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Cosas de una chica de treinta
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¿Le llamo, no le llamo?
En estos días de exilio laboral en la iglesia, lleno el aburrimiento leyendo todo lo que cae en mis manos: prensa por las mañanas, novelas por las tardes, y el temario de las opos a ratos. Las ancianitas cafeinómanas han pronosticado que me quedaré ciega o me volveré loca (sí, como Don Quijote) de tanto leer. Es maravilloso que la gente profetice desgracias con tanta alegría: te vas a quedar ciega, acabarás loca perdida, tonta, no sabrás donde tienes la mano derecha, a un amigo de un amigo de mi sobrino le pasó lo mismo… todo alegrías.

Mal que les pese a las ancianitas yo sigo en mis trece y gracias a mi perseverancia en el vicio, he encontrado tema para este post (¿a qué es increíble que la lectura proporcione beneficios además de ceguera y locura?). Esta semana me hallaba repantingada al sol leyendo una revista para mujeres, de esas que lo mismo te aconsejan un anticelulítico con efecto tensor e hidratante que una postura de contorsionista para sorprender a tu pareja en la cama (y de paso a los servicios de urgencias cuando te vean llegar retorcida por una contractura digna de una gimnasta rítmica), cuando topo con una columna titulada “no me llama no me llama” la columnista (una chica bastante mona, si la foto es real) contaba como había conocido un chico estupendo en una fiesta, se habían dado los teléfonos, el prometió llamarla, y una semana después el chaval no se había dignado a descolgar el teléfono. La columnista se lamentaba con mil adjetivos distintos por la falta de seriedad del susodicho.

La historia mas vieja del mundo, Brigdet Jones y sus amigas se pasan toda la novela con el mismo tema (no me llama, no me llama, ¡Ay! ¿Por qué no me llama?) miles de capítulos de series de televisión han basado su trama en esa situación. Podría decirse que desde que Grahan Bell inventó el teléfono las mujeres sufren este drama. Desde mi punto de vista UNA SOLEMNE TONTERÍA.

¿En que cabeza cabe que una mujer independiente del siglo XXI se pase una semana (¡dios mío, una semana entera! ¡siete días desperdiciados como persona y como mujer!) esperando a que suene el teléfono? ¿Es que no hemos aprendido nada? ¿Tan difícil es coger una misma el teléfono, marcar y decir algo así como: “Hola Pacopepe ¿me recuerdas? Soy MaryLety, la de la minifalda vaquera y el top verde que conociste en el sábado pasado. ¿Te apetece quedar para tomar un café?”. Y ya está, no es tan difícil, si te dice que no, pues nada, a otra cosa mariposa, y si te dice que sí… pues mira que bien.

No entiendo como una situación tan simple es retratada como un drama pasional, el fracaso de tu vida (no me llama, ¿Qué he hecho mal? ¿no le gusto? ¿soy fea, tonta, gorda, paticoja...? Las mujeres podemos subir 8 miles (o como se diga), dirigir misiones en el espacio, gobernar países, conducir retroexcavadoras, formatear nuestro ordenador … pero no podemos llamar a un hombre, es absurdo y patético.

Después del discurso feminista confesaré que la necesidad fue la causa que me empujó a tomar la iniciativa telefónica. Nunca me ha gustado ver pasar la vida desde fuera, ni contemplar la fiesta desde la barra. Cuando comprobé que los chicos no me llamaban, decidí tirarme a la piscina y llamar yo. Las dos primeras veces me costó un triunfo, las siguientes fue divertido, y al final, le cogí el gusto. Era super divertido, si descolgaba el chico, le daba un susto de muerte, y con la impresión no podían negarse a quedar. Pero si se ponía su madre era aún mejor. Las madres suelen reaccionar positivamente ante una voz educada y con un toque de humildad, si el chico no pensaba quedar, la madre le obligará: ¡como vas ha hacerle eso a una chica tan maja!

Ignoro si la columnista lee mi blog, imagino que no, pero voy a fingir que es una de mis lectoras más asiduas, y voy a darle un consejo: mira chata, cabe la posibilidad que el macizo que conociste sea un despistado crónico y haya perdido tu teléfono (se de lo que hablo, vivo con uno así) en estos momentos el pobre, se encuentra en su casa tirado junto al teléfono, deprimido, porque tu no le llamas y él es un inepto por perder el bono-bus usado donde tan diligentemente anotaste el número de tu móvil, así que deja de llorar y échale valor, piensa que dentro de diez años pensarás en esto, y te reirás.
 
Comentario:
Pues yo creo que si le has dao el telefono a un tío y no te llama, primero, o se esta haciendo el duro, para que estes más ansiosa, o, y siento ser yo quien te lo diga (dirigido a todas las ansiosas) eres fea de capirote. Sí es cierto, yo ya me he hecho a la idea, por más que doy mi telefono no consigo que ninguna femina me llame, tal vez es que no son de la lista esa de las que llaman (tendré que pasaros mi teléfono). Lo verdaderamente difícil para los tíos es que una chica nos de su teléfono (sintoma evidente de que quiere que la llamemos). Así que nada, bienvenidas al club de los fe@s y solter@s perpetuos y paciencia...
PD: lo de las prácticas sexuales, es bastante discutible...
 
Comentario:
yo estoy en la lista de las que llaman jaja, y he de decir cuan divertido resulta, nunca te dicen NO.
Menos mal que no soy yo la única que lo piensa.
besos loca.
 
Comentario:
queridisima sister:
ya que estamos en plan feminista te recordaré las reglas basicas de las citas.
1. llama tu, pero si lo haces más de dos veces, hazlo con identidad oculta y en espacio de más de 2 horas o pensará que estas chiflada
2.cuando conteste, se directa, pero no ansiosa. Si pone una excusa mala que no te note decepcionada. ya llamará el
3.nunca practiques juegos sexuales expertos la primera noche. que crea que eres inexperta y te tiene que enseñar. así volverá a llamar
besos y buena suerte chicas (y chicos)
 
Comentario:
Amén
 
Comentario:
Ok.

Y que tienen que dar lastimica los dos ansiosos pendientes del teléfono, que no? jeje

Siempre es mejor llamar y quitarse la duda.
No