Y LOS PRESOS, ¿QUÉ?

No voy a dedicarle ni un minuto al estéril debate sobre las consecuencias de la huelga de hambre de De Juana Chaos. Lo que sí me parece de interés, ya que, al igual que Otegui ha desaparecido de los medios, también ha desparecido De Juana, me parece de interés la manipulación a la que este colectivo y el de sus familiares está sometido desde la izquierda radical abertzale.
Mucha gente no sabe cómo funciona este colectivo y cómo los presos y su familiares se ven abocados irremisiblemente a asumir la carga de tener que bregar con estos abogados.
Cuando un preso de la banda terrorista es detenido, los abogados del entorno se hacen cargo del caso. Si el preso no quiere que así sea, incluso llegando a nombrar a otro abogado, el preso y la familia son presionados para volver a admitir al abogado del entorno. ¿Cómo se presiona? Pues es fácil. En la prisión, el recién llegado es dejado de la mano de Dios por los otros presos de la banda. Además de la falta de protección grupal (tan primaria), se le añaden gestos de desprecio como algunos insultos, empujones, o lo que se tercie en función de quién sea.
Las familias reciben las visitas de los abogados abertzaloides, explicándoles las bondades de su grupo, ya que la defensa es gratuita, Etxerat (organización que aglutina a los familiares de presos) les presta ayuda económica para aliviar los gastos de los desplazamientos para las visitas, etc. Así, poco a poco, los presos y su familias van cayendo en las redes de Etxerat y de los abogados.
No se habla mucho sobre el asunto de que hay un buen colectivo de presos que no participa de los tejemanejes de Etxerat y de los abogados abertzaloides. Este colectivo sí que sufre el peso de la marginación por parte del resto de la izquierda abertzale. Los familiares del preso son marginados en los pueblos en los que viven por el resto de la población, ya que la mayoría de ellos proceden de poblaciones de fuerte presencia abertzale. Los presos en las cárceles son despreciados y rechazados por el resto de sus antiguos compañeros de militancia.
Tampoco nos engañemos. Los presos que no utilizan los servicios de la izquierda abertzale no rechazan los ideales que les llevaron a militar en ETA. En la mayor parte de los casos se produce una voluntad de marcar una distancia con la banda y su entorno porque llegan a la conclucisón, tras una breve reflexión (la cárcel da tiempo para ello), de que sus vidas han sido destrozadas por esa militancia, no por los idelaes que defendía la militancia. Quiero decir que no es que se arrepientan de haber hecho lo que han hecho, sino que se dan cuenta de que su vida es peor de lo deseable por haberse implicado tanto en la militancia. Piensan, en definitiva, que la vida que llevan los propios abogados abertzaloides es bastante mejor que la suya propia y además, éstos se consideran los adalides de la lucha. Eso piensan de los abogados o de otros militantes que, a lo más que han llegado, es a sufrir algún porrazo en una manifestación o a pasar una noche en un calabozo. Ellos, sin embargo, por los mismos ideales, han desperdiciado la juventud, la posibilidad de una relación sentimental estable y duradera, tener hijos y verles crecer con normalidad. La mayoría de los detenidos echan la culpa de esa situación al estado represor centralista. Los que se separan de la banda, echan la culpa a su propia estupidez. Entienden y defienden la lucha por considerarla necesaria pero piensan que la podrían haber luchado otros, no ellos.
Por todo ello, no olvidemos que a pesar de haberse separado de las tesis de la banda y de las directrices que les dan los abogados, no significa que se hayan arrepentido de sus acciones. Aunque quizá sean merecedores de un trato preferencial, especialmente para infligir un mayor daño a los que siguen apegados a la banda y a sus directrices.
Es curioso que el colectivo abertzale ataque al estado por la "utilización represiva de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad", así como la denuncia machacona y perseverante de la violación sistemática de los derechos humanos en la persona de los presos del colectivo. Sin mostrar alguna sorpresa de que en algunas ocasiones se escapen algunas bofetadas (no estamos ya en los años 80) y poco más, hay que señalar que hay testigos de cómo algunos abogados abertzales han forzado la situación para llegar a las manos con abogados de presos de la banda que habían rechazado los servicios abertzales. Si a esto sumamos el trato que reciben estos presos "renegados" y sus familiares por el resto del colectivo, podemos decir que el colectivo inflige un trato vejatorio a esos presos y a sus familiares.
Esto es una prueba más de que siempre vemos la paja en el ojo ajeno pero no vemos la viga en el propio, a pesar de que no nos deja ni ver. Todo es un teatrillo, donde cada cual representa el papel que le toca, o el que cree elegir. Si todos nos paráramos a pensar un poco nos daríamos cuenta de que hay muy pocas cosas en la vida que merecen una defensa tan violenta y radical como la que se hace en algunos casos (ETA, la imposición de la democracia en Iraq, la imposición de unas creencias religiosas, etc.). Somos estúpidos y lo demostramos a cada paso que damos.





