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EN LA PLAYA.
Relatos. por Miguel Angel Aedillo.
Sindicación
 
EL BUSCADOR DE MONEDAS.

Cada vez son más los buscadores de monedas en las playas.

Antes, cuando se veía uno, llamaba la atención.

Un señor con pinta de no tener otra cosa mejor que hacer, pasea por

la playa en busca de pequeños tesoros perdidos y monedas caídas

del bolso en el preciso momento que un nene requiere la compra de

un helado de chocolate.

Arrastran su artilugio con delicada y medida profesionalidad.

Rastrean cada centrímetro de fina arena.

Una señal les indica el posible descubrimiento, se agachan con difi-

cultad y buscan con los dedos acariciando la arena, encuentran y lo

guardan en el bolsillo.

Nunca se puede conseguir ver el preciado botín.

Son los nuevos buscadores de oro.

Pendientes, pulseras, anillos, medallas.

Monedas de uno, de medio, de un cuarto, céntimos.

¿Cuántas horas son necesarias para conseguir para un chato?

¿Cuántos días necesitan para encontrar el regalo perfecto para el día

de la madre?

Conociendo como conocemos ahora al ser humano, cada uno tendrá

su propio sueño, su hallazgo ideal, su meta, su objetivo vital.

Y el de la mayoría será encontrar en una playa desierta, un maletín lle-

no de dinero.

No