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Mi estantería
Acerca de
-¡Ratonera! -exclamó el señor Polly y, a continuación, para variar y con mucho mayor énfasis- ¡Rrrrratonera! Hizo una pausa y se despachó con una de sus peculiares expresiones personales: -¡Ah, cruel, estúpida ratonera!
Sindicación
 
La vida futura
ESTRIBILLO:
Nos alejaremos de la gente hasta sólo distinguirlos a través de los prismáticos, y les escucharemos sólo cuando canten. Y, si en la espera, nos sorprende el aburrimiento, que sea pensando en la vida futura, en los lugares donde ser inmortal, en los rincones del bosque.
Bienvenidos mostruos, amargura de la vida, niñas de una noche con coleta. Se me hacía que tardábais. Os hacía poniendo nombres a los recién nacidos.

ENTRAN LOS VIOLINES:

Así que todo este tiempo... ¿hemos estado dando vueltas?
 
Los borrachos en el cementerio
Haz una lista con todo aquello que te avergüeza: eso eres tú.
El tiempo ha seguido pasando. El tiempo, en casa del relojero, pasa lento, digamos que no pasa, que se adentra.
Llegan sobres vacíos a mi buzón.
Conozco una canción. Los ojos de todas las chicas que me han conocido.
Muertos desde el día que nacimos, más muertos cuanto más empeño e ilusión le ponemos.
La mayor parte de los días son un misterio indescifrable.
Hay días en que soy otra persona, y otros días en que soy una legión de mí mismos. Días en que hablo otros idiomas o el espejo me engorda.
El corazón de los cardiólogos se siente observado.
Los logros de la medicina y los ogros de los cuentos infantiles son igualmente inútiles, como el orgullo y los consejos a los hijos.
Mañana miércoles a las 20.00 h. cierran todas las tiendas. Las niñas se aplastarán como mosquitos contra los escaparates, y no se podrá distinguir ni el color de sus ojos, como dice mi canción.
Mañana miércoles es el cumpleaños de Ana Obregón.
Toriijas 1,50 € unidad.
Como en el google, la búsqueda no produjo resultados

- Me Aseguraré de que todas las palabras estén escritas correctamente.
- Intentaré usar otras palabras.
- Intentaré usar palabras más generales.
- Intentaré usar menos palabras.


 
Insieme a te non ci sto piu
Se le ha escapado cuando una señora ha insistido en saber con exactitud si iba a tardar dos o tres meses en encontrar trabajo. "Ni que fuera adivino", ha dicho mi adivino favorito, mi adivino de cabecera. Después se ha dado cuenta y ha rectificado: "Ni que fuera matemático". La siguiente llamada la ha despachado rápidamente, acusando a una chica de la que no ha preguntado ni la fecha de nacimiento, del robo de un dinero desaparecido, sólo porque era morena. Ha puesto un disco de Vivaldi, ha leído una cita de Goethe -"la felicidad es de plebeyos"-, y ha dado el programa por finalizado, sin recomendar, como tiene por costumbre, que se utilicen velas de cera de miel para mejorar la economía.
Antes de que se empleara para fabricar maniquíes como quiera que se llame el material que hoy en día se utiliza, se hacían con cera como la de las velas. Eran hermanos de los de los museos de cera, presa de los incendios de las películas. Mariano de Cavia se inventó un incendio imaginario en el Museo del Prado de Madrid y lo publicó en el periódico. Todo el mundo le creyó, como dicen que se creyeron La Guerra de los Mundos radiofónica de Orson Welles. Mariano de Cavia, que hoy sólo es recordado en Madrid cuando se pregunta por la calle que lleva su nombre, bebía, vivía en un hotel y le tenía puesto un piso a su imponente biblioteca.

Me han traído MILLION DOLLAR BABY. Le hace sentir a uno que pertenece a una raza de seres trascendentales en los que se puede confiar en todo momento, con los que se puede compartir un café aun siendo absolutos extraños, en lugar de sentir, como es habitual, que pertenecemos a una raza de comedores de hamburguesas asesinos que, en el mejor de los casos, se sientan a esperar la muerte. Si fuera otra persona diría que ésas son las cosas por las que merece la pena vivir pero, siendo yo, sólo lo escribiré.

 
TODOS FUIMOS PEQUEÑOS
Todo el mundo, tú y yo,
no importa que envenenes
pozos o que conviertas
gozo en melancolía
con tu siniestra magia;
todos, incluso tú
que sólo te diviertes
con el dolor ajeno,
tú que sonríes cuando
anuncian un desastre
o sueñas en la cama
repugnantes traiciones;
todos (tú también, monstruo
que surges de la sombra
y salpicas de sangre
las oscuras callejas)
fuisteis niños un día.
Piensa en tu infancia ahora.
En el llanto nocturno
que precedía al sueño,
en aquel desamparo
de enfrentarte a la muerte
siempre que te acostabas
al borde del abismo
que era tu cuarto entonces,
dominio del Diablo.
En las sórdidas aulas
del colegio, sembradas
de crueldad doméstica,
torpemente regidas
por mediocres psicópatas
expertos en maldades.
En el jardín ruidoso
donde el juego reinaba
con su ilusoria dicha,
con su mezcla infernal
de prestigio y espanto.
Todo el mundo vivió
aquel horror primero
que algunos inconscientes
se obstinan en seguir
llamando paraíso.

LUIS ALBERTO DE CUENCA "Los mundos y los días" Visor, 1999


 
Creo que... también
Normalmente eran los demás los que estaban encerrados en el mundo que salía de mis ojos. Paseaban en su jaula, separados por los cristales de las gafas, la tele, los escaparates, el ordenador... tenían tareas asignadas, jugaban sin conocerse. Pero hace unos días se pusieron de acuerdo y me encerraron. Me tenían preparado un traje especial, con una corbata dibujada, y una dosis de tal medicamento: un análgesicoansiolíticochocolatina. He estado tres días durmiendo. Me dejaron un teléfono descolgado por el que escuchaban mi sueño. Me han clavado todas las agujas que han encontrado para que sueñe lo que les conviene: pesadillas. Me daban de comer otras pastillas y no me dejaban beber ni cocacola. El doctor Aspa supervisaba el tratamiento.
Ahora me encuentro tan mal que ni siquiera puedo preguntarme cómo me encuentro. Aunque no puedo mirarme en el espejo, tengo la sensación de que he envejecido diez años, me noto la piel cambiada. Puede que me hayan abierto o que me hayan cambiado la cara.
De vuelta en casa. La tele permanece encendida las veinticuatro horas, pero canales nacionales que no me interesan. Las chicas son tan guapas que se nota que son de mentira.
El doctor Aspa ha dicho que conviene que siga escribiendo, pero ya no podré viajar ni salir solo. No me importa demasiado. Hay vidas mucho peor
Tengo internet. Me llegan correos electrónicos en chino que leo en alto, imaginando lo que querrán decir: buenas noticias, seguro. El google será perfecto el día en que escribas el nombre de una persona y aparezca su vida entera, y lo que está haciendo en ese momento. Me llega un correo de una amiga, lejana por la distancia. Dice que sólo le falta comprar una sombrilla para ser feliz del todo. Y que la va a comprar esta tarde.

 
From Oakland To Warsaw
Si recoges un muñeco o un cadáver del vertedero, lo vistes con ropa limpia, lo peinas con colonia, le enseñas a lavarse los dientes todos los días, lo pones al sol por las mañanas y a la luz de los telediarios por las noches y, cuando pueda pedirlo él solo, le das de comer, obtendrás un amigo que te aceptará tal y como eres. El método es más sencillo y rápido que las descargas de la tormenta del Dr. Frankenstein, y los resultados están garantizados. Basta con empeñarse en ello.
Es más cómodo cuidar otro cuerpo hasta que brote que andar sufriendo en los gimnasios, las cremas, las ropas y las hortalizas, para transformar el que la naturaleza nos dio. O, de lo contrario, tener que forzar la inteligencia hasta la estupidez para suplir la falta de imagen, inventando ideas ocurrentes que en realidad no se piensan. O cantar como una sirena. O ser un empresario emprendedor o una joven promesa de lo que dé dinero. O, en el otro extremo, ser crítico con lo que te rodea, no dar nada por sentado, poner el dedo en la llaga o romper una lanza, como se suele decir.
Si al cabo de los meses no ha sucedido nada, siempre puedes devolver el muñeco o el cadáver al vertedero de donde lo sacaste, volver a hablar solo y a cambiar de canal compulsivamente.
 
Teach Me How To Fly
Mañana tengo hora con el Dr. Aspa a primera hora de la mañana. Las consultas del Dr. Aspa siempre tienen trailer: esta mañana le he visto aparcando en segunda fila. Ha colocado en el salpicadero la tarjeta de "médico en visita" para entrar en un bar a tomar el aperitivo. Los médicos, cuando caen enfermos, visitan a otros médicos, en lugar de interpretar sus propios síntomas ¿colocarán la tarjetita en esas visitas?
Los actores dicen que son unos tímidos patológicos pero, en lugar de acudir al médico para curarse, aparecen todo el rato en entrevistas, hablando de lo que se parecen a sus personajes -que presentan a su vez otras patologías que nada tienen que ver con la timidez. Para excusar las palabras vacías de los actores no hay tarjetita. Los escritores también tienen mucho de sus personajes. Hasta los escritores de novela histórica. Las modelos, que también tienen mucho de los diseñadores que las visten pero, sobre todo, de la propia ropa, también se convierten en actrices. Como no pueden decir que son tímidas porque se suelen quedar en pelotas a la primera de cambio, declaran insistentemente que están estudiando interpretación. Después se dedican a promocionar algo de lo que se han puesto: cremas, perfumes o hasta la propia ropa. El otro día escuché decir a una -que presentaba una colección de camisetas y que no era Elsa Ptky-, que "había que devolverle al mundo algo de lo que el mundo te daba", y que por eso donaba parte de los beneficios de las camisetas a una asociación de mujeres maltratadas. La entrevistadora dijo que ella siempre compraba camisetas de esas porque, además, la modelo y ella eran grandes amigas.
En la tele todos se conocen. Aunque acaben de hacerse famosos, se dan besos y grandes abrazos, lo cual viene a demostrar que son muñecos que duermen en la misma caja.
 
Homo sum, humani nihil a me alienum puto/What's going on??
Mi adivino de cabecera, el único que ha sido recibido en la casa real, dice que su gran secreto reside en 1) dejar arroz en la ventana, para que el dinero entre en casa. 2) quemar todas las semanas una vela de miel y 3) usar sólo incienso de canela para perfumar su despacho. Me llaman de Málaga: está lloviendo a cántaros. En Sevilla es imposible encontrar un bar donde comerse un pincho de tortilla. De Córdoba a Trujillo hay 238,8 km. De Orense a Gerona 1.127. A los borrachos no les dejan subir a los aviones, y no se esperan a que se les pase la borrachera. Un consumo excesivo de caramelos SOLANO puede tener efectos laxantes. Juan Aguirre, del grupo AMARAL, dice que Cecilia es la mejor cantante y compositora de rock de la historia "en" España. Alicia Ramírez empezó a estudiar informática en la universidad, pero el "impulso" (sic) artístico seguía latente. Se crió en el Mediterráneo y ha estado muy ligada a la luz, por lo que para ella es una necesidad básica. "Teniendo luz yo ya soy feliz", dice. De la película MAR ADENTRO, recientemente galardonada con un Oscar, se dijo, semanas antes de su estreno, que era una película "muy luminosa". Elsa Pataky lleva tatuada en el brazo, desde hace quince años, una runa vikinga Inguz (?) que significa "querer es poder". Los tíos de la linternita en el edificio Windsord no eran bomberos, pero llevaban capucha. Dos días después, caminando Castellana abajo, en dirección contraria al Windsord, todos miraban por encima de mi cabeza a los restos todavía humeantes, con la misma boca abierta con que miran los partidos de fútbol en las teles de las esquinas de los bares. En los foros de la página web de la revista Vogue, dieciséis chicas explican con detalle la frecuencia con la que se lavan el pelo. Daniel Clowes ha sido el único dibujante de comics nominado al Oscar. El Mcpollo está de euroahorro. El único sandwich que no dejan comer a los empleados de Burger King es el Long Chicken. El cuarto de percebes en la marisquería Don Limpio está a 10 €. El menú degustación de La taberna de Liria a 28 €, bodega aparte. La Taberna de Liria está pegada al callejón de las negras, donde vivió sus últimos años y murió ciego el divino Alejandro Sawa, quien escribió en el periódico ABC, el 13 de Octubre de 1903: "A medida que avanzo por la ruta mortal, siento cómo se funden todos mis rencores en una gran misericordia". Marvin Gaye, asesinado por su padre en 1984, sigue cantando, siempre que puede, "what's going on". Terencio dijo que, como hombre, nada de lo humano le era ajeno.
 
Suday, Tomorrow All Day
Hoy sonó y resonó el teléfono, tantas veces, que tuve que parar el coche y observar, mientras hablaba, cómo discutía una pareja en la antigua plaza del Progreso; se miraban casi a los ojos. Por el teléfono sonaban voces que pregonaban operaciones de cirujía estética, más amor que antes de que fuéramos estas personas, títulos de canciones y de libros; y una receta para hacer pollo al whisky.
Nos quedamos a solas mi amigo al que su novia le traicionó, mi amiga a la que sus alumnos le han puesto un mote, mi amigo que me explicó cómo, en los años sesenta, su padre construyó, con sus propias manos, una casa en la sierra de abajo a arriba, y yo.
La calle estuvo abarrotada de gente hasta hace unos minutos: parecía verano y había un coche de policía por cabeza. Ganas de llevar el maletero llenito de cadáveres. Tres gitanas que volvían de un cumpleaños, con sus abrigos de pieles y sus ojos impecablemente maquillados, entraron a fumarse un cigarrillo rapidito, libradas de su carabina.
Y aquí, en esta silla desde la que escribo, se posaron pájaros imposibles, digamos, díficiles de ver en esta época del año.
 
Little Play Soldiers
Estuve de viaje otra vez. En la carretera, todos los tópicos: el camión sin conductor en la cabina, la chica de la curva en la curva que decían, animales muertos en las cunetas, las luces apagadas para ver las estrellas en las rectas, ovnis, marcas de frenazos y cristales rotos, y algo más que sin duda sucedió, pero que no puedo recordar.

En el bar apartado de la autopista en el que suelo parar, estaba el borracho de siempre. Se llama Iván y es como la tele: aunque lleves años sin verle, con un día que charles con él te pones al tanto de todo. Había dejado a su mujer. Le había dicho que él era mágico y que ella no. Que él podía hacer que la vida de ella fuera mágica. Y todo porque era un mentiroso. Podía convertir a la tía enferma de cáncer en una excéntrica a la que le encanta visitar hospitales, y todos acababan riendo, aunque la verdad fuera otra. Podía convertir, sólo con decirlo en alto, un bar de esquina de barrio en el restaurante de un hotel de lujo. Podía convertir una resaca en momentos de cariño e inspiración. Pero ya estaba harto de hacerlo. Le había dicho que iba a buscar una mujer que también fuera mágica. Que le alargara los días. Y se había sentado a emborracharse en el bar de siempre.

Cuando le dije, no porque lo pensara sino porque era una frase que me sonaba bien mientras salía de mis labios, que las cosas no llegan solas, que en la vida hay que buscarse la felicidad, me sonrió como si no me hubiera enterado de nada y me repitió que él era mágico. Y me enseñó una señal, una cicatriz en cruz que tenía en el cuello.

De vuelta en la carretera seguí pensando lo que me era más cómodo pensar. Lo que haría cuando volviera de ese viaje. Pensé que me merecía unas vacaciones y las pensé desde que compraba el billete de tren o avión hasta que llegaba a mi destino. Imaginé la vista desde el hotel y lo que diría en cada momento. Pensé también en palabras que no había dicho; en lo que habrían pensado las personas a las que debería habérselas dicho de haberlo hecho. Y tenía la sensación de que por el cielo no paraban de pasar estrellas fugaces. La noche se hizo tan cerrada que el motor se me paró frente al primer hotel y me dormí pensando que mi vida tenía que cambiar.