Mi vuelta al cole (o aquellos maravillosos años)
La semana pasada, mi chico volvió al cole. Le vi salir de casa a las 8 de la mañana con su mochila al hombro, arrastrando los pies, y una cara de asco tal que no pude menos que decirle: “Niño, anímate, que como te vean llegar con esa pinta tus alumnos se suicidan en manada, y estando yo parada, a ver de que vivimos si te quedas sin currro”. Vamos, si en mi infancia, con lo que me chinchaba volver a la rutina escolar, veo entrar un profesor de esa guisa, pillo la mochila y no paro de correr hasta cruzar el recinto escolar y perderme entre la multitud adulta.
Lo cierto es que a mí la vuelta al colegio me sentaba fatal. Solía empezar a sufrir en cuanto emitían el primer anuncio del corteinglés. Ver a aquellos niños felices, con su ropa nueva, enseñándose los unos a los otros el material escolar y los libros en el patio del colegio, y ponerme enferma era todo uno. “¿De dónde habrán sacado a estos anormales?”, pensaba, “¿Cómo pueden ser felices al volver a ese infierno?”. Ingenuamente mi hermana pequeña decía: “Puede que sean felices porque viven en un sitio donde hay corteinglés, como aquí no lo tenemos así nos va”. Inconvenientes de vivir en un pueblo.
Unos días antes del momento cumbre, mi madre procedía a preparar nuestro regreso a las aulas. La operación retorno comenzaba por extraer la ropa del año anterior de las profundidades del armario. La segunda fase consistía en probarnos la ropa, toda la que no me servía a mí pasaba automáticamente a ser propiedad de mi hermana y la que no nos servía a ninguna de las dos se lavaba, planchaba y empaquetaba para llevarla a la vecina, unos años menor que mi hermana.
El material escolar era mi ámbito de acción. Rebuscaba por casa todos los bolígrafos sin morder, hacía un montoncito y ponía a mi hermana con un trozo papel a probarlos. Mientras ella me gritaba “Este está lleno y no pinta… ¿que hago?”, yo adecentaba los cuadernos viejos arrancando las hojas escritas y planchando las esquinas con mucho cuidado. Un auténtico trabajo artesanal que remataba forrando los cuadernos con plástico y fotos de cuadros recortadas de revistas. Porque una cosa es ser pobre y otra muy distinta incultos, así a mi hermana le ponía a “Las Meninas” en el cuaderno de matemáticas y yo me reservaba año tras año “Los Girasoles” de Van Gogh para el de lengua.
La siguiente fase implicaba una expedición a casa de la vecina. Mamá y ella eran amigas desde su más tierna infancia, y ambas habían decidido con gran sentido de la economía por su parte, tener los hijos intercalados. De esta forma, yo heredaba lo que a sus dos hijos mayores no les servía, su hija me heredaba a mí, mi hermana la heredaba a ella, y la pequeñina, la pobre, nos heredaba a todos.
Cargadas con la ropa usada, y una cesta de manzanas (cuando se vive en el campo se aprende a ser agradecidos con productos de la tierra) nos íbamos a la casa de al lado. “Hola, venimos por los libros. Traemos ropa y manzanas”. “Pues muy bien. Ahí tenéis los libros viejos, en esta bolsa está la ropa vieja, y le lleváis a mamá este cesto con peras”. Finalizada la transacción, volvíamos al hogar a transmitir el informe de la expedición: “Mamá, sólo me vale un libro, y dos faldas”. “¡Qué le vamos ha hacer!, mañana vamos a la tienda a comprar el resto de los libros, ropa, y muchos leotardos para las faldas”.
Durante años sólo hubo otra cosa que odiase más que la vuelta al cole: los malditos leotardos.
Comentario:
Yo tambien soy la pequeña ... tambien heredaba todo: libros, ropa, y hasta colonias que ya no le gustaban!! ..
Dicen que cada casa es un mundo pero hay que ver que mundos más parecidos!!
Dicen que cada casa es un mundo pero hay que ver que mundos más parecidos!!
Comentario:
Soy la hermana pequeña y solo puedo decir esto: YO TAMBIEN ODIO LOS LEOTARDOS
Comentario:
Para que no se te de hablar de ti misma lo haces bastante bien!
Saludos!
Mario
Saludos!
Mario
Comentario:
jajajaja si, no m gustaba nada ser la hermana pekeña, todo usado y además luego mi hermana se kejaba la jodia... xDD ¬¬ tendrá morro... ahora es ella kien m roba la ropa..
Comentario:
Jajaja, qué gracia. Yo nunca he heredado, soy la mayor, y encima tengo un hermano pequeño, no hermana, así que ese ritual no lo teníamos.
Este es mi último año de carrera y sigo con el ritual de los bolis...
Este es mi último año de carrera y sigo con el ritual de los bolis...