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Mierda de política
Se trata de desmitificar y poner en su sitio a los políticos (sobre todo en el País Vasco)
Acerca de
En la sociedad políticamente correcta en la que vivimos, no se pueden decir ciertas cosas. Seamos irreverentes con nosotros mismos y riámonos. En el País Vasco se dan algunas situaciones estrambóticas. Es ridículo oír lo que se oye, especialmente de políticos que están desconectados de la realidad. Fuera de su mundo hipotético nada es verdad (es lo que piensan en su egolatría y soberbia). ¿Se merecen seguir ahí? ¿Se merecen que les tratemos con esa magnanimidad que les otorgamos? ¿Haríamos nosotros lo mismo que ellos?. Hablemos de todo eso con libertad, pero con sentido común.
Sindicación
 
Utilización de los inmigrantes por parte de los partidos políticos
Todos hemos podido ver cómo los partidos políticos se han puesto las pilas para aglutinar a la masa de inmigrantes que viven y trabajan en este país. Claro, sólo en la época de elecciones, aunque, en esta ocasión, con la proximidad de dos peridos electorales, esa atención se prolongue hasta que se celebren los comicios del 2008.
La más llamativa, para mí, es la inicaitiva de la izquierda abertzale radical, Anitzak Ekimena. En esta ocasión pretenden, tras la muerte de dos inmigrantes ecuatorianos en un atentado de ETA en Barajas, reclamar el apoyo de los inmigrantes, de forma que hagan suyas las tesis que defienden los radicales.
Hacen alusión a las similitud de sus luchas (muchos de ellos descendientes de indígenas) contra la potencia colonizadora que oprimió y explotó a sus antecesores. Así, con ese planteamiento tan sencillo y superficial se atreven a ofrecer a estos ciudadanos una plataforma para que defiendan sus derechos (o eso les dicen).
La realidad es que sólo están hachiendo un uso torticero del discurso político. Les están usando. Por un lado les ofrecen la oportunidad de tomar parte en la vida política del país que les ha acogido y, por otro, recaban su apoyo para defender unas tesis que atacan los bases del país que les ha acogido. Es decir, luchar contra el sistema desde el sistema. Me recuerda a la Transición española: conseguir que las Leyes del Movimiento dieran luz a la Democracia.
En fin, de todas formas, me parezca mejor o peor, lo que echo de menos es que no se diga claramente lo que se persigue. Quizá no hay una meta a la que dirigirse, pero, al menos, habrá un camino con farolas en los laterales. Me pregunto quién habrá apagado las luces.
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