El concepto es... es el concepto (pelicula "Airbag")
Hoy me voy a permitir divagar... divagar bajo los influjos de la Ribera del Duero y de una pierna de cordero sublime... Con la edad nos quedamos con los detalles, el detalle importa y una buena comida en buena compañia importa, es importante e inspira además. Lo malo es que se agolpan en la cabeza las ideas.
He comido con mi hermano. Mi hermano es ese hombre que lleva a mi lado toda la vida, malos y buenos momentos, sin entendernos a veces pero siempre adelante. Me muero de risa con él no lo puedo evitar y cuando un hombre me hace reir tiene casi todo ganado. Ahora hace calor y volviendo solita por esas cumbres hacia casa venía pensando en cómo me gustaría tener un amor... Un amor!
Que dificiles somos, además me siento muy segura de mi misma y eso aterra a la mayoría de los hombres y a mi misma que de tanto que me esforcé en vivir solita a gusto ya no sé si podré vivir con nadie (quien querrá vivir con una maniática??) pero aquí ya empiezo a divagar...
Los hombres! No estoy nada segura de querer tener a un hombre a mi lado. Quiero tener amor pero no sé si un hombre (o persona alguna). Y acabo con la conclusión de que lo importante es lo que depositamos, no en dónde (o en quién) lo depositamos. Y eso implica tantas cosas que me da como vértigo.
Y me quedo con ese pensamiento agarrado con tal fuerza que me siento
más solita que nunca.
De una intuición

Aunque no sé bien si llamarlo una intuición, vereis: Tengo un conocido que es simplemente eso, un conocido. No sé apenas nada de él y en cuatro años no habré cruzado más palabras con el que los saludos "hola" y "adios", no recuerdo conversaciones ni nada parecido. El caso es que el otro día estando aquí sentada ante el ordenador pensé (así de repente): "A ver cuando viene X (mi conocido) a pedirme que sea su madrina de boda", como quien piensa "ya está tardando en pedirme que sea su madrina de boda", recuerdo pensar lo absurdo de esa idea. Tres dias más tarde, sentada en el banco ante mi casa leyendo el periódico veo aparecer el coche de X que aparca detrás del mio, se baja del coche y viene directo hacia mi.
Sentí un temblor, no daba crédito!! Estuve a punto de decirle "ya se a lo que vienes" pero me pareció muy fuerte, menudo susto se iba a llevar si le decía eso y efectivamente venía a pedirmelo! Además pensé que se podría ofender o pensar que le estaba tomando el pelo. Yo estaba impresionada, nunca me pasó nada igual. Me dijo, absolutamente pleno de felicidad, que se iba a casar y que le gustaría que yo fuese su madrina, ya que no querían darle publicidad a la boda y me considera una persona discreta que "va a lo suyo". Yo apenas podía respirar...
Por supuesto le dije que si, no puedo ir en contra de todo esto... Aquí hay más fuerzas en juego que las que vemos a simple vista (eu non creo nas meigas pero haberlas haylas..) Y dado lo complicado de su amor también me ha hecho pensar mucho. No sobre el matrimonio, sino sobre la decisión de querer a alguien.
Me ha hecho pensar en nuestra sociedad, que huye desesperadamente de cualquier forma de compromiso, pensando erróneamente que compromiso significa falta de libertad y no que es la verdadera libertad, la de elegir.
A estas alturas, los amores jóvenes quedan atrás, ya no estamos intactos. Todos llevamos cicatrices, pesos, fardos encima nuestro. Detrás de mí van varias maletas muy pesadas. Lucimos cicatrices antiguas y recientes y con nosotros van todos nuestros "ex" y un montón de manías que adquirimos con el tiempo.
Ya no es posible querer como se quiere a los veinte, sin pasado, sin grandes cicatrices y con todo por delante, todas las puertas aún abiertas.
Creo firmemente que querer a alguien es una decisión. No se quiere porque si, ya no, no me creo que nadie nos inspire amor sin mesura (o por lo menos a mí me cuesta), nos inspiran es cierto, pero damos cuando lo decidimos.
Da mucho miedo decidir algo así pero una vida sin compromiso está vacía. Pobre del que no tiene nada que perder. Del que a nadie tiene que dar cuentas.
Antonio Gala escribió unas palabras que me gustan mucho: "La vida, de por sí, no tiene ningún significado. Sólo vivirla. Sólo el significado que le demos. Como las letras de un abecedario. Y con el amor pasa lo mismo".
Son decisiones importantes pero debe ser terrible darse cuenta demasiado tarde de que hemos alejado de nosotros, por miedo, a quienes nos gustaría que nos acompañasen en nuestra vida o en parte de ella.
En Tierra de Nadie

Pedro Sanz. Mujer Naranja en Barra
Voy a tener que cambiar de nombre el blog. Fué mi cumpleaños. Ya han pasado dos desde que empecé a escribir aquí! Me parece asombroso, que rápido pasó...
Me sorprendo al ver la cifra escrita. Caramba ya soy mayor!
Vaya, aquí estoy. Cuántos se han quedado sin llegar... (perdonar la melancolía pero es que son muchos y muy queridos)
Todos tenemos representaciones mentales hechas mientras somos jóvenes, hacemos clichés de unas edades y de otras y yo no me siento como mi representación mental figurada de mi edad. Conflicto.
Nos bombardean con que no podemos ser mayores, no podemos tener arrrugas (la sabiduría que se adquiere no se menciona, eso no es relevante, lo importante es que luzcas una piel perfecta, dientes blanquísimos y ni un gramo de celulitis mal puesta) lo cual conduce a un sinfín de frustraciones ya que es imposible a menos que la genética te acompañe, tengas la fortuna de poder disponer de tiempo para cuidarte mucho y que ello sea una de tus prioridades.
Me he mirado con detenimiento en el espejo, he visto mi primera arruga de verdad, no las marquitas de expresión, no. Ahí está, es Él, El Primer Surco. Me satisface que sea el que se ha formado a base de reir, aunque he sufrido creo que mucho más, pero ese surco es interior. Tengo la fortuna de que mi expresión me dicen que transmite serenidad (aunque no deja de asombrarme). De ahí he pasado a adivinar cuáles serán las siguientes en darle una nueva expresión a mi cara.
Muchas veces he admirado las arrugas de ciertas mujeres de mi edad, siendo yo más joven. Esas marcas daban ternura a una feminidad en su apogeo y las hacían más humanas y más accesibles. Indicaban un cierto poderío (a mis ojos soñadores claro) y mucha, mucha sensualidad. Más mujeres que nunca. Creo que para un hombre debe ser todo un honor que una mujer así le permita estar con ella (sin quitar mérito a muchos hombres valiosos, pero no hablo de ellos ahora).
Yo no sé en qué me estoy convirtiendo. Quiero que mis arrugas surjan dignas en una piel cálida de mujer plena (¿tiene sentido?, no sé definir de otra forma lo que me gustaría transmitir) .
Sé en lo que no me voy a convertir. Cuando salgo veo muchas mujeres de mi edad, estupendísimas (que es la edad de estar separada) que actúan con desesperación y se lanzan literalmente a por un hombre para pasar la noche. Los resultados casi siempre son lamentables. Tengo comprobado además que la estrategia que da resultado es la contraria. Me encanta el sexo y encontrar a un hombre con el que me apetezca acostarme me resulta dificil. No me conformo con el tio guapo con ocho copas encima que acabo de conocer, a estas alturas, no, no quiero eso. En este momento se debe beber siempre del mejor vino. Supongo que la soledad puede jugarnos malas pasadas si no somos muy fuertes.
No sé, ya estoy divagando creo. Pero no sé hacia donde voy, estoy en un punto que podría definir como En Tierra de Nadie, o la hora en que todos los gatos son pardos...
Alma

... "Más tarde, en la tibia caída de la tarde, mientras esperaba el transbordador a orillas de Woods Hole, Herzog miraba a través de la verde oscuridad los brillantes reflejos del fondo. Le gustaba pensar en la fuerza del sol, en la luz, en el océano. La pureza del aire le conmovía. El agua estaba muy pura aunque nadaban en ella bancos de pececillos. Herzog suspiró y dijo para sí: "Alabado sea Dios... Alabado sea Dios." Ahora respiraba mejor. El horizonte abierto le animaba mucho; los colores vivos; el aire levemente yodado del Atlántico que procedía de las algas y de los moluscos; la arena fina, blanca y pesada; pero lo que más le conmovía era la verde transparencia que veía al mirar el fondo de piedra veteado con leves ondulaciones doradas. No existía allí la inmovilidad. Si su alma pudiese proyectar un reflejo tan brillante y tan intensamente agradable, le pediría a Dios que le emplease en eso. Pero sería demasiado simple. Sería infantil tranquilizarse convirtiéndose en naturaleza. La vida real no es tan límpida ni pura sino turbulenta e irritada. Hay siempre en movimiento una inmensa actividad humana. La muerte vigila sin cesar. De modo que si uno siente felicidad más le vale ocultarla. Y cuando nuestro corazón está pleno, más vale tener la boca cerrada".
S. Bellow. "Herzog"
Gioconda II

Siento que me voy alejando, que voy saliéndome poco a poco, de esta realidad de las mañanas y las tardes y voy entrando a un mundo que estoy construyéndome con mis deseos y mis ansiedades y todas las cosas reprimidas que empiezan a querer salírseme y que me empujan, casi sin darme cuenta en la incertidumbre, allí donde deberé quedarme sola, donde me da miedo ir porque sé que tendré que asumir toda la responsabilidad del haberme dado cuenta, del saber que no todo es aire y agua y pan y leche y que hay algo más que nos rodea, que está en la atmósfera, que nos persigue y espera para envolvernos en esa belleza dolorosa que quisiéramos compartir y acercarla a los demás pero que, al contrario, nos aleja, nos hace sentirnos irreales, diferentes, como que acabáramos de nacer a un mundo que no conocimos hasta entonces o como que hubiésemos llegado de la estrella más cercana o de la más lejana y estamos abiertos totalmente a las hojas, al ruido, sintiendo derramarse la vida, sintiendo que nos acercamos a esa, la verdadera realidad, aunque todos crean lo contrario y nosotros no podamos explicárselos.
Gioconda Belli
(Yo nunca lo sabría expresar como ella)





