BJÖRK, NACIONALISMOS E IZQUIERDAS...FRACASO
Está claro que el título parece una melange de conceptos aparentemente difícil de conciliar. Sin embargo, sólo se trata de reflejar la línea argumental de esta breve reflexión.
Björk, cantante y actriz islandesa, ha comenzado su gira por España. Lo hizo ayer 13.7.2007 en Bilbao. Al parecer, esta artista vive a bordo de un barco, donde ha creado sus útlimas canciones.
Este último disco lleva una carga antinacionalista que no podemos pasar por alto. Según sus reflexiones, tras vivir a bordo de un barco y navegar por el ancho mar, la artista llega a la visión de que el mundo carece de límites, más allá de las dificultades que la Naturaleza pone para la comunicación. Cordilleras, lagos, mares, ríos, desiertos, o hielos, son escollos que la humanidad ha sabido franquear desde hace muchos siglos. Es decir, que la Naturaleza no es un impedimento insalvable para la comunicación, para el conocimiento, para la hermandad de las personas. Este sentimiento, inherente a cualquier persona de izquierdas, en la que las consideraciones sociales igualitarias juegan un papel principal, le lleva al conocido internacionalismo, señal de cualquier movimiento de izquierdas, por muy leve que éste sea.
Björk es de izquierdas y crea un disco, en consonancia con sus creencias y sus reflexiones, antinacionalista.
Este sentimiento antinacionalista es reconocible en la antigua URSS o en la Yugoslavia de Tito, por ejemplo.
Esto me lleva a la conclusión de que el nacionalismo vasco entra en una dinámica de contradicciones. Por un lado la izquierda radical vasca reclama la independencia como expresión máxima de su reivindcación nacionalista. Por otro lado, tienen la vocación internacionalista propia cualquier movimiento de izquierdas. Ahí está Askapena, materialización de ese sentimiento internacionalista, Es decir, la izquierda radical vasca reclama la independencia para hacer valer su especificidad pero hace gala de un sentimiento internacionalista, participando en los Foros Sociales, apoyando las iniciativas de los movimientos indígenas y demás. Esto ya es una primera contradicción. Pero hay más.
Hace unos meses se creó una fuerte polémica, que casi crea un conflicto diplomático entre España y Bolivia, debido al apoyo que la izquierda radical vasca estaba recibiendo en Bolivia.
En aras de ese apoyo, miembros de Askapena dieron una rueda de prensa en el país andino, en la que manifestaron que no apoyaban las ansias de autonomía que tienen en algunas provincias del país andino, las más ricas en recursos naturales.
Es decir, que no apoyan a otros grupos que tienen los mismos sentimientos que ellos. Claro está que los bolivianos que quieren la autonomía no son de las mismas ideas políticas que los muchachos de la izquierda radical vasca, ya que estas ansias están impulsadas por los empresarios y animadas por las multinacionales del petróleo que tienen intereses en ese país.
Es decir, para la izquierda radical vasca el sentimiento y la necesidad de independencia está ligado al pensamiento de izquierdas. Cuando la izquierda, más o menos radical, está instaurada en el poder, el sentimiento nacionalista ya no tiene razón de ser. Ello me lleva a que la izquierda radical vasca está gobernada por un cierto ideal dictatorial, poco ligado a la racionalidad profunda en la fundamentación de sus actividades. Se induce que la capacidad intelectual de los miembros de la izquierda radical vasca carecen de una preparación intelectual de enjundia, incluidos sus dirigentes, lo que les llevará al fracaso de su movimiento ineludiblemente.
Si tenemos en cuenta ese fracaso, que se puede inferir si observamos la evolución de ETA y su entorno, parece innecesario proceder a ningún proceso negociador que contemple cesiones por parte de los ganadores seguros. Quizá el proceso negociador sólo debe estar enfocado a evitar algunas muertes que podrían ser la consecuencia de los estertores de última hora del movimiento terrorista. A estas alturas de la historia ya no es inteligente, práctico ni necesario alimentar el interés de la opinión pública sobre ETA y su entorno.
Una última consideración. El PP va a incluir en su programa político un cambio en el sistema electoral. No sabemos aún en qué sentido irá la propuesta pero, vaya por donde vaya, es seguro que los partidos minoritarios van a salir perdiendo. Claro está que el PP tiene que ganar las elecciones...pero si no es esta vez será la siguiente o la siguiente. Está claro que tendrá que alcanzar consensos con las otras fuerzas (lo digo en plural por disimular porque sólo le hará falta la connivencia del PSOE), pero lo conseguirá más pronto que tarde. Los partidos nacionalistas van a salir perdiendo y van a dejar de tener capacidad de influencia en la política del Estado, quedando relegados a los parlamentos autonómicos y si no...al tiempo. A los dos grandes partidos nacionales les interesa.
Björk, cantante y actriz islandesa, ha comenzado su gira por España. Lo hizo ayer 13.7.2007 en Bilbao. Al parecer, esta artista vive a bordo de un barco, donde ha creado sus útlimas canciones.
Este último disco lleva una carga antinacionalista que no podemos pasar por alto. Según sus reflexiones, tras vivir a bordo de un barco y navegar por el ancho mar, la artista llega a la visión de que el mundo carece de límites, más allá de las dificultades que la Naturaleza pone para la comunicación. Cordilleras, lagos, mares, ríos, desiertos, o hielos, son escollos que la humanidad ha sabido franquear desde hace muchos siglos. Es decir, que la Naturaleza no es un impedimento insalvable para la comunicación, para el conocimiento, para la hermandad de las personas. Este sentimiento, inherente a cualquier persona de izquierdas, en la que las consideraciones sociales igualitarias juegan un papel principal, le lleva al conocido internacionalismo, señal de cualquier movimiento de izquierdas, por muy leve que éste sea.
Björk es de izquierdas y crea un disco, en consonancia con sus creencias y sus reflexiones, antinacionalista.
Este sentimiento antinacionalista es reconocible en la antigua URSS o en la Yugoslavia de Tito, por ejemplo.
Esto me lleva a la conclusión de que el nacionalismo vasco entra en una dinámica de contradicciones. Por un lado la izquierda radical vasca reclama la independencia como expresión máxima de su reivindcación nacionalista. Por otro lado, tienen la vocación internacionalista propia cualquier movimiento de izquierdas. Ahí está Askapena, materialización de ese sentimiento internacionalista, Es decir, la izquierda radical vasca reclama la independencia para hacer valer su especificidad pero hace gala de un sentimiento internacionalista, participando en los Foros Sociales, apoyando las iniciativas de los movimientos indígenas y demás. Esto ya es una primera contradicción. Pero hay más.
Hace unos meses se creó una fuerte polémica, que casi crea un conflicto diplomático entre España y Bolivia, debido al apoyo que la izquierda radical vasca estaba recibiendo en Bolivia.
En aras de ese apoyo, miembros de Askapena dieron una rueda de prensa en el país andino, en la que manifestaron que no apoyaban las ansias de autonomía que tienen en algunas provincias del país andino, las más ricas en recursos naturales.
Es decir, que no apoyan a otros grupos que tienen los mismos sentimientos que ellos. Claro está que los bolivianos que quieren la autonomía no son de las mismas ideas políticas que los muchachos de la izquierda radical vasca, ya que estas ansias están impulsadas por los empresarios y animadas por las multinacionales del petróleo que tienen intereses en ese país.
Es decir, para la izquierda radical vasca el sentimiento y la necesidad de independencia está ligado al pensamiento de izquierdas. Cuando la izquierda, más o menos radical, está instaurada en el poder, el sentimiento nacionalista ya no tiene razón de ser. Ello me lleva a que la izquierda radical vasca está gobernada por un cierto ideal dictatorial, poco ligado a la racionalidad profunda en la fundamentación de sus actividades. Se induce que la capacidad intelectual de los miembros de la izquierda radical vasca carecen de una preparación intelectual de enjundia, incluidos sus dirigentes, lo que les llevará al fracaso de su movimiento ineludiblemente.
Si tenemos en cuenta ese fracaso, que se puede inferir si observamos la evolución de ETA y su entorno, parece innecesario proceder a ningún proceso negociador que contemple cesiones por parte de los ganadores seguros. Quizá el proceso negociador sólo debe estar enfocado a evitar algunas muertes que podrían ser la consecuencia de los estertores de última hora del movimiento terrorista. A estas alturas de la historia ya no es inteligente, práctico ni necesario alimentar el interés de la opinión pública sobre ETA y su entorno.
Una última consideración. El PP va a incluir en su programa político un cambio en el sistema electoral. No sabemos aún en qué sentido irá la propuesta pero, vaya por donde vaya, es seguro que los partidos minoritarios van a salir perdiendo. Claro está que el PP tiene que ganar las elecciones...pero si no es esta vez será la siguiente o la siguiente. Está claro que tendrá que alcanzar consensos con las otras fuerzas (lo digo en plural por disimular porque sólo le hará falta la connivencia del PSOE), pero lo conseguirá más pronto que tarde. Los partidos nacionalistas van a salir perdiendo y van a dejar de tener capacidad de influencia en la política del Estado, quedando relegados a los parlamentos autonómicos y si no...al tiempo. A los dos grandes partidos nacionales les interesa.
DIASPORA VASCA-DANIEL BILBAO-¿UN HERRIALDE MAS?

Me temo que habrá que hacer algo de pedagogía, ya que no es muy conocida la existencia y las funciones de lo que se denomina la Diáspora vasca. En este grupo se engloban todos aquellos vascos que, por unos motivos u otros, no viven en Euskal Herria. Sin lugar a dudas, es Sudamérica el lugar de mayor concentración de vascos que siguen las incidencias de Euskal Herria, con especial actividad en Argentina.
Allí es donde habita el señor de la fotografía, Daniel Bilbao, escritor y periodista y coordinador de la Diáspora Vasca en Argentina. Se prodiga bastante en Euskal Herria y recientemente ha firmado un acuerdo con Udalbiltza Kursaal sobre el DNI vasco (EHNA).
Bilbao suele escribir en medios alternativos (kaosenlared, lafogata, etc.), sobre todo en la red.
Hay que señalar que en la Diáspora coexisten todas las sensibilidades políticas que hay en el País Vasco (PNV, EA, Izquierda Abertzale), con las consabidas desavenencias y diferencias de criterio.
Daniel Bilbaotambién se ocupa de una página web en la que, desde luego, se muestra como miembro de la izquierda abertzale más radical.
Su lenguaje es el habitual de una persona que ha utilizado el mismo argumento una y otra vez. De tanto repetir la misma idea durante tantos años, la idea se ha quedado obsoleta, porque todo el entorno ha cambiado.
Siempre me dirán que todo depende del color del cristal con que se mire. Me podrían decir que, ¿qué ha cambiado en Euskal Herria en estos 40 años de existencia de ETA?
Daniel Bilbao y los suyos, dirían que nada. Siguen utilizando el lenguaje de las izquierdas reprimidas por el régimen franquista. Ya sabéis: la ultraderecha postfranquista (PP), las izquierdas franquistas (no sé por qué llama así al PSOE), la represión, el problema político, etc.
Pero la realidad es que el entorno del 2007 no tiene nada que ver con los 60. Vivimos en democracia, Euskadi tiene un gobierno autónomo con grandes niveles de autogobierno (sí ya sé que aún no está todo como quiere Daniel y sus colegas), Europa manda cada vez más en detrimiento de las regiones, ETA se ha ido debilitando, las herriko tabernas están vacías, la juventud vasca se va desmarcando cada vez más de la lucha armada, la presión policial y las extradiciones se han ido incrementando...efectivamente todo ha cambiado.
En fin, el que tenga ojos para ver y entendederas para comprender lo que ve, que lo disfrute porque otros están sumidos en el oscuro túnel que les imponen las orejeras intelectuales de la violencia, como un berrinche infantil con pataleta incluída. La diferencia está en que el niño puede romper, como mucho, la estatuilla decorativa del pasillo, mientras que los otros jalean a unos bárbaros para rebanar cuellos. En fin, que no quepa duda de que las dos pataletas pasarán, una será calmada con un chupete o una piruleta y la otra con la acción policial y judicial o por puro hastío social. Ya veremos.
De todas formas, no puedo dejar de decir que las personas de la Diáspora no pueden pensar que tienen un peso específico en el conflicto. Entendiendo su interés en la situación, no deberían pretender tener un papel, ni siquiera de figurante.
Pienso en el papel discreto que otro pueblo emigrante, como el gallego, juega en la política local gallega. Se limitan a votar cuando toca y a recibir a los líderes políticos gallegos cuando visitan Argentina o el país en el que se encuentran.
A pesar de la tan manida morriña de los gallegos, saben que lo que sucede en su tierra es cuestión de los que allí trabajan, pagan sus impuestos y mueren. Ellos, los de la diáspora, también se deben al país que les acogió y que les dió su nacionalidad. Seguro que algunos se sienten muy felices de poder viajar por el mundo con un pasaporte que no es el español, ¡qué obsesión!
INDEPENDENTISTAS

Hoy estaba escuchando al Sr. Cerdán (ERC) en el debate sobre el estado de la Nación. En sus dimes y diretes con el Presidente del Gobierno (el de Madrid), han salido a colación los casos de Escocia y Canadá, en lo que se refiere a sus anhelos de independencia. Como es da recibo, me ha venido a la cabeza el País Vasco.
En el caso de Canadá, tras los resultados de su último referendum, hay que decir que la independencia de Quebec se va poniendo tras el horizonte para no volver a salir. Es cierto que habrá que esperar a que se vuelva a repetir la consulta pero está claro que la idea ha ido perdiendo adeptos.
En Escocia nos encontramos con una nueva situación política. Por un lado, el crecimiento de Scottish National Party (SNP) pone sobre el tapete la apuesta de la independencia de Escocia. Es destacable que mucho, por no decir la base de todo lo que defiende el SNP, reside en el petróleo que yace en el frío subsuelo del Mar del Norte y en los ingresos que ello supone. Huele a la más pura nacionalización de los recursos naturales de Bolivia y demás. Por lo menos, tienen algo de lo que tirar.
Es gracioso cómo el SNP trata de mofarse del hecho de que el Reino Unido (RU) no tenga una Constitución escrita, ya que el SNP dice que ellos tienen como primera tarea la de escribir una Constitución para Escocia, caso de tener mayoría en el Parlamento. Si el RU no tiene Constitución es, simplemente, porque no les ha hecho falta. La práctica de su vida en sociedad les ha hecho innecesario plasmar esos principios en blanco sobre negro...lo que dice mucho de la sociedad británica y de su clase política.
Luego está el País Vasco...con su grupo terrorista (que es lo más destacable). No sé si el parecido de las banderas de Escocia y Euskadi, con la cruz de San Adrés tendrá algo que ver. Andrés, hermano de Pedro y patrono de la Iglesia Ortodoxa. Ya tiene un antecedente por separación entre hermanos cristianos. Lo que no alcanzo a ver es la vinculación de la hoja del arce de la bandera canadiense con la iconografía separatista, ¿alguna idea?
Y LOS PRESOS, ¿QUÉ?

No voy a dedicarle ni un minuto al estéril debate sobre las consecuencias de la huelga de hambre de De Juana Chaos. Lo que sí me parece de interés, ya que, al igual que Otegui ha desaparecido de los medios, también ha desparecido De Juana, me parece de interés la manipulación a la que este colectivo y el de sus familiares está sometido desde la izquierda radical abertzale.
Mucha gente no sabe cómo funciona este colectivo y cómo los presos y su familiares se ven abocados irremisiblemente a asumir la carga de tener que bregar con estos abogados.
Cuando un preso de la banda terrorista es detenido, los abogados del entorno se hacen cargo del caso. Si el preso no quiere que así sea, incluso llegando a nombrar a otro abogado, el preso y la familia son presionados para volver a admitir al abogado del entorno. ¿Cómo se presiona? Pues es fácil. En la prisión, el recién llegado es dejado de la mano de Dios por los otros presos de la banda. Además de la falta de protección grupal (tan primaria), se le añaden gestos de desprecio como algunos insultos, empujones, o lo que se tercie en función de quién sea.
Las familias reciben las visitas de los abogados abertzaloides, explicándoles las bondades de su grupo, ya que la defensa es gratuita, Etxerat (organización que aglutina a los familiares de presos) les presta ayuda económica para aliviar los gastos de los desplazamientos para las visitas, etc. Así, poco a poco, los presos y su familias van cayendo en las redes de Etxerat y de los abogados.
No se habla mucho sobre el asunto de que hay un buen colectivo de presos que no participa de los tejemanejes de Etxerat y de los abogados abertzaloides. Este colectivo sí que sufre el peso de la marginación por parte del resto de la izquierda abertzale. Los familiares del preso son marginados en los pueblos en los que viven por el resto de la población, ya que la mayoría de ellos proceden de poblaciones de fuerte presencia abertzale. Los presos en las cárceles son despreciados y rechazados por el resto de sus antiguos compañeros de militancia.
Tampoco nos engañemos. Los presos que no utilizan los servicios de la izquierda abertzale no rechazan los ideales que les llevaron a militar en ETA. En la mayor parte de los casos se produce una voluntad de marcar una distancia con la banda y su entorno porque llegan a la conclucisón, tras una breve reflexión (la cárcel da tiempo para ello), de que sus vidas han sido destrozadas por esa militancia, no por los idelaes que defendía la militancia. Quiero decir que no es que se arrepientan de haber hecho lo que han hecho, sino que se dan cuenta de que su vida es peor de lo deseable por haberse implicado tanto en la militancia. Piensan, en definitiva, que la vida que llevan los propios abogados abertzaloides es bastante mejor que la suya propia y además, éstos se consideran los adalides de la lucha. Eso piensan de los abogados o de otros militantes que, a lo más que han llegado, es a sufrir algún porrazo en una manifestación o a pasar una noche en un calabozo. Ellos, sin embargo, por los mismos ideales, han desperdiciado la juventud, la posibilidad de una relación sentimental estable y duradera, tener hijos y verles crecer con normalidad. La mayoría de los detenidos echan la culpa de esa situación al estado represor centralista. Los que se separan de la banda, echan la culpa a su propia estupidez. Entienden y defienden la lucha por considerarla necesaria pero piensan que la podrían haber luchado otros, no ellos.
Por todo ello, no olvidemos que a pesar de haberse separado de las tesis de la banda y de las directrices que les dan los abogados, no significa que se hayan arrepentido de sus acciones. Aunque quizá sean merecedores de un trato preferencial, especialmente para infligir un mayor daño a los que siguen apegados a la banda y a sus directrices.
Es curioso que el colectivo abertzale ataque al estado por la "utilización represiva de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad", así como la denuncia machacona y perseverante de la violación sistemática de los derechos humanos en la persona de los presos del colectivo. Sin mostrar alguna sorpresa de que en algunas ocasiones se escapen algunas bofetadas (no estamos ya en los años 80) y poco más, hay que señalar que hay testigos de cómo algunos abogados abertzales han forzado la situación para llegar a las manos con abogados de presos de la banda que habían rechazado los servicios abertzales. Si a esto sumamos el trato que reciben estos presos "renegados" y sus familiares por el resto del colectivo, podemos decir que el colectivo inflige un trato vejatorio a esos presos y a sus familiares.
Esto es una prueba más de que siempre vemos la paja en el ojo ajeno pero no vemos la viga en el propio, a pesar de que no nos deja ni ver. Todo es un teatrillo, donde cada cual representa el papel que le toca, o el que cree elegir. Si todos nos paráramos a pensar un poco nos daríamos cuenta de que hay muy pocas cosas en la vida que merecen una defensa tan violenta y radical como la que se hace en algunos casos (ETA, la imposición de la democracia en Iraq, la imposición de unas creencias religiosas, etc.). Somos estúpidos y lo demostramos a cada paso que damos.





