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Cosas de una chica de treinta
La vida tal cual es, le pese a quien le pese
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Sobre las llamadas y los /las ex
Hola a tod@s, tengo que comunicaros que por desgracia mi semana ha sido mortalmente aburrida, de forma que al llegar el viernes estaba desesperada porque aún no tenía tema para mi post semanal de los lunes, a no ser que os contase como pasan las horas lentas, mansas, somnolientas… y es que la vida de una Encargada de Monumentos, es de todo menos emocionante.

Y entonces llegó el viernes, y con el periódico me regalaron (otra vez) la revista para mujeres, y me dispuse a leer (una semana más) a la columnista cuyo gran drama vital era que un chico no la llamaba, y entonces ¡sucedió un milagro! ¡habemus temam!. Al parecer la columnista decidió llamar al chico. Decisión que me dejó flipada, y echó mi imaginación a pastar por los verdes campos de la blogosfera. Porque yo siempre he considerado mi humilde blog como a los documentales de la 2, “seguido por una selecta minoría muy minoritaria”, pero al ver que la columnista seguía mi consejo, hizo que me platease la posibilidad de que mis “Cosas…” fuese realmente un blog mediático, leído por lectores muy invisibles, puesto que no comentan ni salen reflejados en los contadores… pero bueno, cosas más raras se han visto. Durante unos segundos disfruté (con el sol en la cara tirada en mi hamaca) de la sensación de ser famosa (blogosféricamente hablando) luego una avispa me atacó y dejé de divagar.

Pero ese no es el tema, noooooo.

La columnista quedó con el chico, y él se pasó toda la cita hablando de su ex novia, mujer maravillosa donde las haya, a pesar de haberle dejado. La muy panoli (la columnista) en lugar de pedir la cuenta y salir pitando, se quedó aguantando la monserga sobre la ex, a pesar de empezar a sentirse inferior respecto a ella, y para colmo, acabó sirviéndole de psicóloga al pobre desgraciado.

Mira niña, tu eres tonta, pero tonta tonta. Si un tío hace eso, coges el bolso y te largas, no hace falta que seas borde, puedes hacerlo con simpatía y estilo, pero te largas. Y lo de sentirte inferior a la ex de tu ligue… por favor… vete a terapia, porque tienes un problema de autoestima.

Al terminar la columna, estuve reflexionando mientras contemplaba las peripecias de las lagartijas en su caza diaria de hormigas. Entonces recordé a uno de mis ex más problemáticos (bueno, realmente todos mis ex son problemáticos exceptuando a Solete) se trata de Chucho Homicida, un hombre que se coló en mi vida aprovechando la situación post ruptura con Solete. El caso es que Chucho estaba obcecado con la idea de que yo me sentía acomplejada con su ex, y no paraba de hacerme alusiones al respecto, y tratarme con cariños absurdos para demostrarme que yo le importaba más que la ex. Me ponía frenética.

Un día estallé y le dije “ya está bien, yo no me siento acomplejada respecto a tu ex” el me miró con cara de “no me mientas, yo se que estás acomplejada y celosa” y dijo “no pasa nada, es natural” “¿natural? ¿puedes explicarme porque es natural?”, bueno, todas las chicas os sentís así respecto a las ex novias de vuestros chicos”. ¿“Es natural sentirse acomplejada ante una tía que viste siempre pantalón de chándal, con zapatos de tacón y bolso negros, y lo remata con unos chalecos de punto tres tallas más que ella?”.

Se me quedó mirando como si fuese una extraterrestre, y luego balbuceó algo así como “es que tiene complejo de pecho” >“¿Qué?”, pues eso, que lo del chaleco grande es porque tiene complejo de pecho” “Ahhh, vaya. Entonces, tengo que sentirme insegura ante una hortera acomplejada” “No es tan grave tener complejo de pecho, muchas chicas lo tienen” “Vamos a ver, una mujer de hoy, si tiene las tetas grandes se pone un top lencero y las luce, si las tiene pequeñas, se pone un top palabra de honor y las luce, y no hay más que hablar”

Como se que me lo vais a preguntar, termino aclarando que esta relación acabó fatal. Una noche de farra nos encontramos a la puerta de un pub berreando nuestras infamias (para diversión de mis compañeros de facultad, que estaban de celebración en el dichoso pub) en un momento dado el me gritó “No quiero volver a verte, a partir de ahora si nos encontramos por la calle, cambia de acera” y mi respuesta fue “¿y que hago si la calle es peatonal?” se puso hecho una fiera y hasta hoy… bueno, ocasionalmente me envía anónimos en los que me describe como un ente maléfico.

Y nada más, a los 5 comentaristas de mi anterior post, como no tengo tiempo para devolveros la visita (prometo hacerlo en cuanto recupere mi ADSL), os respondo aquí mismo:
Aliana

Mu

Ahora_tambien

Me parece estupendo que mis comentaristas chicas tomen la iniciativa en el rollo telefónico, a las que todavía no lo hacen, las animo a probar os aseguro que es muy divertido, pero con una llamada por chico es suficiente, un NO es un NO, y hay que saber admitirlo.

Verás Antonino, eso de pensar que un hombre no te llama porque eres fea/o, es una mierda. Así sólo consigues deprimirte y ponerte horroroso/a de verdad, lo del físico es algo que dejé de plantearme hace mucho tiempo, si te sirve de consuelo te dejo con una frase propiedad de una de mis más mejores amigas: “Sí, soy fea, pero follo haciendo el pino”, piénsalo guapetón.
 
¿Le llamo, no le llamo?
En estos días de exilio laboral en la iglesia, lleno el aburrimiento leyendo todo lo que cae en mis manos: prensa por las mañanas, novelas por las tardes, y el temario de las opos a ratos. Las ancianitas cafeinómanas han pronosticado que me quedaré ciega o me volveré loca (sí, como Don Quijote) de tanto leer. Es maravilloso que la gente profetice desgracias con tanta alegría: te vas a quedar ciega, acabarás loca perdida, tonta, no sabrás donde tienes la mano derecha, a un amigo de un amigo de mi sobrino le pasó lo mismo… todo alegrías.

Mal que les pese a las ancianitas yo sigo en mis trece y gracias a mi perseverancia en el vicio, he encontrado tema para este post (¿a qué es increíble que la lectura proporcione beneficios además de ceguera y locura?). Esta semana me hallaba repantingada al sol leyendo una revista para mujeres, de esas que lo mismo te aconsejan un anticelulítico con efecto tensor e hidratante que una postura de contorsionista para sorprender a tu pareja en la cama (y de paso a los servicios de urgencias cuando te vean llegar retorcida por una contractura digna de una gimnasta rítmica), cuando topo con una columna titulada “no me llama no me llama” la columnista (una chica bastante mona, si la foto es real) contaba como había conocido un chico estupendo en una fiesta, se habían dado los teléfonos, el prometió llamarla, y una semana después el chaval no se había dignado a descolgar el teléfono. La columnista se lamentaba con mil adjetivos distintos por la falta de seriedad del susodicho.

La historia mas vieja del mundo, Brigdet Jones y sus amigas se pasan toda la novela con el mismo tema (no me llama, no me llama, ¡Ay! ¿Por qué no me llama?) miles de capítulos de series de televisión han basado su trama en esa situación. Podría decirse que desde que Grahan Bell inventó el teléfono las mujeres sufren este drama. Desde mi punto de vista UNA SOLEMNE TONTERÍA.

¿En que cabeza cabe que una mujer independiente del siglo XXI se pase una semana (¡dios mío, una semana entera! ¡siete días desperdiciados como persona y como mujer!) esperando a que suene el teléfono? ¿Es que no hemos aprendido nada? ¿Tan difícil es coger una misma el teléfono, marcar y decir algo así como: “Hola Pacopepe ¿me recuerdas? Soy MaryLety, la de la minifalda vaquera y el top verde que conociste en el sábado pasado. ¿Te apetece quedar para tomar un café?”. Y ya está, no es tan difícil, si te dice que no, pues nada, a otra cosa mariposa, y si te dice que sí… pues mira que bien.

No entiendo como una situación tan simple es retratada como un drama pasional, el fracaso de tu vida (no me llama, ¿Qué he hecho mal? ¿no le gusto? ¿soy fea, tonta, gorda, paticoja...? Las mujeres podemos subir 8 miles (o como se diga), dirigir misiones en el espacio, gobernar países, conducir retroexcavadoras, formatear nuestro ordenador … pero no podemos llamar a un hombre, es absurdo y patético.

Después del discurso feminista confesaré que la necesidad fue la causa que me empujó a tomar la iniciativa telefónica. Nunca me ha gustado ver pasar la vida desde fuera, ni contemplar la fiesta desde la barra. Cuando comprobé que los chicos no me llamaban, decidí tirarme a la piscina y llamar yo. Las dos primeras veces me costó un triunfo, las siguientes fue divertido, y al final, le cogí el gusto. Era super divertido, si descolgaba el chico, le daba un susto de muerte, y con la impresión no podían negarse a quedar. Pero si se ponía su madre era aún mejor. Las madres suelen reaccionar positivamente ante una voz educada y con un toque de humildad, si el chico no pensaba quedar, la madre le obligará: ¡como vas ha hacerle eso a una chica tan maja!

Ignoro si la columnista lee mi blog, imagino que no, pero voy a fingir que es una de mis lectoras más asiduas, y voy a darle un consejo: mira chata, cabe la posibilidad que el macizo que conociste sea un despistado crónico y haya perdido tu teléfono (se de lo que hablo, vivo con uno así) en estos momentos el pobre, se encuentra en su casa tirado junto al teléfono, deprimido, porque tu no le llamas y él es un inepto por perder el bono-bus usado donde tan diligentemente anotaste el número de tu móvil, así que deja de llorar y échale valor, piensa que dentro de diez años pensarás en esto, y te reirás.
 
Tenemos chica nueva en la blogosfera
Hola a tod@s, me temo que estoy sufriendo un horrible bloqueo mental que me impide desarrollar un post mínimamente interesante o coherente. La vida es asin, unas veces tienes tema y otras no, ajo y agua.

Mi aportación semanal es presentaros el blog de una buena amiga, bibliotecaria de profesión y vocación, espero que os guste.

Para visitar a mi amiga bloguera, aquí tenéis el link:

FUNDACIÓN SIERRA PAMBLEY