JOSU JON Y EL SANTO GRIAL
Parece que el mejor activo intelectual del PNV se retirará en breve. Comparar a Imaz, mente científica y políglota, con la mente de un auxiliar administrativo (con todo mi respeto para este colectivo) como Eguibar, parece no dar mucho juego. Esto no quiere decir que Eguibar sea más o menos inteligente que Imaz, pero sí que dice mucho de las diferentes actitudes ante la vida de uno y otro.
Imaz, hijo huérfano desde temprana edad, ha tenido que trabajar duro desde pequeño para sacar adelante sus estudios. Fue capaz de compaginar su contribución económica a la familia con su preparación intelectual, lo que requiere un esfuerzo mental que le ha conferido una solidez sicológica encomiable. SIn duda que admira el esfuerzo de cada individuo y, por su temprano conocimiento del dolor y de los sinsabores, ha desarrollado esa empatía con el ciudadano que padece. Esfuerzo, constancia y empatía, junto con una capacidad intelectual aprovechada, parece ser un buen principio para cualquier persona, con independencia de su ocupación.
Eguibar no parece haber realizado un esfuerzo personal en su preparación intelectual. Su principal activo es ser nacionalista porque no podía ser otra cosa por origen familiar.
Seguro que esa falta de preparación y de esfuerzo intelectual, le ha creado un cierto sentimiento de inseguirdad y de celos en un partido político que no adolece de gente bien preparada. Él ha llegado ahí al convertirse en el delfín de Arzallus...sabe Dios el motivo. Ese es su único mérito.
Imaz ha trabajado en la empresa privada, como investigador y como directivo. Eurodiputado y Consejero de Economía del Gobierno Vasco. Eguibar ha sido alcalde de un pueblo. ¿Comparamos la experiencia como gestores, las amplitudes de mira...?
Está claro que todo ello afecta a la capacidad de diálogo. Imaz ha negociado con empresarios de todo pelaje y su nivel de relaciones en el Parlamento Eurpeo, por ejemplo, le han ampliado el horizonte. Sin duda que no hay comparación con las disputas de un ayuntamiento menor sobre el alcantarillado o la concesión de un contrato de limpieza del pueblo.
Como ejemplo tenemos a Iberdrola que recurrió a Imaz para afianzar la compra de la empresa escocesa Scottish Power. No recurrió a Ibarretxe, ni a Arzallus, ni a Urkullu (un tecnócrata más del PNV y posible sucesor de Imaz).
La realidad es que el PNV había perdido toda capacidad de reacción tras la presentación del Plan Ibarretxe. Imaz intentó jugar el papel de Blair vasco, presentando una tercera vía nacionalista. No ha tenido éxito porque el PNVero de base no entiende los horizontes que se le presentan a la mente de Imaz. El ilitante de base no puede salirse del discurso decimonónico del partido, le cuesta entender que haya nuevas posibilidades.
En el momento actual, el elemento diferencial del PNV frente a la izquierda abertzale y los partidos estatales, se reduce al plan Ibarretxe. Un poco pobre esa perspectiva, poca capacidad de maniobra y poco interesante. El PNV se estanca y se enroca.
El fracaso de Imaz es el fracaso de la supervicencia del nacionalismo. A diferencia de la tercera vía de Blair, que ha dado al Labour Party un balón de oxígeno para décadas, el fracaso de Imaz supone la contumacia (persistencia en el error) del PNV y con ello su declive. Puede que gane algunas batallas pero perderá la guerra.
Así, para el PNV, el Plan Ibarretexe se ha convertido en su Santo Grial, en su elemento diferencial, en su oráculo para el pueblo vasco.
No podemos olvidar que el PNV recuerda la escisión de Eusko Alkartasuna como la mayor desgracia de la historia del nacionalismo. Por ese mismo motivo no va a haber ninguna crisis y se llegará a un acuerdo para una candidatura única. No habrá crisis pública, todo se arreglará en el seno de los órganos internos del partido.
El PNV hace gala del slogan publicitario: be water my friend.
Imaz, hijo huérfano desde temprana edad, ha tenido que trabajar duro desde pequeño para sacar adelante sus estudios. Fue capaz de compaginar su contribución económica a la familia con su preparación intelectual, lo que requiere un esfuerzo mental que le ha conferido una solidez sicológica encomiable. SIn duda que admira el esfuerzo de cada individuo y, por su temprano conocimiento del dolor y de los sinsabores, ha desarrollado esa empatía con el ciudadano que padece. Esfuerzo, constancia y empatía, junto con una capacidad intelectual aprovechada, parece ser un buen principio para cualquier persona, con independencia de su ocupación.
Eguibar no parece haber realizado un esfuerzo personal en su preparación intelectual. Su principal activo es ser nacionalista porque no podía ser otra cosa por origen familiar.
Seguro que esa falta de preparación y de esfuerzo intelectual, le ha creado un cierto sentimiento de inseguirdad y de celos en un partido político que no adolece de gente bien preparada. Él ha llegado ahí al convertirse en el delfín de Arzallus...sabe Dios el motivo. Ese es su único mérito.
Imaz ha trabajado en la empresa privada, como investigador y como directivo. Eurodiputado y Consejero de Economía del Gobierno Vasco. Eguibar ha sido alcalde de un pueblo. ¿Comparamos la experiencia como gestores, las amplitudes de mira...?
Está claro que todo ello afecta a la capacidad de diálogo. Imaz ha negociado con empresarios de todo pelaje y su nivel de relaciones en el Parlamento Eurpeo, por ejemplo, le han ampliado el horizonte. Sin duda que no hay comparación con las disputas de un ayuntamiento menor sobre el alcantarillado o la concesión de un contrato de limpieza del pueblo.
Como ejemplo tenemos a Iberdrola que recurrió a Imaz para afianzar la compra de la empresa escocesa Scottish Power. No recurrió a Ibarretxe, ni a Arzallus, ni a Urkullu (un tecnócrata más del PNV y posible sucesor de Imaz).
La realidad es que el PNV había perdido toda capacidad de reacción tras la presentación del Plan Ibarretxe. Imaz intentó jugar el papel de Blair vasco, presentando una tercera vía nacionalista. No ha tenido éxito porque el PNVero de base no entiende los horizontes que se le presentan a la mente de Imaz. El ilitante de base no puede salirse del discurso decimonónico del partido, le cuesta entender que haya nuevas posibilidades.
En el momento actual, el elemento diferencial del PNV frente a la izquierda abertzale y los partidos estatales, se reduce al plan Ibarretxe. Un poco pobre esa perspectiva, poca capacidad de maniobra y poco interesante. El PNV se estanca y se enroca.
El fracaso de Imaz es el fracaso de la supervicencia del nacionalismo. A diferencia de la tercera vía de Blair, que ha dado al Labour Party un balón de oxígeno para décadas, el fracaso de Imaz supone la contumacia (persistencia en el error) del PNV y con ello su declive. Puede que gane algunas batallas pero perderá la guerra.
Así, para el PNV, el Plan Ibarretexe se ha convertido en su Santo Grial, en su elemento diferencial, en su oráculo para el pueblo vasco.
No podemos olvidar que el PNV recuerda la escisión de Eusko Alkartasuna como la mayor desgracia de la historia del nacionalismo. Por ese mismo motivo no va a haber ninguna crisis y se llegará a un acuerdo para una candidatura única. No habrá crisis pública, todo se arreglará en el seno de los órganos internos del partido.
El PNV hace gala del slogan publicitario: be water my friend.





