LA COSTA DE LAS MEDUSAS MUERTAS.
Nadie se baña.
Toda la playa ha amanecido convertida en un cementerio improvisado
de medusas.
Cientos de medusas muertas son arrastradas por las olas hacia la
expectante orilla.
Nadie se baña.
Las medusas pican, y nadie quiere sentir su latigazo.
Pero están muertas.
Un niño recoje una con un palo, los tentáculos cuelgan inertes de la
rama inerte.
Otro la toca.
- ¿No pica?
- No, están muertas.
Cierto, pero el ser humano prefiere al mar convertido en piscina, con
las olas justas, los peces inofensivos pequeños y los grandes en las
películas o a miles de kilómetros.
Nadie pregunta ¿Por qué?
Todos desean saber ¿Cuándo? van a limpiar la playa y así poder dis-
frutar de sus vacaciones sin molestias ni interrupciones de caracter
natural, tan fastidiosas.
Comentario:
Ostias!!, yo también prefería un mar convertido en piscina. A partir de ahora miraré a las medusas con otros ojos.





