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EL DESPIDO, LA BIBLIOTECA Y EL PENE DEL BECARIO
Hola a tod@s, habréis visto que entre la navidad y el despido me he quedado bastante traspuesta esta temporada, sin ganas de nada, aburrida, asqueadita… resumiendo: apijotada perdida. Hoy he decidido reactivarme de nuevo dándome una paliza salvaje en las rebajas con las colegas, no hemos comprado nada, pero hemos disfrutado de lo lindo.

Como las navidades han sido un periodo de aburrimiento, y en el INEM no me ha ocurrido nada digno de reseñar (sí, aún no le he prendido fuego a dicha institución) voy a publicar un post que escribí el día que me despidieron, pero por causas ajenas a mi voluntad ha estado inédito hasta ahora.

Tras esta nota aclaratoria: El POST DEL PASADO EMPIEZA AQUÍ (y aunque pueda parecer lo contrario NO ES UN RELATO ERÓTICO
).



Esta mañana he fichado con 15 minutos de retraso pero me ha dado igual por dos motivos:

El primero: hoy a las 15:00 horas se acaba mi contrato y vuelvo a caer en las garras del INEM.



El segundo: mi jefa ha llegado justo 10 minutos después y me ha pillado toda atareada cotilleando con la chica de la limpieza sobre mi incierto futuro laboral y lo chulos que son mis vaqueros nuevos. Parece una bobada, pero si te despiden anima mogollón que alguien se fije en tus vaqueros.



Para rematar he tenido trabajo a dolor, normal, todos los alumnos han decidido ejercer su derecho al préstamo navideño el último día de clase para acto seguido salir corriendo con sus maletas directos a la estación de autobuses. Mañana en el campus no habrá ni el tato. Suerte que a media mañana llegaron mis dos becarios y así pude realizar un reparto equitativo de tareas: tu colocas libros, tu los prestas, y yo me voy a tomar café, sed buenos.

El primero en llegar fue El Becario, venía el pobre un tanto alicaído, tristón, ojeroso, carita de haber perdido su cachorro o ser abandonado por su mejor amigo y su novia (un momento, esto último es imposible: el pobre no tiene novia). Supuse que la pena por mi despido le embargaba y decidí animarle regalándole el caramelo que me habían dado con el café, por si el azúcar le hacía ver la vida llena de luz y de color, en lugar de eso, mi gesto le hizo estallar en sollozos, y como los alumnos empezaban a mirarme en plan: “cochina explotadora, le obligas a trabajar hasta la pura lágrima” no tuve más remedio que sustituirle en las labores de préstamo y animarle a relatar la causa de sus penas con cariñosas palabras.

- Yo: chato deja de llorar que espantas a la clientela, y dime de una puñetera vez que c… te pasa antes de que te vea la jefa y piense que te he pegado o algo peor.

-&#El Becario: es horrible, soy el hombre más desafortunado del mundo


-&#Yo: te equivocas el hombre más desafortunado del mundo es este chico que tengo aquí delante.

-Chico: ¿yo? Yo soy muy feliz.

-Yo: tú quieres sacar este manual para estudiar en navidad ¿verdad?


- Chico: si claro, tengo un examen a mediados de enero super difícil y ….

-Yo: vale, pues no puedes, estás sancionado por 15 días


- Chico: ajjjjjjjjjjjjjjjjj, eso es imposible…

- ;Yo: el ordenador no miente, tu último libro lo devolviste con un retraso considerable, y ahora te sanciona. Lo siento mucho. Feliz navidad. Siguienteeee

- El Becario: eso es una minucia. Mi desgracia es mucho mayor.

- Yo: pues cuenta cuenta… tulibromedespidenfeliznavidad

- El Becario: ¿es necesario que digas eso a todos los que vengan hoy a sacar libros?

- Yo:
no, pero me divierte.

- El Becario: ¿puedo decirlo yo también?

- Yo: claro, si eso te hace feliz y dejas de llorar…

- El Becario: vale. Tulibronomedespidenfeliznavidad. Ahora te voy a contar mi desgracia.

- Yo: ya va siendo hora. Tulibromedespidenfeliznavidad.

- El Becario:
ayer acudí como cada tarde a entrenar con mi equipo de fútbol… ¿te he dicho que somos favoritos para ganar la liga universitaria?

- Yo
: varias veces, pero teniendo en cuenta el nivel deportivo del resto no puede decirse que sea una gran victoria. Tulibromedespidenfeliznavidad.

- El Becario: una victoria es siempre una victoria.

- Yo: no es por nada, pero ¿tu desgracia tiene algo que ver con vuestra futura victoria? Si es así no me la cuentes, las historias de fútbol me aburren.

- El Becario: mira que eres mala. Tulibronomedespidenfeliznavidad. Yo aquí sufriendo como un perro y tú de cachondeo.

- Yo: Tulibromedespidenfeliznavidad. Normal, le das tantas vueltas al tema que haces que pierda interés, suéltalo de una vez o calla para siempre.

- El Becario: vale, lo cuento, pero no me interrumpas. Ayer en el entrenamiento de fútbol recibí un balonazo en la entrepierna.

- Otro chico: ayyyyyyyyyyyyyyyyyy, ¿que daño no?

- Yo: ¿y a ti quien te ha dado vela en este entierro? ¿vienes a sacar libros o a cotillear?

- Otro chico: yo a sacar… pero …

- Yo: pero nada. Tulibromedespidenfeliznavidad. ¿Y te duele?

- El Becario: entonces mucho, ahora menos, el problema es (y esto lo dijo en susurros) que no me la encuentro.

- Yo: ¡que me dices!

- El Becario:
como cuando sucedió todo hacía tanto frío, entre el golpe y el frío… pues eso… no me la encuentro.

Llegados a este punto de la conversación yo ya no tenía muy claro que hacer ni que decir, limitándome a poner cara de horror mientras seguía dando libros (Tulibromedespidenfeliznavidad), pero aquella confesión había empujado al Becario al más profundo desvarío: estoy desesperado, no se que voy hacer, todo el mundo me dice que los efectos son pasajeros, pero ¿y si mienten por pena? ¿y si me quedo así toda la vida? Menos mal que no tengo novia, si la tuviese no podría cumplir con ella y me dejaría, y eso sería aún peor: impotente y sin novia en la vida. ¿y si hoy conozco una chica y no puedo consumar? Perdería una oportunidad de oro para dejar de ser virgen, estoy acabado…

Yo: ¡¡¡ basta!!! ¡¡¡No lo aguanto más!!! ¡¡¡Cállate!!! – vocear a la gente cuando se encuentra depre no es bueno, y la cara de mi pobre becario era la prueba de ello, intenté arreglar la situación sacando mi vena maternal (y trabajo me costó encontrarla) – No te preocupes, los efectos durarán poco tiempo, y luego la tendrás igual que antes, puede que incluso mejor. Y si tuvieses una novia, sería una chica cariñosa y comprensiva que no te dejaría por una minucia así…

El Becario: ¿y guapa? ¿sería guapa?

Yo: guapísima.

El Becario: ya me siento mejor. ¡Gracias Miércoles!

Yo: nada, ¿quieres un caramelo guapín?

El Becario: bueno, gracias.

Una vez alcanzada la solución de la crisis seguimos trabajando sin más altibajos (Tulibromedespidenfeliznavidad) hasta que llegó La Becaria y aproveché para ir a y tomarme unas copichuelas de champán con los colegas en el cotroso bar que la delegación del viaje fin de curso había montado en la facultad con escasas medidas higiénicas pero mucha ilusión.

Cuando volví a la biblioteca La Becaria me preguntó de forma confidencial: “¿Qué le pasa a El Becario? Cada 10 minutos se va al baño ¿tiene cistitis?” “No, va a ver si se la encuentra” “¡Hombres!”


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