EL HOMBRE QUE HACÍA PREGUNTAS AL MAR.
Un hombre le hacía preguntas al mar.
Desde las más absurdas, como ¿conociste a Moby Dick?, a preguntas
más profundas como ¿por qué eres azul?.
Dibujaba con un palo, escribiendo con mayúsculas todas las palabras
para que al mar le resultára más fácil leerlo.
El mar las leía poco a poco, devorando cada palabra con sus lenguas
de espuma.
Pero nunca obtenía respuesta.
Él deseaba una pura conversación marina, y eso como todo el mundo
sabe depende de dos, y uno no articulaba más que oleajes ininteligi-
bles.
Un día incluso se atrevió a formularle la pregunta que sabía podía de-
satar su ira, que no era otra que, ¿qué opinas de la Tierra?
Pero ni con esas, era imposible conseguir una plena comunicación.
Los días pasaban y él continuaba preguntando al mar impasible :
¿Cuánto mides?
¿Siempre has sido tan salado?
¿Te gusta erosionar?
¿Tienes algo qué ver en los naufragios?
¿Te molestan mis preguntas?
La época de las lluvias llegó antes de lo previsto y el hombre que ha-
cía preguntas dejo de hacerselas durante unos días.
El primer día que el sol retomaba su fuerza, desemplovo su lapicero
grande de rama y salió en busca de conversación, con los ánimos re-
novados.
Al llegar a la playa no pudo contener su emoción y se puso a correr en
todas direcciones, la playa estaba llena de palabras.
Palabras dibujadas con olas, caligrafía de mar adulto.
Letras perfiladas con la marea alta.
La emoción en los ojos le impedían leer, pero no le importaba dema-
siado, el diálogo se había completado.
El mar había contestado a su llamada.
Contestaba sus preguntas.
Guardando la calma y comenzando a leer todas y cada una de las pa-
labras que inundaban la playa, pudo comprobar que era una sola fra-
se que se repetía miles de veces :
ENCUENTRA LA PREGUNTA.
ESA ES LA RESPUESTA.
Comentario:
UNA PREGUNTA,
¿DÓNDE,CUÁNDO,CÓMO?
¿DÓNDE,CUÁNDO,CÓMO?
Comentario:
algunos seguimos buscando
no hay más remedio
no hay más remedio





