fiebre me impidieron acudir al rastrillo primavera-verano de la Marilí, al que tuve el honor de ser invitada por primera vez por haber conseguido entrar en el selecto grupo “las 100 mejores amigas de Marilí”. No voy hacer comentarios sobre lo que significa para mí semejante galardón, baste decir que puse la misma cara que Victoria Beckan cuando la mujer de Raúl la invitó a merendar.

El rastrillo de la Marilí es un evento destacado, a la par que íntimo, en esta nuestra imperial ciudad. Se fundó por casualidad, cuando Marilí decidió deshacerse de su ropa de la temporada pasada donándola al ropero de Cáritas. Allí se llevó una gran decepción cuando una monja bigotuda la echó con cajas destempladas “porque allí se vestían mujeres trabajadoras y decentes”. Camino a casa con su ropa cayó en la cuenta: no puedes ir a fregar vestida con un top de lentejuelas. Ya lo ponía la Cosmo: “hay que vestir de acuerdo con la ocasión”.

Una vez en casa puso en el vídeo una peli de sus actrices favoritas: las gemelas Olsen, y allí (pozo de sabiduría) halló la respuesta. Al parecer las gemelas necesitaban ganar dinero para salvar una residencia de animales, y en el colmo de la solidaridad venden su ropa para salvar a los bichos. “Ya está, ¡que gran idea!” pensó Marilí, y ahí empezó todo.

La verdad es que el rastrillo no está tan mal, al fin y al cabo es ropa (y complementos) cara o mega-cara que sólo se ha puesto unos meses y vende a precio de almacén de chinos. Yo había hecho mis cuentas: “si pillo el traje gris marengo ya tengo para las entrevistas, y si pillo el vestido de fiesta rojo, voy total a la boda de mi sixter” pero claro, con la fiebre ni una cosa ni otra.

Pero la humanidad de esta mujer no podía olvidar a su gran amiga número 100 (yo), me envió un e-mail avisando que pasaría por casa para regalarme unas cositas que había separado para mi, en atención a los buenos consejos que le doy para que su relación con el pizarrero funcione (no se cuales, y tampoco se que ha pasado con Solete, al que no ha vuelto a nombrar desde la cama de 90 cm).

Llegó a casa a media tarde, y no quiso entrar “no que tengo prisa, y además eres contagiosa” , me dio la bolsa “muchas gracias, dos besos” “mejor que no” y se largó antes de que pudiese traspasarle algún microbio. Dentro de la bolsa había: un top de lentejuelas rojo, dos camisetas de licra trasparentes, y un bolso de charol, creo que me las voy a poner para el próximo proceso selectivo.
 
Yo también quiero irme de puente
Felicito a todos aquellos que este puente se lo estén pasando tirados en la playa con la barriga al aire. Yo estoy en el mismo plan, pero en mi terraza, ¡que no veas con que alegría pega el sol a media mañana!. Nuestros planes para pirarnos por ahí, bien a corretear como cabras en una casa rural, bien a freírnos cual sardinas en alguna playa, se fueron a la mierda, mierdil por dos factores:

El primero, es que por sorpresa y con alevosía, han puesto el “proceso selectivo” (lo que me gusta a mí esta frase, es que si la repites varias veces, como el ¡OM! ¡OM! de los monjes, entras en trance y todo) para cubrir las sustituciones de verano de la Biblioteca Pública de esta, nuestra ciudad, el día 5 de mayo. Una muestra más de la falta de solidaridad de la administración, que le importa una caca de la vaca si los parados (en este caso, mas bien paradas) disfrutan del puente de mayo. Debe ser que como es el “día de los trabajadores” no estamos incluidos en el lote. Resumiendo, que la convocatoria me ha pillado en bragas (¡gran novedad!) y tengo que estudiarme el Estatuto, su reforma y la Ley de Bibliotecas, de esta santa Comunidad Autónoma, a la misma velocidad que Fernando Alonso (que guapo va este chico siempre) pilotando su Fórmula 1 para ganar al Káiser.

El segundo factor es otra muestra más de la falta de solidaridad, la maldad, la incomprensión, y todo lo peor de lo peor, de la administración. Porque vamos a ver, ¿como se puede ser tan malévolo y malvado para enviar el puto IBI tres días antes del puente?. ¿Cómo te vas a ir de parranda, con un recibo de 300 euros encima de la mesa de la cocina? ¿Con qué ánimos te acercas al chiringuito a dejar que te cobren 5 euros por una cerveza calentorra?. ¡Eso no se hace señor Alcalde!, que los pobres ciudadanos tenemos derecho a largarnos unos días de la ciudad que con tanto orgullo desgobierna. ¿No se da cuenta además, que el visitar otras ciudades a usted le viene de maravilla? Porque como somos así de orgullosos, nos pasamos todo el día comparando los servicios de la city visitada con los nuestros propios, y al final, siempre salimos ganando nosotros, debe ser que el que no se consuela, es porque no quiere.

Suerte que en el cole me impartieron una sólida enseñanza cristiana, guía de mis actos en este sendero sinuoso que es la vida. Y ante tanta adversidad, sólo queda oponer la resignación, virtud cristiana útil donde las haya: resignación. Resignada y asqueada de la porquería de Estatuto que tenemos, decidí relajarme un ratillo en el Messenger, pero me cazó ¡¡¡¡La Marilí!!!!, que en lugar de estar atendiendo usuarios en la empresa de telemárketing donde la han nombrado empleada del mes y todo, se dedicaba a contar su maravillosa vida vía Internet.

Va la muy guarra y me cuenta que se larga de puente a La Coruña con el pizarrero, hombre maravilloso y con mucha clase, no en vano su hija (26 años) es diseñadora de ropa (¡cágate!) y le informa de las nuevas tendencias. Total, que se está tirando a un metrosexual de 48 años forrado de pasta. Y siguió largando sobre lo maravilloso que es el pizarrero, y su hija, y la ropa que lleva, y la super casa, y tal… vamos un rollo patatero en el que yo colaboraba respondiendo con los avatares del msn, de forma aleatoria: ahora meto la carita sonriente, ahora de sorpresa, ahora la del marcianito verde que nunca la he usado y me hace ilusión… vamos que pasaba de ella totalmente, hasta que de pronto va y me dice…

Marilí: oye, nunca he estado en La Coruña, ¿que podemos ver allí?
Yo: (pasota) vete a la playa a tomar el sol…
Marilí: ¿pero en La Coruña hay playa?
Yo: (sorprendida), sí
Marilí: ¿Dónde?
Yo: (más sorprendida) pues allí …
Marilí: ¿y que mas hay para ver?
Yo: (pasota y sorprendida) pues no se… ¿La Torre de Hércules te va bien?
Marilí: ¿y eso que es?
Yo: mira, mejor lo buscas en google, que yo me tengo que ir (cierro msn)

Esta tía es mi cruz, ¡a ver si se larga de una vez a EEUU a dar clases de sevillanas y me deja en paz!