Fujiyama Mama
Para los que creían que había muerto, nunca he nacido. Para los que me ayudan día a día soy una carga que recuerda una canción de los rolling a pleno sol, en veranos remotos, cuesta arriba. El milagro de la muerte sucede todos los días: muertos en Madrid, estaba mi mejor amigo, y a esa lista no se va de paseo. Las vidas son historias fatal contadas y lo que sucede al otro lado de la ventana, abajo, en la calle.
Comentario:
Perderle el miedo a la muerte puede considerarse milagroso.





