salas de hospital
Miedo es poco
Seré como el poeta que llena paginas de amarga poesía con un corazón roto.
Se me escapa la vida por un diminuto agujero.
Un amigo me dijo anoche: No sabemos si bebemos para olvidar o para empezar a recordar. Filosofía de barra de bar que me asombra a pesar de todo, si me atreviera hablar contigo un poco más, sin miedos ridículos
Esta tarde estaba viendo Cold Mountain: Ellos provocan la tormenta pero luego se quedan bajo la lluvia gritando joder esta lloviendo. Filosofía cinematográfica.
Por lo menos ya se que me pasa, como mínimo ya conozco la solución, aunque me aterre, por lo menos ya se que puedo volver a estar bien o incluso mejor. Pero no consuela, porque cuando pensabas que las cosas no podían ir peor, resulta que era mentira, consiguen empeorarse y no consuela el pensar que hay alguien por el mundo peor que tú, porque eso no va evitar que vuelva a pasar por las salas de un hospital y no va evitar que te me escapes entre los dedos.
Yo no sabría que decir
Tengo agujetas…. en el corazón de quererte tanto
El blog hizo este verano dos años y pasó esa fecha sin pena ni gloria, dos años, hay que ver como pasa el tiempo y como han cambiado las cosas, aunque yo cambio poco, releyendo artículos, poca diferencia encuentro entre ellos, bueno algo si he cambiado, pero poco. Estos últimos años están pasando demasiado rápido, dicen que eso es bueno, que es síntoma de que van bien las cosas, yo no sabría que decir.
Otro año más comienza un nuevo curso parroquial, viejas compañeras y compañeros han ido quedándose por el camino, mientras yo continuo viendo pasar a mi alrededor a gente nueva, cierto que yo empecé tarde en el área donde actualmente me encuentro, pero aún así me siento mayor entre los nuevos, eso no quiere decir que no los quiera muchísimo las chicas son las mejores y los chicos también, son grandes monitores, tres años me quedan, me miro al espejo y me doy ánimos a mi misma.
Aún con la edad que tengo, soy la niña tonta con coletas que le da miedo la oscuridad y que no le gusta dormir sola porque ve monstruos entre las sombras, se que están ahí espiándome y me dan un miedo terrible. Por mucho que pasen los años sigo igual. Si te quedaras a mi lado me daría menos miedo, pero sólo se queda tu olor y con eso no hago nada, a veces me despierto llamándote entre pesadillas, sigo siendo la niña tonta con coletas que le da miedo la oscuridad.
Anoche tuve otra pesadilla, unos ojos inmensos me miraban desde arriba, había visto esos ojos en algún sitio, globos oculares formados por topacios, zafiros e incluso aguamarinas, me desperté y pensé Pandora, quizá, si dejara de leer libros de vampiros dejaría de tener miedo de la noche y dejaría de ver monstruos en las sombras.
Vive
Alguien me dijo una vez que si conseguías hacer algo durante 20 días seguidos ese algo se convertía en un hábito y acababas haciendo, ese algo, por inercia del día a día, se le olvidó contarme que bastaba mucho menos tiempo para olvidarlo.
Llevo tanto tiempo sin entrar en mi pagina que ni siquiera recordaba mi contraseña.
Llevo tanto tiempo sin leeros que incluso vergüenza me da cuando os veo por la calle.
Llevo un verano de vacaciones intelectuales, ni leer, ni escribir, ni hacer nada fructífero con mi vida. Yo no soy así y cansada de esta languidez veraniega, durante una sola semana he devorado tres libros y prometo ponerme al día con todos vosotros que habéis pasado de estar en mis favoritos de Internet a estar en mis olvidados, mil perdones.
A pesar de que parezca que sólo he vivido sin vivir, dentro de una casa con todo lo que se pueda necesitar para una supervivencia mínima, aunque digna, no ha sido así.
El primer fin de semana de Agosto estuvimos en Barcelona con mi hermanisima. En la misma Barcelona no, que no me gusta, demasiada contaminación acústica, demasiada gente y todos con demasiada prisa, así que pasamos un fin de semana tranquilito en Vilanova i la Geltrú, en una playa extrañísima con césped, cabezudos y gigantes, castellers, fuegos artificiales, algodones de azúcar que nunca llegaron, vino y mi hermana, sobre todo mi hermana, en su casita de Pin porque Pon no cabe. No me importaría vivir allí y no me extraña que mi hermana le tenga tanto apego.
De allí, a galope, preparamos un viaje a Andalucía con los amigos.
Del 20 al 25 de agosto recorrimos Huelva, Sevilla y Córdoba y a pesar de alguna riña por mi falta de paciencia, como siempre, fue una gran idea el irnos juntos, no se cuando podré volver a estar de vacaciones con ellos, ya que si nada ni nadie lo impide, mi próximo viaje de vacaciones será el viaje de novios y a partir de ahí, quien sabe las vacaciones como serán.
A pesar del mal tiempo, que parece que nos siguió hasta Andalucía, pues nos llovió incluso hizo frío en pleno Agosto, disfruté de la puesta de sol en las marismas como si nunca hubiese visto una puesta de sol, disfruté en Sevilla de la plaza España, de su inmensidad a pesar de que en Valencia metieron la pata con el escudo y con los pueblos, que no es Tarrente señores Sevillanos si no Torrent, una pena ese error. No nos dio tiempo a ver nada más, que nos calló el diluvio encima y sin ningún sitio donde refugiarnos.
Y por último, Córdoba, a pesar de que cayeron por el camino y sólo quedamos tres para verla, Córdoba siempre será una espinita en mi corazón, junto con la de Santiago de Compostela, piedras que hablan solas capaces de contar miles de historias, mi alma y mi corazón estuvieron dispuestos a quedarse sin mi, de hecho hay algo que me falta, que no logro encontrar y en el fondo se que sigue allí.
Por cierto el salmorejo de verdad en Córdoba y no en Sevilla, era sólo una pequeña apreciación culinaria.
Así, medio en la ruina y un poco tristes por tener que irnos, volvimos a Valencia.
Y acabé el verano disfrutando, un año más, de las fiestas de Alaquas. Continué con mi vivir sin vivir, inerte sobre un sofá, con un pedazo menos, el que se quedo en Córdoba, con unos kilos más, olvidándome poco a poco de leer, de escribir y hasta de hablar.
Este lunes, al fin, unas pocas neuronas vieron la luz, cogí eso con hojas y muchas letras y me di cuenta que yo sabía lo que era, sólo tenía que recordarlo.
Un libro
Y alguien gritó ¡¡Vive!!





