LA CARRETERA DE LA PLAYA.
Recorro toda la carretera de playa cada mañana y cada tarde.
Siempre imagino como resolvería un problema de tráfico grave, como
que un joven poco preparado pero sobrado de caballos de potencia
me embistiera sin remedio.
¿Me asustaría? ¿Me agarrotaría el miedo?
¿Para quién sería mi último pensamiento?
¿Qué canción sonaría la última en la banda sonora de mi vida?
El pasado domingo, tres de abril de 2005 tuve un accidente.
El joven apareció.
Le ví.
Reaccione como pude.
Vistas las consecuencias, bien.
Sólo pensé que la cagaba.
No recuerdo la canción que sonaba, y seguía sonando después, y
hubiera continuado el compás sin importarle si yo estuviera vivo o
muerto.
Sigo al volante.
Recorriendo a diario la carretera de la playa, sin hacerme preguntas
tontas.





