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Cosas de una chica de treinta
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Duda existencial: ¿Por qué los Guiris sólo hablan guiri?
Mi vida, chicas, chicos y demás animales de granja, es muy triste y está plagada de momentos surrealistas dignos de cualquier cutre teleserie americana. Cuando me paro a analizar las cosas que me pasan, inevitablemente desemboco en preguntas del tipo: ¿y tanto estudiar para esto? ¿Tanto de sufrir día tras día, primero en el Instituto, luego en la Universidad, para nada de nada? ¿Tiene algún sentido hacer la cama cada día, si al final la vas a deshacer? ¿Por qué nunca me toca la bonoloto? ¿Cuándo volverán a fabricarse pantalones de tiro largo? Incógnitas y más incógnitas.

El caso es que desde el jueves para acá, la sacrosanta Facultad en cuya biblioteca curro de forma eventual, está toda revuelta por la organización de un congreso Internacional, de mucho caché al que han acudido expertos de tronío procedentes de todas las partes del mundo (mentira: principalmente son ingleses) ante semejante bochinche, y como El Super Decano y toda la panda de Jefes Supremos, querían dar buena impresión y que los guiris viesen lo estupendos de la muerte que somos, procedieron a llamar a capítulo a todos aquellos que por h o por b formamos parte de ese gran sector universitario conocido como PAS (personal de administración y servicios) y darnos unas directrices básicas de cómo debíamos comportarnos.

Y allí nos juntamos: las de la limpieza, los conserjes, los miembros de la unidad de reprografía (léase: los pringaos de las fotocopias) las secretarias, y la menda. He de aclarar, que en honor de la verdad, el que debía ir a la reunión en representación de la biblioteca, era mi compañero, que es funcionario pero cuando recibió la notificación (vía mail, que para eso son aquí super modernos) dijo: “Mejor que vaya Miércoles, que así aprende cosas y le dan puntos en el currículo” y mi Jefa dijo “Pos vale, mientras no me toque ir a mi, como si va la Usurpadora”.

En la reunión se nos ordenó lo siguiente:

- Sonreír siempre, talmente como si nos estuviésemos presentando a “Supermodelo 2006”
- Estar siempre prestos a ayudar y atender cualquier necesidad que tuviesen los congresistas.
- Vestir correctamente: eso se traducía en que los conserjes debían vestir todos traje azul marino, y yo con que llevase una americana y un pantalón con zapatos, ya valía. A las de la limpieza se les eximía de esta parte: podían vestir su uniforme siempre y cuando estuviese limpio y planchado.

Semejantes medidas no estuvieron exentas de protestas:

- Las chicas de la limpieza: nosotras siempre vamos limpias y planchadas, nos dedicaremos a quitar mierda, pero somos muy aseadas.

- Los conserjes: ¿traje azul marino? ¿para mañana? Uyyyyyyy pues va a ser que no….

- Yo: siempre vengo bien vestida, excepto cuando me hacen bajar al sótano a colocar libros viejos que me pongo vaqueros desteñidos y camisetas con bolas… además, con lo que me pagan… no pretenderá que venga de Armani.

Al final el asunto salió bastante bien, todos bien vestidos, con la cara lavada y recién peinados, sonrisa profident… resumiendo: aspecto de personas respetables y trabajadoras, a la par que eficientes. Hasta que todo se fue al garete.

Situación: 8 de la tarde, Facultad vacía, a los del congreso se los han llevado de vinos por la zona antigua de la city, dos conserjas y yo esperamos a que llegue la hora del cierre cotilleando animadamente en la garita, cuando se materializan unos 8 guiris perdidos que se lanzan sobre nosotras hablando un galimatías incomprensible.

- ¿Pero que dicen?
- Ni idea tía
- En 10 años estudiando inglés, nunca había oído hablarlo así
- Yo tampoco, a ver por favor señores slowly, slowly, que no entiendo nada de nada: I don`t understand, please.


Ni caso, el que parecía llevar la voz cantante rajaba inglés a la velocidad de una ametralladora, y no paraba de repetir “reception office”, y nosotras ni puta idea de lo que nos estaba contando. Porque la cruda realidad era que después de años estudiando inglés acabábamos de descubrir que nuestros conocimientos se limitaban a farfullar: “Hello, my name is Miércoles” “Whats your name?” “Where are your from?” “I`m from Spain”, útil sin duda para conversar durante horas con tus compañeros de clase de inglés, pero no para la vida real. Triste, muy triste.

Aún podíamos estar allí manteniendo este diálogo de besugos, de no producirse dos felices circunstancias:

- Circunstancia 1: una inglesa se hartó de aguantar el liderazgo del jefe de grupo, le mangó el programa y señalándolo dijo: “I go to … (dedo en el plano)” y nosotras dijimos: AHHHHHHHHHHHHHHHHHH.

-Circunstancia 2: una de las conserjas recordó súbitamente que ella era diplomada en Magisterio por Inglés, por lo tanto algo de inglés debía tener almacenado en sus neuronas.

Gracias a una maestra de inglés frustrada, y a una inglesa super graciosa y muy echada para adelante pudimos desentrañar el misterio: a las 9 había una reception office (vino español) en el centro de la city y ellos habían perdido el autobús de la organización que les llevaba allí, sólo querían que les facilitásemos un medio de transporte para poder ir a ponerse ciegos de tortilla española, jamoncito y vino del bueno.


El líder de la expedición ponía cara de “menuda panda de analfabetas” viéndonos a las 4 machacando el idioma de la Queen, pero no le hicimos ni caso.

Cuando llegó el taxi que les pedimos, le dijimos al taxista: “oye, que son ingleses ni no rajan ni papa de español, ¿tu que tal andas de english? ¿yooooooooooo?, bueno, nos entenderemos por señas”.


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Una cutre venganza
Ayer se cumplió uno de mis sueños más malvados, y ni fue que una pandemia acabase con la granja de hámsteres de mi ex el bibliotecario, ni que al niño que me pegaba en el cole lo hayan ingresado en una cárcel de máxima seguridad en un país del Tercer Mundo. Es algo simple a la par que satisfactorio: El profesor más asqueroso de mi carrera vino a pedir un libro.

Si, ya se que es una auténtica chorrada, y que seguramente pensaréis que estoy boba perdida, pero si le hubieseis sufrido, os haría la misma gracia que a mi. En sus tiempos era el típico profe guaperas – gilipollas – chulito – pedante – insoportable – radical. Ahora el pobre, es una piltrafilla, vamos hasta lleva dentadura postiza y cecea al hablar. Muy penoso.

En su momento yo opté por no ir a sus clases, me parecían un tostón, un rollo, un coñazo y una porquería. Maquiavélicamente hice coincidir mi horario como becaria bibliotecaria con ellas para no ir, al principio el hombre se puso chulo “como que no vienes a mis clases, así no vas a ninguna parte” pero yo me chivé a mi Jefa Bibliotecaria, y esta le llamó y le dijo “Miércoles es una pieza clave en esta biblioteca, es insustituible”, y tanto que lo era, por motivos de recortes no había personal para abrir y yo cubría el puesto de un bibliotecario por una propina, que ellos llamaban sueldo.

Todo eso es pretérito imperfecto, lo que importa ahora es el presente continuo (como dicen los ingleses).

Viene el imbécil, y me pide el libro, se lo doy, lo desmagnetizo, y cuando va a salir por la puerta la alarma empieza a chillar como si nos estuviesen bombardeando, y le veo a el, tan patético, el pobre, con los brazos en alto diciendo “yo no me llevo nada”. Los estudiantes flipados, yo intentando no reírme (soy una profesional) y la conserja que entra gritando: “que roban libros que roban libros”.

Ahora queda la duda: ¿está estropeado el cacharro de desmagnetizar? ¿o de forma inconsciente hice como que si, pero realmente no desmagneticé el libro?

Misterio


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El retorno de la bibliotecaria
Ayer cuando alegremente me disponía a iniciar mi jornada laboral procediendo a la apertura de la biblioteca, vi luces en su interior

- Vaya – pensé para mi misma – las chicas de la limpieza aún no han salido, o puede que el estudiante argentino tan madrugador haya decidido abrir la biblioteca por su cuenta (nota: a quien pueda interesar, el Argentino, está bueno).

Entré ilusionada de la vida, porque si están las de la limpieza saben mogollón de cotilleos y son la mar de entretenidas, y si era El Argentino… bueno ya habéis leído la nota anterior ¿no?.

El misterio lo disipó una voz destrozada por años de nicotina y ácaros del papel, surgiendo entre las luces de los fluorescentes, cual aparición extraterrestre, brotó MI JEFA LA AUTÉNTICA, y a mi me dio una alegría mayor que si me llego a encontrar a El Argentino en tanga colocando libros.

- Jefa, que alegría verte, ¿Dónde has estado?

- En Alemania, llegué ayer, lo he pasado genial, pero hoy me he deprimido al ver toda mi mesa llena de trabajo, es más, ahora mismo voy a tomarme un café y a fumar un cigarrillo para animarme. ¡que depresión más grande me está entrando! ¿tienes algo que contarme, alguna novedad, algo ha pasado en esta santa casa?


- Poca cosa, la verdad, todo muy normal: casi se quema todo por un cortocircuito, te buscan desesperados seres de toda España, los ordenadores hicieron PUM pero lo arregló el informático (otra nota: el Infor, también esta bueno), nos mangaron un vídeo pero luego lo devolvieron… y nada más que ahora recuerde… a sí… una loca ha intentado usurpar tu puesto. Por lo demás, todo tranquilo.

- De todo lo que me cuentas, lo único que me afecta es que la biblioteca se pudo quemar, jajajajajaja, imagina que vuelvo de Alemania y está todo esto quemado… un viaje a lo bobo. Lo de la USURPADORA LOCA, tiene que estar muy mal de la cabeza para querer mi puesto, ¿Dónde está ahora?



- Pues debería haber entrado a trabajar hace 15 minutos, es la nueva ayudante.

- Jajajajajajajajajajajajajaja, bueno, lo dicho, me voy a desayunar, cuando vuelva, podré enfrentarme con todo.

Iba a contestarle “no te vayas, quédate, defiéndeme”, pero entró El Argentino, y me desconcentré, cuando quise darme cuenta ya se había pirado rumbo a la cafetería, y ya sólo pude pensar “yo de mayor quiero ser jefa”.

Unos 5 préstamos y 10 devoluciones (5 con sanción por retraso) después, llegó la JEFA, y antes de hablar con la Loca Usurpadora (que por allí andaba, riñendo a El Argentino por no se que bobada) me pidió que pasase a su despacho:

- Miércoles, lo se todo, me lo han contado las de la limpieza y los conserjes en el pasillo, tres jefas me han ampliado y confirmado la historia en la cafetería, los jardineros también están enterados y los del Departamento de Infecciosos no caben en si de indignación: COMO PUEDE VENIR ALGUIEN, USURPAR MI PUESTO, Y HUMILLARTE A TI. Eso no lo pienso consentir, la JEFA soy yo, que para eso aprobé la oposición allá cuando Franco era cabo furriel y mientras yo ande por esos mundos de dios, y a ti no te despidan, la encargada de todo eres tu.

- Gracias Jefa por este apoyo tan bonito que me estás dando, hay veces que este trabajo se hace tan duro… tan cuesta arriba… los usuarios son tan poco agradecidos… y la mayoría son feos… y visten tan mal…, especialmente los de Infecciosos, que van todo el día con esa especie de pijama…

- Menos rollo que tengo mucho que hacer, ahora dile a la loca que pase, que la voy a poner a colocar las enciclopedias de pupas y pústulas en animalitos, para que vaya sabiendo quien manda aquí. ¡Si es que una ya no se puede ir ni mes y medio de vacaciones! ¡Donde vamos a ir a parar!.

Bueno, ya lo dice el refrán “El que fue a Sevilla perdió la Silla"

 
Mentiras y trabajo
Queridos lector@s, contra todo pronóstico hoy he tenido un día tranquilo en el curro, con trabajo hasta las cejas, pero sin Demenciadas gritándome “soy tu jefa soy tu jefa”, la tiparraca ha adoptado una actitud silenciosa a la par que borde. Al parecer la muy anormal debió pegarle gritos a una Jefa de verdad (y buenos son los Jefes en esta santa institución para dejarse vocear por la primera borrega que entre en su despacho) y le han dicho que tonterías las justas, vamos, que si quiere irse una hora a tomar café o a comprarse unos pantalones pitillo en horario labora, pues chachi, pero ojito con los modales y las formas, que aquí somos profesionales pero también sabemos gastar mala leche.

Sin embargo sigo indignada con el mundo, la sociedad, y el mercado laboral en general (también con las hipotecas y las tallas 32, pero eso lo dejo para otro día) porque hoy a una de mis más mejores amigas, la han rechazado en un curro por ser mujer. Tal cual, en pleno siglo XXI, en un país democrático, libre, presuntamente aconfesional, liberal, progresista, y miembro de la UE.

Creo que en post anteriores me he referido a la gran mentira en la que nos educaron a las chicas de mi generación: “nena, si estudias mucho, te esfuerzas, y no te quedas embarazada en la adolescencia, un día tendrás un buen curro, vivirás como una reina en un piso super chulo de tu propiedad, conducirás un buen coche y podrás elegir el chico que tu quieras, porque tu lo vales por lista y aseada”. Una bola. Hemos llegado a los 30 con carrera, idiomas, un cv de la leche a base de becas (otra mentira) no tenemos hijos porque cuesta un riñón mantenerlos, lo del piso sin comentarios, y el coche es del montón. Sobre los chicos no digo nada porque realmente no entiendo que tienen que ver en toda esta historia.

Lo más jodido del curro de mi amiga, es que quien la ha rechazado, también es mujer.

¿Es la mujer una loba para las mujeres?


 
Un día de perros
¡¡¡Hola a tod@s!!!

Quiero comunicaros que hoy he tenido un día de perros en el curro, un día para haberse quedado en casa y llamar diciendo que te duele la tripita un montón y además tienes que ir al baño cada 10 minutos porque te vas por la pata abajo y no sabes que hacer de tu triste vida con el pedazo virus intestinal que has pillado vete a saber donde.

Aclararé que el culpable no ha sido mi Ex el criador de hámsteres, es más, con el ya lo he arreglado. Ha sido el quien ha establecido las pautas de nuestra relación (en este caso nuestra NO relación): comportarnos como profesionales. Eso implica que no nos agredimos, ni nos escupimos, y no nos hacemos la puñeta en el curro, bueno, más bien debería decir: Mi jefe (que por circunstancias de la vida es MI EX y me odia) no me obliga a barrer la biblioteca con un cepillo de dientes, no me manda pasar el polvo a las enciclopedias (volumen a volumen y con mucho cuidado) y procura facilitarme las cosas en mi vida laboral. Resumiendo, y siento que el morbo se vaya a la mierda, es un jefe de puta madre, vamos, un cielo de jefe, el típico jefe que todo el mundo te envidia por lo majo, agradable y comprensivo… pena que el chaval no sepa vestir y encima a veces me lance miradas inyectadas en sangre, pero nadie es perfecto.

Una vez aclarado que no pienso secuestrar sus hámsteres, descuartizarlos y enviárselos a casa (gracias por la sugerencia “Máscachoperro”) voy a desvelaros que contra lo que digan los tópicos, la vida de una bibliotecaria es de todo menos tranquila y aburrida, es más, puede alcanzar altas cotas de estrés, pérdida de cabello, histeria, retención de líquidos, problemas de visión y sequedad dérmica.

Todo empezó el viernes, con la desaparición de mi Jefa de verdad (mi Ex sólo es Jefe en funciones, mientras no esté ella) el caso es que la mujer debía haber vuelto de vacaciones, pero no lo ha hecho, las causas son un misterio, ha desaparecido al igual que El Carro de Manolo Escobar o la Hermana de Mudler en Expediente X, y a la espera de que Paco Lobatón tome cartas en el asunto, sólo me queda contestar las llamadas de teléfono solicitándola: “no se donde está, ni cuando volverá” y es que hasta las chicas de la limpieza la buscan insistentes por tierra, mar y aire, pero nada, sigue escondida como Wally, los Diminutos, Bin Laden, Fumanchu, Moriarty, y el Monstruo del Lago Ness.

En un principio, en mi ingenuidad pensé: “que feliz es estar sin padre, ni madre, ni Jefa que te ladre”. Incauta de mí, no sabía lo que se me venía encima esta alegre mañana de septiembre, cuando una mujer vestida de negro entró en la biblioteca dando un portazo: “quiero ver a la Jefa” graznó. “Tu y mil más” pensé, pero claro, no lo dije, porque igual me pongo borde, la mando a la mierda, y luego resulta que es la tía segunda de Letizia Ortiz, y acabo recogiendo cartones con una carretilla.

- La Jefa está de vacaciones, e ignoro cuando volverá.

- ¿Entonces tu quien eres? – me estaba poniendo de muy mala leche, no sólo porque me trataba como un trapo, es que además voceaba igual que si estuviese por el monte con las cabras, y los estudiantes empezaban a mirarnos con cara de horror contenida.

- Yo soy la oficial de biblioteca, y en ausencia de otra jerarquía estoy encargada de la biblioteca. —que traducido al cristiano, viene a ser igual que cuando al Séptimo de Caballería le masacran todos los oficiales, y queda al mando el Cabo Smith, alcohólico y pendenciero, pero eficiente en momentos de crisis.

Ella me miró como si yo fuese un moco verde o un hámster y berreó:

- Pues yo soy la nueva Ayudante contratada ayer mismo, y desde ahora ME HAGO CARGO DE LA BIBLIOTECA, SOY TU NUEVA JEFA.

Cogí aire. Los 50 estudiantes de la biblioteca, también, conté hasta tres mentalmente, la miré a los ojos (por eso de desconcertar a los locos) y susurré:

- Perdona, pero a mí nadie me ha avisado de esta novedad, y comprenderás, que antes de dejarte tomar posesión del cargo, alguien, mismamente la DIRECTORA, debería hacerme una llamadita en plan “Hola, Miércoles chata, mira que te digo, que mañana te envío una nueva Jefa, que me ha dicho que andas muy relajadita últimamente”.

Entonces empezó a gritar: esto es indignante, eso es indignante, ahora mismo voy a hablar con la Directora para que aclare la situación y se largó dando un portazo, algo muy poco profesional, creo yo.

Menos mal que salí a contar mis penas en la garita de los conserjes, que junto a las chicas de la limpieza son mis mejores amigos en este curro. Sin ellos mi vida no sería igual. Mientras estaba allí realizando una imitación digna de un Oscar de mi nueva presunta Jefa, suena el teléfono reclamándome:

- Hola llamo desde el Departamento de Infecciosos, puedo hablar con la Jefa. -

Verá Sr. Infeccioso, la Jefa no está, no se donde está ni cuando volverá

- Ahhhh, es que estamos haciendo limpieza aquí, y claro, tenemos muchas revistas viejas llenas de polvo y libros, y cosas así… que tenemos que enviar a la biblioteca, para que los guarden, pero si no está la Jefa, casi mejor los tiramos todos a la basura.

- ¡Pero que diceeeeee! ¡Eso no se tira, alma de cántaro! ¿no ve que es patrimonio de nuestra sacrosanta universidad? Envíelo a la biblioteca para su guarda y custodia.

- Ya, pero como la Jefa no está… casi mejor lo tiramos todo a la basura.

- ¡Que no! No sea usted pesado además de infeccioso, haga el favor de enviarlo todo a la biblioteca, que yo lo recojo

- pero … es que no tenemos cajas

- pues pídalas.

- ¿a dónde?

- Le diría que a los Reyes Magos, pero igual tardan en traérselas, mejor llame a mantenimiento que para eso están.

- Es que no se el número de teléfono de mantenimiento….

- Pues entonces, baje al contenedor de papel, pille unas cajas, y envíelo todo a la biblioteca

- ¿Me asegura que usted se hará cargo de todo?

- Palabrita del Niño Jesús.

- Pues ahora mismo empiezo a enviar todo.


Y ahí empezó el desembarco de cajas y cajas llenas de revisas sucias como ellas solas, desordenadas y un poco rotas. Mientras contemplaba aterrorizada el regalo de los infecciosos (¿estarán infectadas las revistas?) sonó otra vez el teléfono.

- Buenos días, llamo de RRHH, ¿se ha incorporado hoy la nueva contratada?

- Si se refiere a una gritona que afirma ser mi jefa, y tener pode absoluto para gobernar mi vida laboral, la respuesta es SI

- ¿pero que dices? Esa no es jefa ni nada, se la ha contratado para que ordene la biblioteca del departamento de infecciosos, anda, que para ella tiene, porque debe estar todo tirado de mala manera, y encima, con lo que investigan allí, a saber si no pilla algo feo.

- ¿entonces que hago?

- ¿tu? Decirle que no delire, y esperar a que llegue tu jefa de verdad para que la ponga en su sitio.


Asco de vida, mañana vuelve la demenciada, a ver como me libro de ella.


 
Encuesta morbosa: ¿te has liado con un compañer@ de carrera y ahora te hace la vida imposible?
Esta idea digna de una genia de la maldad (como yo) se me acaba de ocurrir. Animáos y contestad sinceramente. Para aquellos que no sepan de que va el tema, leed el post anterior antes de contestar.

Espero con curiosidad vuestras respuestas, quiero saber ya, si la única rara soy yo

besos mil a tod@s (excepto a los hámsteres, claro)
 
Reflexiones sobre bibliotecas, desamores y hamsteres
Hola, hola, hola…

Antes de iniciar este post, final del verano tal y como nos anuncia un año más el puñetero CortedeIngles con su alegre “vuelta al cole” (diossssssssssssss como lo odio) aclararé que mi ausencia no se ha debido a una larga a la par que excitante estancia en el Caribe, tostándome al sol, y pasando de todos… no, que va, porque las que curramos como sustitutas no tenemos vacaciones ni nada similar. Nos limitamos a quedarnos calentando la silla al ser sustituido, mientras el resto del mundo se quema en la playa y es atacado por medusas asesinas… ayyy que dolor, y que pena me dais.

Pero todo tiene su parte buena: como de la biblioteca se ha largado todo el personal (excepto servidora) por fin he podido dejar de ser “la sustituta” y convertirme en “la chica de la biblioteca”, de ahí a ser llamada por fin “la bibliotecaria” no hay más que un paso. La parte mala, es que en toda la Universidad, sólo quedaron los conserjes (dos) y las siempre alegres a la par que bien informadas, chicas de la limpieza, colectivos a los que les da igual, si doy libros, los coloco o los quemo en la plaza mayor…

Y ahí sigo, aunque menos sola, ahora tengo 6 estudiantes preparando exámenes, son de lo mas buenines, no hacen ruido, colocan los libros, me piden las cosas por favor… nada que ver con las hordas histéricas que me asaltaron a finales de junio al grito de “queremos los manuales gordos, y los queremos YA”, por dios… que estrés.

La semana pasada mi tranquila vidorra sufrió una alteración: mi Ex apareció a supervisar los ordenadores. Y me diréis ¿cuál de ellos?, si la pregunta se refiere a los ordenadores, la respuesta es: todos excepto el mío, que es el único que funciona. Pero si la duda es sobre el EX, entonces tengo que hacer una breve (pero intensa) recesión histórica:

Corría el primer tercio de los locos años 90, las mujeres vestían mallas “de pedal”, las tangas eran las grandes desconocidas, en música arrasaba el bakalao, y por fin había más de dos canales en la TV. En estos momentos de euforia colectiva tuve la brillante idea de matricularme en la Universidad. Sí, ya se que estaba tonta perdida, pero entonces no parecía tan mala decisión… quiero decir, entre irme de cajera al nuevo centro comercial, casarme y que me mantuviese el marido, o comprar un rebaño de ovejas e irme al monte… la Uni no era tan mala opción. Total, de las tres cosas reseñadas, una ya la he medio hecho, y las otras dos no las descarto.

Vagando y vagueando en mi segundo año de carrera, tuve la segunda brillante idea de mi vida: liarme con un compañero. Desde aquí voy a dar un consejo a todos mis lectores universitarios: NUNCA OS LIÉIS CON UN COMPAÑERO/A DE CARRERA, porque puede pasaros ESTO:

Mi Ex, era un soso y tenía una extraña afición: la cría de hámsteres con el fin de colonizar el planeta. Tenía montada una granja en su casa, donde convivían alegremente 50 ejemplares, todos con sus nombres y su propia idiosincrasia de hámster. Ya sé que estos bichos tienen muchos defensores, pero siento comunicarles esto: me dan un asco terrible. Cuando el empezó a proyectar nuestro futuro en pareja, viviendo todos juntos (el, yo, y los 50 hámsteres, o los que hubiese para entonces) cual familia feliz, sentí una fuerte opresión en el pecho, náuseas, cefaleas, pérdidas de visión, caída del cabello, estrés post traumático, dolor de barriga, agorafobia, claustrofobia, vértigo y alucinaciones.

Consultado el “Consejo de amigas” el veredicto fue: “ni se te ocurra dejarle, que con lo rarita que eres, a ver donde vas a encontrar a otro que te aguante”. Desoyendo totalmente a las colegas le dejé. Entonces descubrí dos rasgos ocultos de su personalidad: el rencor y la perseverancia, ambos resumidos en esta frase colofón de nuestro soso y ratonil noviazgo: “a partir de ahora prometo sacar mejores notas que tu, obtener mejores trabajos, y algún día ser tu jefe y reírme de ti”. Yo, ni caso, claro, como mucho creo que pensé algo así “pues para ti tienes, pringado” y “a otra cosa, mariposa”.

Bueno, pues el muy cabrito lo hizo, es para cagarse, ¡lo que puede llegar a hacer una persona para fastidiar a otra! El muy asqueroso es ahora Jefe de Biblioteca, y en ausencia por vacaciones de mi Jefa, el es mi superior provisional. Consultado de nuevo el “Consejo de amigas” la resolución fue: “habla con el, arregla las cosas, porque no es plan que estéis currando en plan: yo te arrojo la grapadora, y tu me tiras con la impresora, un poquito de por favor…”

Como una idiota, voy y les hago caso a las colegas, ¿y que pasa? Que El me pone a parir, y entre varias lindezas (ojalá no existieses como persona humana) me dice que soy MUY MALA, es más, soy MALVADA. Afortunadamente también soy pacifista, sino le habría agredido, me habrían despedido, y El sería un mártir, mientras yo habría tocado fondo definitivamente.

Lo que hice fue sentarme en mi silla y empezar a reflexionar, he aquí mis reflexiones:

- Pongamos que acepto mi maldad, en ese caso ¿Cómo de malvada soy?: ¿soy tan malvada como el que invade un país y lo arrasa “porque yo lo valgo”? o ¿soy como la Bruja Avería?

-Si soy malvada, no debo tener sentimiento de culpabilidad, y eso es un chollo lo mires como lo mires, por un lado me ahorraré terapias de psiquiatra o leerme esos horribles libros de autoayuda, y por otro puedo ir por el mundo haciendo lo que me de la real gana, con este sistema igual acabo en Alhaurín de la Torre por mafiosa, pero ¡que me quiten lo bailao!

- ¿Tiene la maldad limites? Lo digo porque yo no sería capaz de quemar un bosque (por ejemplo) pero si de envenenar una manada de hámsteres con fines vengativos.

- Y por último: ¿la maldad es compatible con ser sensible? lo digo porque a mi me vienen ahora los usuarios, pidiéndome libros sobre (un suponer) tumores orales en las vacas, y automáticamente genero un sentimiento de compasión hacia las pobres vacas, lo que tienen que sufrir. Claro, que si me piden otro sobre “enfermedades de los hámsteres” me da exactamente igual… ¡Vaya lío!

Esperando que reflexionéis sobre “la maldad humana y los hámsteres” se despide de vosotros Miércoles la Malvada


FELICIDADES A LA SELECCIÓN DE BALONCESTO: CHICOS, YA TENÉIS EL MUNDIAL