Creo que... también
Normalmente eran los demás los que estaban encerrados en el mundo que salía de mis ojos. Paseaban en su jaula, separados por los cristales de las gafas, la tele, los escaparates, el ordenador... tenían tareas asignadas, jugaban sin conocerse. Pero hace unos días se pusieron de acuerdo y me encerraron. Me tenían preparado un traje especial, con una corbata dibujada, y una dosis de tal medicamento: un análgesicoansiolíticochocolatina. He estado tres días durmiendo. Me dejaron un teléfono descolgado por el que escuchaban mi sueño. Me han clavado todas las agujas que han encontrado para que sueñe lo que les conviene: pesadillas. Me daban de comer otras pastillas y no me dejaban beber ni cocacola. El doctor Aspa supervisaba el tratamiento.
Ahora me encuentro tan mal que ni siquiera puedo preguntarme cómo me encuentro. Aunque no puedo mirarme en el espejo, tengo la sensación de que he envejecido diez años, me noto la piel cambiada. Puede que me hayan abierto o que me hayan cambiado la cara.
De vuelta en casa. La tele permanece encendida las veinticuatro horas, pero canales nacionales que no me interesan. Las chicas son tan guapas que se nota que son de mentira.
El doctor Aspa ha dicho que conviene que siga escribiendo, pero ya no podré viajar ni salir solo. No me importa demasiado. Hay vidas mucho peor
Tengo internet. Me llegan correos electrónicos en chino que leo en alto, imaginando lo que querrán decir: buenas noticias, seguro. El google será perfecto el día en que escribas el nombre de una persona y aparezca su vida entera, y lo que está haciendo en ese momento. Me llega un correo de una amiga, lejana por la distancia. Dice que sólo le falta comprar una sombrilla para ser feliz del todo. Y que la va a comprar esta tarde.
Ahora me encuentro tan mal que ni siquiera puedo preguntarme cómo me encuentro. Aunque no puedo mirarme en el espejo, tengo la sensación de que he envejecido diez años, me noto la piel cambiada. Puede que me hayan abierto o que me hayan cambiado la cara.
De vuelta en casa. La tele permanece encendida las veinticuatro horas, pero canales nacionales que no me interesan. Las chicas son tan guapas que se nota que son de mentira.
El doctor Aspa ha dicho que conviene que siga escribiendo, pero ya no podré viajar ni salir solo. No me importa demasiado. Hay vidas mucho peor
Tengo internet. Me llegan correos electrónicos en chino que leo en alto, imaginando lo que querrán decir: buenas noticias, seguro. El google será perfecto el día en que escribas el nombre de una persona y aparezca su vida entera, y lo que está haciendo en ese momento. Me llega un correo de una amiga, lejana por la distancia. Dice que sólo le falta comprar una sombrilla para ser feliz del todo. Y que la va a comprar esta tarde.
Comentario:
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Vas al psicologo?Tomas medicación?Vaya, si es asi espero que llegue un momento en el que estas dos cosas desaparezcan. Salir es tu mejor apuesta y despues bingo!a dormir dicen por ahi.
Comentario:
Quería devolverte la visita y darte las gracias por tu mensaje, pero me he encontrado con un blog que me ha desconcertado en un principio, volveré a visitarlo más despacio. Gracias.





