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EN LA PLAYA.
Relatos. por Miguel Angel Aedillo.
Sindicación
 
DON QUIJOTE EN LA PLAYA DE BARCELONA.

- ¡Mire mi señor Don Quijote, el mar¡.- dijo un asombrado Sancho.

A lo que Don Quijote no dió ninguna respuesta.

Rocinante hundió sus pezuñas en la arena y lentamente bajo las du-

nas llevando a cuestas a la estilizada y cansada figura.

Al llegar a la orilla, Don Quijote desmontó de su flaco caballo y se arro-

dilló, mojando su oxidada armadura. Atrapó con sus dos manos todo

el agua que sus delgadísimos dedos podían contener y llamó apresu-

rado a su leal escudero:

- ¡Sancho¡¡Sancho¡

- ¿Le sucede algo a vuesa merced?

- ¡Mira Sancho¡¡Mira¡

- Ya lo veo, mi señor, es agua.

- ¡¡Pero no es azul, Sancho¡¡; ¡¡NO ES AZUL¡¡ - gritó al cielo llorando.

Sancho observaba mudo el desconsuelo de su amo. Le limpió las lá-

grimas con un pañuelo y creyó ver en el envejecido rostro del caballe-

ro, unas gotas azules que recorrían sus huesos tristemente.

Sancho guardo rápido en su bolsillo el pañuelo.

Don Quijote volvía a ser víctima de encantamientos.

 
Comentario:
Bonito Homenaje.
No