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Mi estantería
Acerca de
-¡Ratonera! -exclamó el señor Polly y, a continuación, para variar y con mucho mayor énfasis- ¡Rrrrratonera! Hizo una pausa y se despachó con una de sus peculiares expresiones personales: -¡Ah, cruel, estúpida ratonera!
Sindicación
 
From Oakland To Warsaw
Si recoges un muñeco o un cadáver del vertedero, lo vistes con ropa limpia, lo peinas con colonia, le enseñas a lavarse los dientes todos los días, lo pones al sol por las mañanas y a la luz de los telediarios por las noches y, cuando pueda pedirlo él solo, le das de comer, obtendrás un amigo que te aceptará tal y como eres. El método es más sencillo y rápido que las descargas de la tormenta del Dr. Frankenstein, y los resultados están garantizados. Basta con empeñarse en ello.
Es más cómodo cuidar otro cuerpo hasta que brote que andar sufriendo en los gimnasios, las cremas, las ropas y las hortalizas, para transformar el que la naturaleza nos dio. O, de lo contrario, tener que forzar la inteligencia hasta la estupidez para suplir la falta de imagen, inventando ideas ocurrentes que en realidad no se piensan. O cantar como una sirena. O ser un empresario emprendedor o una joven promesa de lo que dé dinero. O, en el otro extremo, ser crítico con lo que te rodea, no dar nada por sentado, poner el dedo en la llaga o romper una lanza, como se suele decir.
Si al cabo de los meses no ha sucedido nada, siempre puedes devolver el muñeco o el cadáver al vertedero de donde lo sacaste, volver a hablar solo y a cambiar de canal compulsivamente.
 
Comentario:
También podría ser un animal ese amigo-muñeco no?
No