Ávila
Después de Ávila, queda poco, un lunes. Cuesta despertarse y volver al mundo real. Ávila ciudad serena, calles que tranquilizan, que sosiegan, igual que tu mirada, tu mirada lo calma todo…
Paseando por encima de siglos de historia, ciudad amurallada si pudieras hablarnos y contarnos las historias que en ti se vivieron, amores, alegrías, traiciones, guerras, cada abrazo, cada lucha, historia en cada uno de los pies que por ti han caminado. Quise contribuir y le susurre mi historia a cada piedra durante un kilómetro de muralla, pájaros negros, inmensos, volaban por encima de nuestras cabezas, como oscuras pesadillas interminables, me dan miedo los grajos… me dan miedo cuando chillan, cuando caminan y cuando me miran, ¿que querrán de mi cuando me miran? Pájaros feos como pesadillas…suerte que las cigüeñas nos protegían, blancas e inmensas, muchísimas cigüeñas en sus nidos, en lo más alto de la catedral, desde allí, desde lo más alto, vigilaban que los grajos feos no nos picaran las manos, es mentira que las cigüeñas vengan de París, vienen de Ávila.
El espíritu de Santa Teresa invade toda la ciudad, cada rincón está dedicado a su vida y a su muerte. Y a mi se me eriza la piel cuando entro en las iglesias viejas, veo las reliquias antiguas, recuerdo a Jesucristo tirando a los mercaderes del templo y me gustaría hacer lo mismo cuando me cobran 4€ para entrar en la catedral, yo no soy atea, entro para contar mi historia, porque allí, sí tengo quien me escuche, catedral de época oscura, inquisidores reposan en tus raíces, y no es época diferente la que ahora vivimos, utilizamos bombillas eléctricas para iluminar corazones negros…quisiera ser tan fuerte como Jesús y tirar a los mercaderes del templo…
Encontramos un pub que me gustó tanto como el rincón de las hadas de Barcelona, esta vez la ambientación eran la época 80’ 90’ al principio del local una casa decorada a lo mas ochentero pero colgada del revés en el techo, entrabas y te encontrabas con una calle de planta bajas con sus plantas y sus vecinos asomados a las ventanas pensión de alquiler de habitaciones y el nombre de la calle “14 de abril” la fecha de mi cumple (bueno de la republica también), por supuesto foto asegurada, y dentro del todo vitrinas con juguetes antiguos, juguetes que yo aún conservo alguno, que mayor me sentí, pero que ilusión me hizo verlos en aquellas vitrinas…
Pablo nos enseñó los edificios donde estudia y donde le forman, no se muy bien si puedo decir algo… casi no me dejan hacer fotos… es grande, frío y distante, nada que ver con la calmada Ávila… hay más grajos que en cualquier otro sitio y no hay cigüeñas que les protejan, seguro que siempre tienen pesadillas y sueñan con pájaros negros y feos que les pican las mano… que miedo me dan… suerte que a poca distancia están las caballerizas, caballos de dos metros, majestuosos y fuertes, y un tierno burrito que me enamoró, Cuzco le llaman al burrito, si algún día tengo una casa muy grande con caballeriza quiero tener un burrito tan guapo como Cuzco
Aunque a veces me lo parezca, jamás te olvidaste de mirarme… ni de hacerme reír… contigo a cualquier rincón del mundo iría sabiendo que tú jamás olvidarás mirarme…
Paseando por encima de siglos de historia, ciudad amurallada si pudieras hablarnos y contarnos las historias que en ti se vivieron, amores, alegrías, traiciones, guerras, cada abrazo, cada lucha, historia en cada uno de los pies que por ti han caminado. Quise contribuir y le susurre mi historia a cada piedra durante un kilómetro de muralla, pájaros negros, inmensos, volaban por encima de nuestras cabezas, como oscuras pesadillas interminables, me dan miedo los grajos… me dan miedo cuando chillan, cuando caminan y cuando me miran, ¿que querrán de mi cuando me miran? Pájaros feos como pesadillas…suerte que las cigüeñas nos protegían, blancas e inmensas, muchísimas cigüeñas en sus nidos, en lo más alto de la catedral, desde allí, desde lo más alto, vigilaban que los grajos feos no nos picaran las manos, es mentira que las cigüeñas vengan de París, vienen de Ávila.
El espíritu de Santa Teresa invade toda la ciudad, cada rincón está dedicado a su vida y a su muerte. Y a mi se me eriza la piel cuando entro en las iglesias viejas, veo las reliquias antiguas, recuerdo a Jesucristo tirando a los mercaderes del templo y me gustaría hacer lo mismo cuando me cobran 4€ para entrar en la catedral, yo no soy atea, entro para contar mi historia, porque allí, sí tengo quien me escuche, catedral de época oscura, inquisidores reposan en tus raíces, y no es época diferente la que ahora vivimos, utilizamos bombillas eléctricas para iluminar corazones negros…quisiera ser tan fuerte como Jesús y tirar a los mercaderes del templo…
Encontramos un pub que me gustó tanto como el rincón de las hadas de Barcelona, esta vez la ambientación eran la época 80’ 90’ al principio del local una casa decorada a lo mas ochentero pero colgada del revés en el techo, entrabas y te encontrabas con una calle de planta bajas con sus plantas y sus vecinos asomados a las ventanas pensión de alquiler de habitaciones y el nombre de la calle “14 de abril” la fecha de mi cumple (bueno de la republica también), por supuesto foto asegurada, y dentro del todo vitrinas con juguetes antiguos, juguetes que yo aún conservo alguno, que mayor me sentí, pero que ilusión me hizo verlos en aquellas vitrinas…
Pablo nos enseñó los edificios donde estudia y donde le forman, no se muy bien si puedo decir algo… casi no me dejan hacer fotos… es grande, frío y distante, nada que ver con la calmada Ávila… hay más grajos que en cualquier otro sitio y no hay cigüeñas que les protejan, seguro que siempre tienen pesadillas y sueñan con pájaros negros y feos que les pican las mano… que miedo me dan… suerte que a poca distancia están las caballerizas, caballos de dos metros, majestuosos y fuertes, y un tierno burrito que me enamoró, Cuzco le llaman al burrito, si algún día tengo una casa muy grande con caballeriza quiero tener un burrito tan guapo como Cuzco
Aunque a veces me lo parezca, jamás te olvidaste de mirarme… ni de hacerme reír… contigo a cualquier rincón del mundo iría sabiendo que tú jamás olvidarás mirarme…





