El espíritu de las navidades pasadas (cuento, evidentemente, de navidad)
El despertador sonó a las 7 menos cuarto de la mañana, saqué la mano de debajo de la nórdica, y plof… la maquinita cambió su domicilio sobre la mesita, por las ignotas regiones ocultas bajo la cama. El se lo buscó. Por las ganas no saldría de la cama, es Nochebuena y no he pegado ojo. El vecino ha colocado unas luces en la ventana justo frente a la mía, muy monas, se encienden y se apagan, se encienden y se apagan, lo malo es que esta noche se han estropeado y a la vez hacen un ruido rítmico prrrrr prrrr prrrr prrrr, así todo el tiempo. En un momento de locura me he levantado, he cogido unas piedras de río que me regalaron por mi cumpleaños para crear un ambiente más armónico en el salón, y la he emprendido a pedradas contra las luces. Mi chico miraba desde la cama un poco asustado y medio dormido, mientras gritaba “cierra la ventana que entra frío”. No he parado hasta hacer puntería, la instalación ha hecho PUUM y me he metido en la cama helada pero feliz.
En mi trabajo hay una norma no escrita, pero inexorable: el que llega tarde, pringa. Y hoy, Nochebuena, el día que nadie quiere pringar, yo he llegado la última y con más de media hora de retraso, al entrar por la puerta mi jefa no ha esperado a que cuelgue el abrigo para encargarme el informe de cierre anual, Y por supuesto lo quiere antes de ultima hora en su mesa. Lo dicho, el que llega tarde: pringa.
Tecleo medio ausente pensando en la cena, sí en la oficina tenemos normas no escritas, pero inexorables, en mi familia la costumbre de nuestros mayores, va a misa, y el menú de Nochebuena está estrictamente legislado: de primer plato gachas de harina y de segundo cordero. Todo muy simbólico. Las gachas se impusieron durante “los años del hambre” al parecer unas navidades no tenían nada que comer, excepto leche y harina, entonces una de mis tatarabuelas, ideó la receta y todos pudieron comer. Cuando los malos tiempos pasaron se mantuvieron las gachas, acompañadas de cordero como símbolo de prosperidad. Desde que tengo uso de razón, cada navidad me cuentan esta historia, y la verdad, ya huele el tema. Yo preferiría chuperretear langostinos como hace todo el mundo.
En ese instante me doy cuenta de que he olvidado descongelar el cordero, y que en mi familia no les gusta el sabor de la carne pasada por el microondas, son muy especiales ellos, y después del trabajo no le va a dar tiempo para descongelarse de forma natural. La angustia se apodera de mí, es la primera vez que organizo la cena de Nochebuena, y va a salir un churro que pasará a los anales históricos de mi familia, seré recordada de generación en generación como la tatarabuela desastrosa con fijación por las luces de navidad. Desesperada llamo al único hombre que puede salvarme:
- ¡Abuelo! ¿Dónde estás? ¡te necesito!
- Pues va a ser que no, porque tengo una mañana muy movida. Ahora mismo estoy en el Centro Comercial, voy a hacer de reclamo para tu madre.
- ¿Qué me estás contando?
- Tu pobre madre ha conseguido trabajo de promotora comercial, vende la colonia que ha sacado la folclórica esa que era tan famosa cuando la guerra de Marruecos, tu no la recordarás… pues la pobre aún no se ha estrenado, y claro, como va a comisión… no le va a llegar el sueldo ni para pagar el autobús… por eso hemos planeado lo siguiente: yo finjo ser un cliente cualquiera, le compro la colonia y digo que mi esposa es feliz desde que la usa. A ver si así la gente se anima. ¿A que es buena idea?
- ¿Y abuela donde está?
- Tiene hoy el concurso de tejedoras, está muy ilusionada, tiene posibilidades de ganar y todo.
- ¿Entonces quien saca el cordero del congelador?
- No se, pero tu no te preocupes, que estamos en Nochebuena.
No, si yo no me preocupo, sólo llevo toda la mañana sin ir al baño, y tengo un hambre de lobo, el informe no se acaba nunca, y en la oficina están empezando a preparar la fiesta de Nochebuena, a la que no puedo asistir, la jefa me ha comunicado que la organizarán en la sala de juntas, para no molestarme mientras liquido el informe, debe ser el espíritu navideño, el que le impulsa a ser bondadosa.
Encima, este año, cenaremos salchichas.
Aprovechando un despiste de la jefa, llamo discretamente a cafetería, y pido que se ponga Juancar:
- Juancar, por favor, ¿puedes traerme a la oficina una tostada integral y un café con leche y sacarina? Es que estoy castigada, no puedo bajar a la cafetería y me caigo de hambre…
- ¿Y para que vas a comer esa porquería? Si en una hora os subimos tres bandejas de jamón serrano y canapés de caviar.
- Ya, pero es que no puedo ir a la fiesta tampoco…
- Tu jefa es como un dolor… venga, te lo llevo, pero sólo porque es Navidad…
- ¡¡¡Gracias!!! Oye… se discreto…
- No te preocupes, ya sabes que he servido copas a los más altos dignatarios, la discreción es en mí algo innato, Chati.
Cuarto de hora después un vozarrón inunda la oficina:
- ¡Chati! ¡Aquí tienes tu desayuno! – cruza por delante de las narices de la jefa con la bandeja en alto, y me planta encima de la mesa una caña y un pincho de tortilla. ¡Que te aproveche, guapa! ¡Y Feliz Navidad a todos!
La jefa se aproxima a mi mesa, mirando fijamente la caña:
- Estaba yo pensando, que el informe me lo pasas impreso y luego lo leemos entre las dos, para corregir los errorcillos que puedas haber cometido…
Mi vida es una mierda.
A juzgar por los gritos, la fiesta de la oficina está en pleno apogeo cuando termino el dichoso informe. Odio a todo el mundo, y sólo quiero salir de allí, irme a mi casa, sacar el cordero del congelador, meterlo en el microondas sin que se de cuenta mi familia, y cocer las gachas siguiendo la tradicional receta de mi tatarabuela. Luego cenaré, y beberé hasta caerme al suelo donde no pienso levantarme hasta el final de las fiestas.
Pulso imprimir, el informe toma cuerpo de papel y al leerlo por encima me parece bastante bueno, digno de un ascenso, o por lo menos de un regalito navideño, me siento más optimista, termino la caña, canturreo “Campana sobre campana” y entonces la impresora hace: piiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii “atasco papel”. Nadie me ve, desenchufo la impresora, le abro las tripas, saco el papel (me corto), la cierro, vuelvo a enchufar, y le doy tres golpes secos antes de volver a imprimir, la máquina renquea, pero al final se rinde ante mi superior inteligencia y escupe folios.
En la fiesta, mi jefa se está poniendo ciega a jamón y parece haberse olvidado de mí, dejo el informe sobre su mesa con un post-it: “He tenido que salir por asunto familiar grave. Feliz Navidad y disfruta de la fiesta”. Cinco minutos después estoy en la calle y por primera vez en todo el día me siento libre.
Cuando llego a casa, mis abuelos están viendo una película del oeste en el DVD, en el suelo hay una copa enorme que pone “A la tejedora más rápida del barrio” y la casa huele a colonia.
- ¿Qué es este olor?
- Nardo, clavel y azahar – y mi abuela me rocía con un perfumador- es lo que vende tu madre en el centro comercial.
- Abuela ¡por dios! ¡Que huele a gominola derretida!
Suena el timbre, abro, y encuentro a los del restaurante de la esquina con cajas de comida.
- ¿Esto que es?
- La comida de navidad- mis abuelos mi miran como si fuese boba, la hemos encargado, ¿verdad que es práctico? Calentar y comer, además en platos de plástico, para no tener que fregar después.
- ¿Y que pasa con las gachas y los años del hambre?
- Mira nieta, los años del hambre, pues que no vuelvan.
En mi trabajo hay una norma no escrita, pero inexorable: el que llega tarde, pringa. Y hoy, Nochebuena, el día que nadie quiere pringar, yo he llegado la última y con más de media hora de retraso, al entrar por la puerta mi jefa no ha esperado a que cuelgue el abrigo para encargarme el informe de cierre anual, Y por supuesto lo quiere antes de ultima hora en su mesa. Lo dicho, el que llega tarde: pringa.
Tecleo medio ausente pensando en la cena, sí en la oficina tenemos normas no escritas, pero inexorables, en mi familia la costumbre de nuestros mayores, va a misa, y el menú de Nochebuena está estrictamente legislado: de primer plato gachas de harina y de segundo cordero. Todo muy simbólico. Las gachas se impusieron durante “los años del hambre” al parecer unas navidades no tenían nada que comer, excepto leche y harina, entonces una de mis tatarabuelas, ideó la receta y todos pudieron comer. Cuando los malos tiempos pasaron se mantuvieron las gachas, acompañadas de cordero como símbolo de prosperidad. Desde que tengo uso de razón, cada navidad me cuentan esta historia, y la verdad, ya huele el tema. Yo preferiría chuperretear langostinos como hace todo el mundo.
En ese instante me doy cuenta de que he olvidado descongelar el cordero, y que en mi familia no les gusta el sabor de la carne pasada por el microondas, son muy especiales ellos, y después del trabajo no le va a dar tiempo para descongelarse de forma natural. La angustia se apodera de mí, es la primera vez que organizo la cena de Nochebuena, y va a salir un churro que pasará a los anales históricos de mi familia, seré recordada de generación en generación como la tatarabuela desastrosa con fijación por las luces de navidad. Desesperada llamo al único hombre que puede salvarme:
- ¡Abuelo! ¿Dónde estás? ¡te necesito!
- Pues va a ser que no, porque tengo una mañana muy movida. Ahora mismo estoy en el Centro Comercial, voy a hacer de reclamo para tu madre.
- ¿Qué me estás contando?
- Tu pobre madre ha conseguido trabajo de promotora comercial, vende la colonia que ha sacado la folclórica esa que era tan famosa cuando la guerra de Marruecos, tu no la recordarás… pues la pobre aún no se ha estrenado, y claro, como va a comisión… no le va a llegar el sueldo ni para pagar el autobús… por eso hemos planeado lo siguiente: yo finjo ser un cliente cualquiera, le compro la colonia y digo que mi esposa es feliz desde que la usa. A ver si así la gente se anima. ¿A que es buena idea?
- ¿Y abuela donde está?
- Tiene hoy el concurso de tejedoras, está muy ilusionada, tiene posibilidades de ganar y todo.
- ¿Entonces quien saca el cordero del congelador?
- No se, pero tu no te preocupes, que estamos en Nochebuena.
No, si yo no me preocupo, sólo llevo toda la mañana sin ir al baño, y tengo un hambre de lobo, el informe no se acaba nunca, y en la oficina están empezando a preparar la fiesta de Nochebuena, a la que no puedo asistir, la jefa me ha comunicado que la organizarán en la sala de juntas, para no molestarme mientras liquido el informe, debe ser el espíritu navideño, el que le impulsa a ser bondadosa.
Encima, este año, cenaremos salchichas.
Aprovechando un despiste de la jefa, llamo discretamente a cafetería, y pido que se ponga Juancar:
- Juancar, por favor, ¿puedes traerme a la oficina una tostada integral y un café con leche y sacarina? Es que estoy castigada, no puedo bajar a la cafetería y me caigo de hambre…
- ¿Y para que vas a comer esa porquería? Si en una hora os subimos tres bandejas de jamón serrano y canapés de caviar.
- Ya, pero es que no puedo ir a la fiesta tampoco…
- Tu jefa es como un dolor… venga, te lo llevo, pero sólo porque es Navidad…
- ¡¡¡Gracias!!! Oye… se discreto…
- No te preocupes, ya sabes que he servido copas a los más altos dignatarios, la discreción es en mí algo innato, Chati.
Cuarto de hora después un vozarrón inunda la oficina:
- ¡Chati! ¡Aquí tienes tu desayuno! – cruza por delante de las narices de la jefa con la bandeja en alto, y me planta encima de la mesa una caña y un pincho de tortilla. ¡Que te aproveche, guapa! ¡Y Feliz Navidad a todos!
La jefa se aproxima a mi mesa, mirando fijamente la caña:
- Estaba yo pensando, que el informe me lo pasas impreso y luego lo leemos entre las dos, para corregir los errorcillos que puedas haber cometido…
Mi vida es una mierda.
A juzgar por los gritos, la fiesta de la oficina está en pleno apogeo cuando termino el dichoso informe. Odio a todo el mundo, y sólo quiero salir de allí, irme a mi casa, sacar el cordero del congelador, meterlo en el microondas sin que se de cuenta mi familia, y cocer las gachas siguiendo la tradicional receta de mi tatarabuela. Luego cenaré, y beberé hasta caerme al suelo donde no pienso levantarme hasta el final de las fiestas.
Pulso imprimir, el informe toma cuerpo de papel y al leerlo por encima me parece bastante bueno, digno de un ascenso, o por lo menos de un regalito navideño, me siento más optimista, termino la caña, canturreo “Campana sobre campana” y entonces la impresora hace: piiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii “atasco papel”. Nadie me ve, desenchufo la impresora, le abro las tripas, saco el papel (me corto), la cierro, vuelvo a enchufar, y le doy tres golpes secos antes de volver a imprimir, la máquina renquea, pero al final se rinde ante mi superior inteligencia y escupe folios.
En la fiesta, mi jefa se está poniendo ciega a jamón y parece haberse olvidado de mí, dejo el informe sobre su mesa con un post-it: “He tenido que salir por asunto familiar grave. Feliz Navidad y disfruta de la fiesta”. Cinco minutos después estoy en la calle y por primera vez en todo el día me siento libre.
Cuando llego a casa, mis abuelos están viendo una película del oeste en el DVD, en el suelo hay una copa enorme que pone “A la tejedora más rápida del barrio” y la casa huele a colonia.
- ¿Qué es este olor?
- Nardo, clavel y azahar – y mi abuela me rocía con un perfumador- es lo que vende tu madre en el centro comercial.
- Abuela ¡por dios! ¡Que huele a gominola derretida!
Suena el timbre, abro, y encuentro a los del restaurante de la esquina con cajas de comida.
- ¿Esto que es?
- La comida de navidad- mis abuelos mi miran como si fuese boba, la hemos encargado, ¿verdad que es práctico? Calentar y comer, además en platos de plástico, para no tener que fregar después.
- ¿Y que pasa con las gachas y los años del hambre?
- Mira nieta, los años del hambre, pues que no vuelvan.
Comentario:
¡¡¡Guau!!! Cuando sea joven, quiero ser, escribir y tener novio como tú. Voy a seguir leyéndote para reafirmarme en mis deseos.
Comentario:
Miercoles, estas navidades solo conoci a tu chico y a David, cuando vaya en Semana Santa me presentas al resto de tu familia, que debe ser un punto.
Espero que el parqué no sufriera mucho por mi visita.
Bueno, lo dicho no svemos en S.Santa (espero).
Espero que el parqué no sufriera mucho por mi visita.
Bueno, lo dicho no svemos en S.Santa (espero).
Comentario:
Estoy esperando el post de la cuesta de enero...
YO.
YO.
Comentario:
Ya casi te codeas con Dickens... Bonito cuento de Navidad, aunq sé q no comiste gachas ni na parecido.
Has podido observar que mucha gente coincide con mi opinión de que has de dar el salto de la blogosfera a la gran pantalla, plantéatelo porque es tu destino. Lo siento en el aire, lo huelo en la tierra, lo siento en el agua... tu destino es Hollywood.
Besos
Has podido observar que mucha gente coincide con mi opinión de que has de dar el salto de la blogosfera a la gran pantalla, plantéatelo porque es tu destino. Lo siento en el aire, lo huelo en la tierra, lo siento en el agua... tu destino es Hollywood.
Besos
Comentario:
¿Feliz año 2006 miércoles adams!.
Es la primera vez que leo tu blog y me gusta mucho.
He llegado hasta aquí a través del blog de óscar.
La verdad tus comentarios en su blog siempre me han gustado mucho.Coincidimos en muchas cosas y además, como ya me acerco peligrosamente a los 30 y me está entrando la crisis,¿qué mejor que leer tu blog?.Así me voy identificando con las cosas de una chica de 30... aunque sinceramente, debo estar envejeciendo muy rápido porque ya me siento muy identificada en algunos aspectos.
En fin,gracias por amenizarme estas tardes tan aburridas en las que no trabajo por las tardes, en las que no se puede disfrutar de nada en este pueblo apartado de todo-excepto de la electricidad y teléfono- y en el que la gente de mi edad se ha extinguido o es demasiado rara,casera o introvertida como para entablar conversación con una de casi 30 como yo.
El cuento de navidad,sinceramente,genial
Es la primera vez que leo tu blog y me gusta mucho.
He llegado hasta aquí a través del blog de óscar.
La verdad tus comentarios en su blog siempre me han gustado mucho.Coincidimos en muchas cosas y además, como ya me acerco peligrosamente a los 30 y me está entrando la crisis,¿qué mejor que leer tu blog?.Así me voy identificando con las cosas de una chica de 30... aunque sinceramente, debo estar envejeciendo muy rápido porque ya me siento muy identificada en algunos aspectos.
En fin,gracias por amenizarme estas tardes tan aburridas en las que no trabajo por las tardes, en las que no se puede disfrutar de nada en este pueblo apartado de todo-excepto de la electricidad y teléfono- y en el que la gente de mi edad se ha extinguido o es demasiado rara,casera o introvertida como para entablar conversación con una de casi 30 como yo.
El cuento de navidad,sinceramente,genial
Comentario:
Tu vida tiene que saltar a la gran pantalla, lo veo.
Imaginación no te falta y de talento vas sobrada.
A pasar un buen año.
Imaginación no te falta y de talento vas sobrada.
A pasar un buen año.
Comentario:
Hola Miércoles, como me voy mañana de vacaciones hasta el lunes aprovecho para desearte una buena entrada de año, y que en 2006 sigamos riéndonos tanto como este con tus cosas de una chica de treinta. Besos!!
Comentario:
qué bonito, por diós!
felices navidadas, o lo que queda de ellas!
un besazo!
felices navidadas, o lo que queda de ellas!
un besazo!
Comentario:
Después de meses y meses de inhabilitación, he vuelto, y que sepas que mi brazo roto y yo te leemos con ganas. Tu cuento de navidad es digno de un capítulo de Friens o las Chicas Gilmore, y en cuanto a la historia de las clases de inglés...
Bueno, no sabría si incluir a mi padre entre las funcionarias o los prejubilados (cualquiera de las dos etnias me daun poco de repelus). El caso es que el también inició un cursillo parecido y lo acabó convirtiendo en un hobby indispensable más en su rutina diaria,entre su obsesión por el senderismo y el fumar (aficciones que, por otro lado, deberían ser incompatibles...pero bueno). No hacía más que contarnos "que si su Peter por aquí, su Peter por allá", que que buen Teacher que es su teacher y que lo mucho que estaba aprendiendo a ahora a su edad, que si ahora entendía por fin la cancioncita esa de You're bautiful y talycual...¡él, que cada vez que tarareaba una canción en la dichosa brithis language me recordaba a ese capitulo de 7 vidas en el que Aida comienza a aprender inglés diciendo...Howard,Howard...howardyou?!
Bueno, felices fiestas miercoles, que te sea leve...
Bueno, no sabría si incluir a mi padre entre las funcionarias o los prejubilados (cualquiera de las dos etnias me daun poco de repelus). El caso es que el también inició un cursillo parecido y lo acabó convirtiendo en un hobby indispensable más en su rutina diaria,entre su obsesión por el senderismo y el fumar (aficciones que, por otro lado, deberían ser incompatibles...pero bueno). No hacía más que contarnos "que si su Peter por aquí, su Peter por allá", que que buen Teacher que es su teacher y que lo mucho que estaba aprendiendo a ahora a su edad, que si ahora entendía por fin la cancioncita esa de You're bautiful y talycual...¡él, que cada vez que tarareaba una canción en la dichosa brithis language me recordaba a ese capitulo de 7 vidas en el que Aida comienza a aprender inglés diciendo...Howard,Howard...howardyou?!
Bueno, felices fiestas miercoles, que te sea leve...
Comentario:
Qué buen relato, real como la vida misma. Y qué puntazo lo de la colonia jejeje Espero que pases una Feliz Navidad!! Besosssss
Comentario:
Hola de nuevo, siento mucho decirte que no somos compañeras de trabajo, trabajo en un despacho de abogados de Murcia, con mi jefe y su mujer (mi jefa).
Yo es que debo tener un rostro muy común, porque hasta de Londres he recibido llamadas diciéndome que me habían visto, cuando en ese momento estaba yo echando cuentas en el despacho.
Yo es que debo tener un rostro muy común, porque hasta de Londres he recibido llamadas diciéndome que me habían visto, cuando en ese momento estaba yo echando cuentas en el despacho.
Comentario:
Jajaja, ¡qué bueno! Un puntazo tu abuela, lo de encargar la comida es lo mejor. El día de Nochebuena mi madre estaba que trinaba, to' el día pringando por la cena de marras para acabar con los entrantes y la comida en media hora (es que somos así de rápidos comiendo, no vaya a ser que alguien te quite un trozo de cordero).
Felices Fiestas
Felices Fiestas
Comentario:
La mejor historia de Navidad que he oído
Comentario:
Seguro que no está tan bueno como las gachas y el corderico, pero ¿Y lo bien que has quedado?.
Feliz Navidad Miércoles.
Feliz Navidad Miércoles.
Comentario:
Después de esto solo me queda desearte unas Navidades más felices que las anteriores, Miércoles Adams.