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EN LA PLAYA.
Relatos. por Miguel Angel Aedillo.
Sindicación
 
EL DOMADOR DE OLAS.

El espectáculo de variedades marinas llegó a la ciudad.

Nadie entendía como un espectáculo que se definía marino llegara en

camiones, por la carretera nacional.

¿Y dónde meten a los delfínes?- era la pregunta oficial.

Montaron una gran carpa, y dentro, ocupando la parte central, monta-

ron una enorme y transparente pecera.

Empapelaron todas las calles con carteles y repartieron vales des-

cuento para menores de siete años acompañados por la familia.

Vendieron muchas entradas y el día del estreno la carpa estaba casi a

rebosar de niños y de curiosos.

Se apagaron las luces y se iluminó la pecera.

El agua hasta el momento tranquila comenzó a salpicar levemente a

los de la primera fila, lo que en principio fueron unas tímidas risas se

convirtieron en gritos de desaprobación ante la total falta de respeto al

público. El agua salpicaba ya a la octava fila y parecía no tener fin.

El público abandonaba sus asientos buscando una salida segura, al-

gunos caían resbalando con los charcos formados en la escalera, los

que tenían hijos trataban de cubrirlos y que no se asustaran.

Cuando el caos parecía reinar en la carpa, a la orden de "MAR FUERA"

todo volvió a la normalidad.

La potente voz que provocó la mansedumbre del agua permanecía en

la oscuridad.

El público no entendía nada, pero retomó sus asientos.

Un foco iluminó de pronto a un hombre con traje de neopreno.

Se presentó como EL DOMADOR DE OLAS.

- "Aquí no hay delfines."- se escucho desde la fila nueve.

Un gesto suyo bastó para que el agua comenzára a formar siluetas en

el aire, cambiaban cada pocos segundos, enlazando un dibujo con o-

tro, formando algo así como una jirafa, un avión y un grupo de delfines

saltando.

- Eres un payaso - le dijo su mujer al de la fila nueve.

Eran verdaderas esculturas acuáticas, y del miedo inicial, y del asom-

bro posterior, se paso a una ovación generalizada cuando las olas

escribieron con sus lenguas de espuma : " GRACIAS ".

El domador de olas desapareció sin saludar, y las olas aprovecharon

el descuido del público para devorar a unos cuantos humanos.

El periódico se hace eco del suceso :

"VARIOS MUERTOS DEBIDO A UN FALLO TÉCNICO DE LA ESTRUC-

TURA DEL NUEVO CIRCO LLEGADO A LA CIUDAD."

La verdad es :

EL MAR NO AGUANTA MÁS DESTRUCCIÓN POR PARTE DE LOS HU-

MANOS Y AYUDADO POR ALGUNOS DISIDENTES, HA COMENZADO

A ATACAR A LA TIERRA.

 
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OK
 
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YO ME APUNTO, DONDE HAY QUE APUNTARSE
 
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NO MÁS MIERDA AL MAR
No