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EN LA PLAYA.
Relatos. por Miguel Angel Aedillo.
Sindicación
 
LA MADRE NATURALEZA.

Siempre había vertido mis desechos en cualquier parte, pero un día

me levanté convertido en "La Madre Naturaleza".

Los seres humanos, unos animales sin escrúpulos y sin inteligencia,

se dedicaban a lo que yo, antes de mi metamorfosis, consideraba nor-

mal:

Llenar todo de mierda.

Pero ahora yo, como Madre Naturaleza, no podía consentir este crimi-

nal desorden medioambiental, y me defendía así:

Levantando olas de cincuenta metros; abriendo grietas en la corteza

terrestre; abrasandoles la cara cuando exponían sus asquerosos

cuerpos al sol, en las playas convertidas en vertederos de vacaciones

y basura.

Que las fábricas alimentaban mis pulmones y los llenaban de verti-

dos químicos incontrolados, yo cambiaba el ciclo de las estaciones,

las mareas y las fases lunares.

Que talaban o quemaban hectáreas de bosques, yo erizaba los cau-

dales de los ríos y los aterrorizaba destruyendo sus débiles casas.

¡Qué pena no poder mantener la primavera como estación total y de

esa manera multiplicar el número de suicidios per cápita en el bello

mes de las flores y el amor¡

Pero desperté.

Seguía siendo un ser humano, o sea, nada.

Y continué el resto de mi vida arruinando mi entorno, sin respetar las

sencillas e inútiles papeleras y sin utilizar los bonitos contenedores

de colores.

Creando sin piedad, mi tonelada de desperdicios al año, tan a gusto.

Es lo que tiene ser un animal con capacidad para la memoria pero

que prefire la tranquilidad y la supuesta inocencia del olvido.
No