Primavera
Y me muero por llevarte
al rincon de mi guarida
en donde escondo un beso
con matiz de una ilusion
Pretendía escribir sobre la primavera, sobre la luz que inunda todo en los días de primavera, sobre las flores amarillas que tanto criticó mi hermanisima, y que yo tan identificada me siento, cito textualmente: aquellas flores amarillas y vagabundas que nacen en los lugares más inhóspitos. Flores plebeyas. Nada que ver con rosas, geranios o lirios morados. Florida aristocracia clásica del mundo vegetal. Flores amarillas y despeinadas. Escandalosamente vulgares a la orilla de la carretera.
Me gustan esas flores, las adoro, con las mariposas blancas revoloteando por encima y las abejas zumbando, flores que no piden permiso para estar vivas, independientes, libres, tan duras que aparecen en las más mínimas grietas del duro asfalto, pero tan suaves y delicadas que una suave brisa despeina sus pétalos. Me siento como esas flores, quiero ser como ellas, no me importa que me llamen vulgar.
Sin embargo la primavera llega con la boca pequeña, con viento, frío y lluvias.
Señorita Primavera: es que no se ha dado cuenta que los valencianos ya hemos quemado lo viejo para recibirla con los brazos abiertos, no nos puede dejar así, desnudos y vacíos. Este secuestro del sol no puede continuar. No se niegue a llegar a un acuerdo, díganos que es lo que necesita, tenga compasión. Solucionaremos el problema se lo prometo.
Mañana tendré que pedirle muchas cosas a la luna llena:
Que me cure este gripazo.
Que me traiga treinta grados a la sombra.
Que nos rindamos los dos y dejemos hacer al corazón.
Que el café siempre esté bueno.
Que mi abogado confíe en mi me crea inocente de todo y me salve de la pena de muerte.
Que me devuelva las ganas de levantarme cada mañana.
Que una banda de músicos toque un bolero bajo mi ventana.
Que la primavera tenga compasión y nos devuelva el buen tiempo.
al rincon de mi guarida
en donde escondo un beso
con matiz de una ilusion
Pretendía escribir sobre la primavera, sobre la luz que inunda todo en los días de primavera, sobre las flores amarillas que tanto criticó mi hermanisima, y que yo tan identificada me siento, cito textualmente: aquellas flores amarillas y vagabundas que nacen en los lugares más inhóspitos. Flores plebeyas. Nada que ver con rosas, geranios o lirios morados. Florida aristocracia clásica del mundo vegetal. Flores amarillas y despeinadas. Escandalosamente vulgares a la orilla de la carretera.
Me gustan esas flores, las adoro, con las mariposas blancas revoloteando por encima y las abejas zumbando, flores que no piden permiso para estar vivas, independientes, libres, tan duras que aparecen en las más mínimas grietas del duro asfalto, pero tan suaves y delicadas que una suave brisa despeina sus pétalos. Me siento como esas flores, quiero ser como ellas, no me importa que me llamen vulgar.
Sin embargo la primavera llega con la boca pequeña, con viento, frío y lluvias.
Señorita Primavera: es que no se ha dado cuenta que los valencianos ya hemos quemado lo viejo para recibirla con los brazos abiertos, no nos puede dejar así, desnudos y vacíos. Este secuestro del sol no puede continuar. No se niegue a llegar a un acuerdo, díganos que es lo que necesita, tenga compasión. Solucionaremos el problema se lo prometo.
Mañana tendré que pedirle muchas cosas a la luna llena:
Que me cure este gripazo.
Que me traiga treinta grados a la sombra.
Que nos rindamos los dos y dejemos hacer al corazón.
Que el café siempre esté bueno.
Que mi abogado confíe en mi me crea inocente de todo y me salve de la pena de muerte.
Que me devuelva las ganas de levantarme cada mañana.
Que una banda de músicos toque un bolero bajo mi ventana.
Que la primavera tenga compasión y nos devuelva el buen tiempo.
Comentario:
como venga una banda de músicos a tocarme boleros les tiro piedras por horteras y te los envío, vale?
Que el café siempre esté bueno, eso sí, que mira que es difícil.
Y las flores amarillas??? conste que no las criticaba, eh! que me parecen la mar de monas ellas! Pero yo... es que ya sabes... antes muerta que sencilla. :PP
Que el café siempre esté bueno, eso sí, que mira que es difícil.
Y las flores amarillas??? conste que no las criticaba, eh! que me parecen la mar de monas ellas! Pero yo... es que ya sabes... antes muerta que sencilla. :PP





