Blogs.ya.com Quitar publicidad
Cosas de una chica de treinta
La vida tal cual es, le pese a quien le pese
Suscribir con Bloglines
Sindicación
 
Como vestirse para salir con un millonario
Después de la polémica suscitada por el post sobre el “Plan Marilí”, especialmente las consultas de internautas interesadas/os en la evolución de dicho plan, y como mi vida es un rollo (no voy a postear historias como: me levanto a las 8 me lavo, desayuno, saco los apuntes, miro por la ventana… ¡si me aburro con sólo escribirlo!) he decidido continuar con la crónica de la Marilí, mucho más animada que mi propia vida (¡triste es decirlo, pero más triste es vivirlo!).

La verdad es que la Marilí me estresa un montón, al principio era graciosa y tal, pero ahora no consigo aguantarla sobria, no calla ni debajo del agua, y su tema favorito es ELLA misma y sus circunstancias, su conversación está bien si no sabes que ponerte para una boda, pero a la larga produce migrañas. Pero como soy buena y hago lo que sea por mis lectores (para cuatro que tengo, tampoco les voy a llevar la contraria), me tomé un par de aspirinas, metí en el bolso un manual de biblioteconomía, y me fui para la conserjería.

Allí estaba ella, dándole vueltas a la “cosmo”, dos besos, que alegría verte, fotocopia cuanto quieras que hoy le han cambiado el tonner y va de vicio, y no veas la de cosas que te tengo que contar. Mientras yo asesino el manual a golpe de fotocopia, la Marilí me pone al tanto de su rollo con el pizarrero, a la vez que me informa de las últimas tendencias para esta primavera verano, que se anuncian mega mega fhasion, y claro ha llegado el momento de renovar el vestuario. Esto último significa que ha cobrado ya su sueldo de teleoperadora (ha decidido pluriemplearse, porque la conserjería no da ni para pipas) y tiene ganas de fundírselo.

Yo sigo dale que te pego, chaca chaca, dándole caña a la fotocopiadora con alegría, cuando me propone ¿Quedamos mañana para ir a ver tiendas y captar in situ las nuevas tendencias?. Pensé unos instantes en la torre de apuntes sobre mi mesa y luego en las tiendas llenas de ropa nuevecita, con sus alegres colores, sus complementos, y las colas ante los probadores … vamos, que no me pude aguantar, y dije: SI. Esta actitud no me llevará a una cómoda plaza de funcionaria.

Vestida de shopping, tal como aconsejan las revistas especializadas (playeros, vaqueros cuanto más usados: más cómodos, camiseta fina para poder vestirte por encima si el probador está petado, y un bolso enooooooorme para meter muchas muchas cosas) Con esas pintas de ni arreglada ni informal me encuentro con la Marilí, cuando la ví casi me caigo de la impresión. Vestía como las mises cuando las llevan de excursión: vaqueros de marca, taconazos de aguja, camiseta de marca (imitación, espero), bolsito de de osos (no voy a dar marca, que ya tienen bastante publicidad) gafas de sol, pintada como una puerta… ¡parecíamos la famosa y su criada-secretaria!.

Yo iba directa a las tiendas populares, donde hemos comprado toda la vida, y donde acabaremos comprándonos la mortaja porque el sueldo no da para más. Pero la Marilí no pensaba igual: “Mira chata, yo ahora tengo un novio importante, y no puedo salir con él vestida de trapillo, necesito ropa de marca, y además auténtica, que mi chico no es tonto”. Dicho y hecho, nos hicimos la ruta de las boutiques. Durante toda una tarde fui testigo de cómo la Marilí a base de hacer pirulas con las tarjetas de crédito, adquiría su nuevo look, como si fuese hija de marqués y empresaria de la construcción. Por si queda alguna duda, yo iba de chacha.
A medida que la Marilí acumulaba bolsas, me las pasaba, para poder revolver entre las perchas, y se olvidaba de que me las había dado. Al final íbamos por la calle, ella delante con sus gafas de sol y su bolso con osos, hablando por el móvil en plan estrella, y yo detrás con bolsas hasta los dientes. Para acabar de rematar mi humillación, apareció Solete.

Solete es el único exnovio con el que me hablo, persona bondadosa, inteligente, sensible a la par que guapo, de todos mis ex, nunca me ha acusado de destrozarle la vida, claro que también es el único que ahora es alto ejecutivo de una importante empresa multinacional, gana pasta por un tubo y siempre lleva cara de satisfacción sexual, no como mis otros ex, los pobres…

Verle e intentar ahorrarme un bochorno fue todo uno, y como no había donde esconderse, metí la cabeza en una de las bolsas mientras decía ¡cuantas cosas bonitas has comprado, Marilí!. No sirvió de nada. Solete se operó de miopía recientemente y ahora no se le escapa detalle, especialmente si soy yo en una situación incómoda.

- Hola Miércoles, cuanto tiempo! ¿has engordado verdad?.
- Solete, no te había reconocido, claro con ese traje de mormón…
- Cosas del trabajo, no todos podemos permitirnos ir en plan gañán como otras…
- Ya, es que en la vida todo tiene sus cosas buenas y malas …

En esto, el detector de hombres de la Marilí se puso en marcha, y cuando comprobó que había un espécimen con aspecto de economía desahogada y encima guapo, se le encendieron todas las luces de alarma, guardó el móvil, y con las palabras “Al ataque” escritas en la cara nos cortó tan amigable diálogo.


 
Comentario:
Tengo 2 teorías
1. Marilí es una pedorra, y su novio es el "alcalde rokero del pp". Ya sabes con pelas, pero un hortera que no sabe cantar
2. Solete seguirá estando buenísimo con esos ricillos............. Es gilipollas pero no quiero dialogar con el :)
 
Comentario:
Esto cada día se pone mas emocionante :-P

sigue....
 
Comentario:
Dónde está la foto de Marilí. ¿Toda mi vida viviendo ahí y no la conozco? Increíble. Espero ansiosa la nueva entrega del cuento, que probablemente acabará con Marilí asesinada bajo una montaña de bolsas y Miércoles buscando un lugar alejado donde ocultar los guantes de latex para q el CSI no la detenga.
 
Comentario:
Ja, ja, bueno niña que suerte: un ex que te habla ..., me alegro de tu retorno.
No