Delirios en una noche de luna llena
Advertencia: no suelo escribir así en el blog pero ya que está escrito os lo pongo para el disfrute de algunos y desagrado de mucho, es causa de demencia verdadera este texto y aún a riesgo de que alguien me diga que me deje las drogas, aquí os dejo un pedacito de mi locura, que se apodera de mi mano y mi bolígrafo en las horas más insospechadas, esta vez de madrugada…
¿Será verdad que la luna llena nos altera?
¿Será verdad que todo tiene que terminar?
¿Será verdad que lo que más anhelas, lo que más quieres, lo que más necesitas, es lo que más te daña?
¿Será verdad que cada vez hay menos “gente buena” en el mundo?
¿Será verdad que se puede llorar también de alegría?
¿Será verdad que siempre os tendré a mi lado?
¿Será verdad que las cosas más raras sólo me pasan a mí?
La luna llena es poderosa y grande, es la más antigua Diosa, la gran Diosa de la pasión y de la locura, te adoraré Luna, mi gran Diosa de la Locura, los mejores recuerdos los tengo contigo, luciéndote, brillante, deslumbrante, en un cielo oscuro, tu gran templo, tu inmenso cielo de estrellas eclipsadas por tu belleza, quisiera robarte un poco de esa belleza que me ciega y me vuelve loca, pero todo termina y a tu reinado de locuras y demencias hay que ponerle un final. Se que te echaré de menos, que anhelaré tu redondez perfecta, que volveré adorarte en la noches más oscuras y me esconderé de ti en las más brillantes. Con temor te digo que me duele no adorarte, pero más me esta dañando el adorarte. Tu belleza, Luna, se expande por el universo y hasta a los océanos más inmensos alteras, vuelves locos a todo el que te observa, perturbas las mentes de los más inocentes y ya no hay gente buena en tu reinado. Si me ves llorar será de alegría, de dejarte por fin, de alejarme de ti, aunque quizá te cuenten que lloro por ti, que lloro de pena y que ya no camino, que sólo me arrastro, quizá sea verdad, quizá no sepa llorar de alegría. Se que eres paciente y perversa, se que estarás cerca por si algún día me arrepiento y te adoro de nuevo. Hoy destruyo tu reino, hoy te niego, hoy te odio, hoy se que puedo vivir sin que brilles en lo alto, mañana… quien sabe…
¿Será verdad que la luna llena nos altera?
¿Será verdad que todo tiene que terminar?
¿Será verdad que lo que más anhelas, lo que más quieres, lo que más necesitas, es lo que más te daña?
¿Será verdad que cada vez hay menos “gente buena” en el mundo?
¿Será verdad que se puede llorar también de alegría?
¿Será verdad que siempre os tendré a mi lado?
¿Será verdad que las cosas más raras sólo me pasan a mí?
La luna llena es poderosa y grande, es la más antigua Diosa, la gran Diosa de la pasión y de la locura, te adoraré Luna, mi gran Diosa de la Locura, los mejores recuerdos los tengo contigo, luciéndote, brillante, deslumbrante, en un cielo oscuro, tu gran templo, tu inmenso cielo de estrellas eclipsadas por tu belleza, quisiera robarte un poco de esa belleza que me ciega y me vuelve loca, pero todo termina y a tu reinado de locuras y demencias hay que ponerle un final. Se que te echaré de menos, que anhelaré tu redondez perfecta, que volveré adorarte en la noches más oscuras y me esconderé de ti en las más brillantes. Con temor te digo que me duele no adorarte, pero más me esta dañando el adorarte. Tu belleza, Luna, se expande por el universo y hasta a los océanos más inmensos alteras, vuelves locos a todo el que te observa, perturbas las mentes de los más inocentes y ya no hay gente buena en tu reinado. Si me ves llorar será de alegría, de dejarte por fin, de alejarme de ti, aunque quizá te cuenten que lloro por ti, que lloro de pena y que ya no camino, que sólo me arrastro, quizá sea verdad, quizá no sepa llorar de alegría. Se que eres paciente y perversa, se que estarás cerca por si algún día me arrepiento y te adoro de nuevo. Hoy destruyo tu reino, hoy te niego, hoy te odio, hoy se que puedo vivir sin que brilles en lo alto, mañana… quien sabe…





